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Trastornos de ansiedad
A lo largo del proceso evolutivo que llevó a
la existencia del ser humano actual, el organismo de nuestros antepasados
desarrolló una respuesta adaptativa ante una amenaza o peligro
para la supervivencia. Esta respuesta era coherente con los peligros
del medio y, dada su utilidad evolutiva, se transmitió a
lo largo de la evolución filogenética. Hoy en día,
si bien no existe en general un medio tan hostil, los mecanismos
psicofisiológicos subsisten y dan lugar a una respuesta generalizada
ante cualquier situación real o imaginaria, por mínima
que sea, interpretada como hostil al organismo. Si el estado de
alerta del organismo persiste durante algún tiempo y tiene
la suficiente intensidad, provoca en las personas un malestar psicológico
y numerosas alteraciones físicas (dolores musculares y articulares,
dolores de cabeza, problemas cardiacos, trastornos de la sexualidad,
etc.) y en definitiva una peor calidad de vida. Así, en la
actualidad la ansiedad, cuya más nítida expresión
es el estrés, se ha convertido en una de las manifestaciones
más claras de las demandas y presiones propias del estilo
y ritmo de vida que llevamos.
Ansiedad generalizada
Este trastorno se caracteriza por niveles de ansiedad
o preocupación excesivos relacionados con uno o más
acontecimientos o actividades, que se presenta al menos durante
seis meses. La persona tiene la sensación de no poder controlar
su estado y manifiesta al menos tres de los siguientes síntomas:
fatiga, dificultad de concentración, irritabilidad, tensión
muscular y alteraciones del sueño; aunque pueden presentarse
también temblores relacionados con la tensión motora,
sudoración, náuseas, diarrea y síntomas depresivos
Si bien algunas personas no consideran sus sintomatología
como algo excesivo, en la ansiedad generalizada ésta provoca
un deterioro en algún área de funcionamiento, como
la social o laboral, la de las relaciones interpersonales, etc.
Con frecuencia, los asuntos que generan ansiedad o preocupación
son situaciones normales y cotidianas, y el centro de atención
puede cambiar de un aspecto a otro.
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