|
Depresión
La depresión es un trastorno del estado de ánimo
que puede manifestarse de distintas y muy variadas formas y presentar
diferentes grados de intensidad, por lo que definirla en pocas palabras
resulta muy complicado, ya que son muchos los signos y síntomas
que la caracterizan. Básicamente podría decirse que
su diagnóstico depende de la existencia durante un tiempo
prolongado de determinados síntomas típicos, que producen
malestar psicológico y dificultan en alguna medida la vida
normal de las personas. Estos síntomas no necesariamente
se dan todos juntos, y su grado de intensidad puede variar enormemente,
y en ocasiones también es posible que respondan a algún
otro trastorno que no sea la depresión. Para evitar confusiones,
siempre es aconsejable consultar a un psicólogo cuando estos
síntomas aparecen.
Síntomas más importantes
- Emociones negativas: tristeza, pesimismo, aburrimiento,
baja autoestima, autorreproches, inseguridad, sentimientos de
culpa, etc.
- Angustia, ganas de llorar, llanto, lamentos,
quejas.
- Pérdida de interés por las cosas
y las cuestiones del mundo.
- Falta de disfrute en aquellas actividades que
antes proporcionaban entretenimiento o placer. Abandono de dichas
actividades.
- Cansancio, fatiga, enlentecimiento de los actos
y movimientos, incluso del pensamiento y del habla.
- Descuido de la higiene y del aspecto general
personales.
- Pérdida u oscilación del peso
corporal.
- Retraimiento y aislamiento social.
- Disminución del deseo y la actividad
sexual.
- Alteraciones del sueño.
- Pensamientos de muerte, ideación suicida,
intentos de suicidio.
Causas de la depresión
Atendiendo a las causas existen varios tipos de depresión,
teniendo cada una de ellas diferente etiología, evolución
y pronóstico. En líneas generales puede decirse que
hay una depresión exógena y una depresión endógena.
En la depresión exógena los determinantes suelen ser
situaciones negativas en la vida de la persona -enfermedad, ruptura
de una relación, pérdida de algún ser querido,
problemas familiares, desempleo, etc.- Puede ocurrir que una vez
superadas estas situaciones, la depresión aparezca debido
al estrés o agotamiento que han contribuido a acumular. En
la depresión endógena los desencadenantes suelen ser
complejos mecanismos psicofisiológicos en los que intervienen
factores hormonales, neurotransmisores, etc. Se trata de una depresión
crónica de más difícil abordaje, ya que la
persona que la padece tiene muchas dificultades para actuar sobre
sus causas.
Tratamientos indicados
Según el tipo y la intensidad del trastorno
existen diferentes abordajes, que básicamente se pueden sintetizar
en los siguiente
Psicoterapia. En ella se trabajan los sentimientos
y pensamientos negativos para sustituirlos por otros que sean
positivos y favorezcan la autoestima, la potenciación de
las capacidades individuales, etc. Según el caso, también
se trabaja la elaboración del duelo y la aceptación
de la pérdida, así como aspectos de la historia
personal del paciente, especialmente los relacionados con la etapa
infantil.
Tratamiento farmacológico. Suele utilizarse
como recurso de apoyo o para reducir el estado negativo inicial,
sobre todo en las depresiones endógenas. Nunca debe ser
el sustituto de la Psicoterapia ni prolongarse más de lo
necesario.
|