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la revuelta mecánicaRAFAEL PINILLA |
El siglo XX ha sido una época de constantes cambios dentro del terreno artístico; nunca en toda la historia del arte se habían dado en un período de tiempo tan corto tal sucesión de movimientos y corrientes artísticas. Desde las radicales y rupturistas vanguardias de principios de siglo hasta las últimas tendencias que se manifiestan en el actual mundo del arte han transcurrido infinidad de lenguajes que evidentemente no siempre han tenido la aceptación o el debido interés por parte de la crítica o el público. Si nos centramos en las aportaciones artísticas de principios de siglo, ninguna de ellas fue tan reaccionaria con el pasado ni tan políticamente incorrecta —de ahí su posterior rechazo— como lo fue el futurismo italiano (1909-1916). Sólo siete años pasará desde la gestación del grupo hasta la total disolución de éste, no obstante a pesar de la brevedad, el futurismo se convertirá en una propuesta que traspasará fronteras convirtiéndose en todo un fenómeno internacional. Un coche de carreras, con la carrocería adornada de grandes tubos como sierpes de explosivo aliento..., un coche rugiendo, que parece correr como una ametralladora es más hermoso que la Victoria de Samotracia. "Con estas ya famosas palabras y con esta grandilocuencia y arrogancia el poeta Filippo Tomaso Marinetti escribía el primer manifiesto futurista publicado el 20 de febrero de 1909 en el periódico francés Le Figaro. El poeta con un lenguaje lleno de excesos verbales y metáforas rechazaba la tradición del pasado y su arte, exaltaba la poesía de la vida moderna con sus automóviles, aeroplanos y fábricas. Marinetti incluso proponía un programa político de nacionalismo extremo y de expansión colonial, y también glorificaba la belleza de la lucha y de la guerra "como única higiene para el mundo". Desgraciadamente sus palabras resultarían proféticas, la Primera Guerra Mundial seguida de una férrea dictadura fascista —con la que simpatizaría— no tardaría en llegar a Europa. Lo que en principio empezó como una corriente literaria pronto se extendió a otras artes; la pintura, la escultura, la arquitectura, la fotografía, el teatro, el cine e incluso la música fueron disciplinas que también se apoyaron en los postulados futuristas. Los artistas se sintieron fascinados por el dinamismo, la mecánica, la técnica, la guerra; proclamaban su derecho a "exaltar cualquier tipo de originalidad por audaz o incluso violenta que fuera". Tampoco la poética futurista estará al margen de los nuevos avances, no sólo en el campo técnico sino también en el ámbito científico. En 1905 aparecerá el estudio de Albert Einstein sobre la teoría de la relatividad, descubrimiento que revolucionará totalmente la manera de entender el espacio y el tiempo. Las investigaciones sobre las ondas electromagnéticas y las ondas de radio, la aparición de los rayos X, la mecánica cuántica, entre otros tantos avances de principios de siglo, sumirán a los futuristas en un exacerbado optimismo respecto al progreso y al desarrollo técnico. "¡Que los muertos queden sepultados en la profundidad de la tierra!, ¡que quede libre de momias el lindar del futuro!, ¡paso a los jóvenes, a los violentos, a los temerarios!" Así de irreverentes e imperativos se mostrarán Umberto Boccioni, Carlo Carrá, Luiggi Russolo, Giacomo Balla y Gino Severini, los cinco artistas firmantes del primer manifiesto de la pintura futurista. A pesar de estas ansias de ruptura total y de transgresión en el terreno pictórico, los futuristas estaban demasiado expuestos a las proclamas verbales de un movimiento cuyo origen era literario. La pintura futurista con su interés por plasmar el dinamismo bebía de las anteriores innovaciones neoimpresionistas, expresionistas y sobre todo cubistas. No obstante, casi un siglo después se puede decir que el futurismo con su visión y poética de la nueva vida moderna aportará una serie de valores de gran importancia para el desarrollo artístico del siglo XX. En este sentido estudiosos como George Heard Hamilton destacará sobre todo la nueva dimensión psicológica que el futurismo legará al arte contemporáneo. Reyner Baham en su obra Theory and Design in the First Machine Age, interpretará la doctrina futurista como un punto de vista desde el cual se podrá analizar la totalidad del arte de este siglo. No sabemos si la totalidad del arte del siglo XX está tan influida por el futurismo como afirma Baham, pero no cabe duda que los "Serate" —apariciones voluntariamente provocativas de los futuristas—, son el germen de los posteriores "Happenings" y "Performances". También Karlhienz Stockhausen destaca esta influencia en el terreno musical; para el relevante compositor los futuristas serán los precursores de mucha de la música actual. Así pues, a pesar de los años de desinterés que atravesará el movimiento futurista, su influencia seguirá totalmente viva en el terreno artístico, una influencia que hará que el desafiante verbo de Marinetti y los suyos sigan resonando aún hoy en día: "¡No hemos perdido el aliento!. Nuestros corazones no sienten el cansancio porque se alimentan de fuego, de odio y de velocidad..." |
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