|
Estrés agudo y estrés postraumático
El estrés agudo se produce cuando un individuo
ha pasado por una situación de amenaza contra su integridad
física o la de otras personas, situación acompañada
de un miedo intenso y sensación de impotencia y desesperanza.
El diagnóstico de estrés agudo requiere que la persona
presente determinados síntomas antes de que pasen cuatro
semanas desde el suceso traumático, y que éstos se
experimenten durante un mínimo de dos días y un máximo
de un mes. Si lo síntomas se prolongan más de este
plazo, debe hablarse de estrés postraumático.
Los síntomas de referencia son:
- Sensación de
insensibilidad, distanciamiento y reducción notable o falta
de emociones respecto al suceso.
- Reducción notable o falta de conciencia
de sus circunstancias.
- Desrealización.
- Despersonalización.
- Amnesia.
- Reaparición de la experiencia del suceso
de modo repetitivo y persistente mediante imágenes recurrentes,
pensamientos, sueños, ideaciones o sensaciones de revivir
la experiencia traumática.
- Síntomas de ansiedad intensa, como insomnio,
irritabilidad, falta de atención y concentración,
hipervigilancia, respuestas exageradas de alerta ante situaciones
normales e inquietud motora.
|