“Bullying” en escuelas primarias públicas y privadas de Mérida, Yucatán, México

Maricela Caballero Pérez
Maestría en Psicología Familiar (UDLAP)
Estudiante de Doctorado en Ciencias de la Educación de la Universidad Anáhuac Mayab. Investigadora adscrita a la Escuela de Psicología. Docente de la Escuela de Nutrición de la Universidad Anáhuac Mayab, Mérida, Yucatán.

Resumen

Dado que los actos de violencia en el interior de las escuelas han ido en aumento, así como la preocupación general por las conductas de bullying, se realizó un estudio cuantitativo con la finalidad de identificar la prevalencia de dichas conductas en alumnos de 5° y 6° grado de escuelas primarias públicas y privadas de Mérida, Yucatán, México. Se administró el cuestionario sobre Convivencia Escolar (Ortega y Del Rey, 2003) a 2.641 estudiantes, y los resultados reflejaron que el 55% de ellos ha sido agredido verbalmente por un compañero, 39% ha sido víctima de violencia física, 35.8% de violencia psicológica (exclusión o aislamiento), 24.8% se ha sentido amenazado y 3.2% reportó contacto sexual inapropiado de algún compañero. En cuanto a la variable de género, el sexo masculino obtuvo los puntajes más altos tanto en la escala de victimización como en la de comportamiento agresivo y, asimismo, en violencia verbal. Por último, respecto a la violencia ejercida por los maestros, el 2.7% de los alumnos expresó haber sido víctima de violencia física, 6.2% de violencia verbal y 1.3% sostiene que ha sido víctima de abuso sexual por algún adulto.

Palabras clave: bullying, escuela primaria, niños, niñas, prevalencia.

Abstract

Given the raise on school violence events as well as general population concern about bullying behaviors, a research was conducted with the purpose to identify bullying prevalence within Mérida´s public and private 5th and 6th elementary schools grades students. To achieve this goal, questionnaire of School Coexistence (Ortega y Del Rey, 2003) was administrated to 2.641 students, results reflected the following: 55% of the students have been verbally insulted by a school-mate, 39 % has been victim of physical violence, 35.8% from physiologic violence (isolation or exclusion from peers) and 24.8% had been threatened, 3.2% reports sexual approaches from a school-mate. Analyzing results by gender, the male scores are higher as victims as well as aggressor and also verbal violence gets higher scores. Lastly, regarding aggressive behaviors from the professors toward students, results show: 2.7% of students report physical violence, 6.2% verbal violence and 1.3% reports sexual abuse from an adult.

Key words: bullying, elementary school, children, prevalence.

Introducción

Los centros educativos no se han visto exentos de las diversas manifestaciones de violencia que se han estado presentando en diversas ciudades del país, así como a nivel mundial, originando un factor más de preocupación en el profesorado principalmente, quienes no solamente deben centrarse en transmitir y facilitar el aprendizaje de los alumnos, sino también ahora se ven en la necesidad de averiguar estrategias para combatir el incremento de las diversas manifestaciones de violencia que ocurren dentro de la escuela.

Las conductas de acoso e intimidación o bullying entre los estudiantes es noticia constante en los medios de comunicación locales, nacionales y mundiales, evidenciando la preocupación de la sociedad, sin embargo, parece ser que los hechos delictivos, la inseguridad con la que viven los ciudadanos diariamente, se encuentra en riesgo de convertirse en algo natural (Díaz-Aguado, 2005), como parte de la vida diaria con lo que se debe aprender a vivir. Así, la escuela está siendo un reflejo de la violencia que se vive en la sociedad, con la multiplicación de los incidentes violentos dentro y fuera de los centros escolares, y debe notarse que en esos casos, cuando de violencia física se trata, los niños son las víctimas principales de otros menores (Defrance, 2005).

Estudios sobre la prevalencia

Entre los estudios nacionales realizados sobre el tema, Muñoz (2008) elaboró un análisis de los resultados del estudio efectuado por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación en la ciudad de México, demostrando que el 17% de los alumnos de primaria ha sido víctima de violencia física, 24.2% psicológica en forma de burlas, 46,4% víctima de robos, 19% han peleado a golpes, 10.9% ha participado en robos o amenazas a otros alumnos, 9% participó causando daños a las instalaciones de la escuela y 2.1% ha robado algún objeto o dinero en la escuela.

Por otro lado, el Informe Nacional sobre Violencia de Género en la Educación Básica en México (SEP y UNICEF, 2009) incluye un capítulo dedicado al tema de la violencia cotidiana en las escuelas. El estudio se realizó con una muestra de 396 escuelas públicas, un total de 26.319 alumnos de 4°, 5° y 6° de primaria, y estudiantes de los tres grados del nivel secundaria. En los resultados se reporta que el 43.2% de los profesores refiere que se han identificado casos de bullying en su escuela, notándose que las maestras señalan más casos que los maestros; los resultados muestran una ocurrencia de 25.4% en primaria general y 36.9% en primaria indígena, 46.4% en secundaria general, 57.5% en telesecundaria y 25.4% en secundaria técnica. El informe además establece como consecuencias de la violencia de género la falta de interés en los estudios, la deserción escolar, inadaptación social, problemas de aprendizaje, hasta afectaciones a la integridad física del alumnado.

Igualmente, Castillo y Pacheco (2008), de la Universidad Modelo de Mérida, Yucatán, realizaron un estudio con el objetivo de identificar la prevalencia del bullying en 18 escuelas secundarias, con un total de 257 cuestionarios administrados a los grupos de segundo grado de secundaria, en sus resultados encontraron: respecto a la agresión física 66.3%, agresión verbal 78.2% en la forma de insultos, 85.4% poner apodos ofensivos, 53.9% en robos, 56.2% amenazas y 20.2% en acoso sexual. Las autoras concluyen que de acuerdo a los resultados, es evidente la alta incidencia de patrones de abuso, primordialmente del abuso verbal, donde los varones reciben más insultos y las niñas son objeto de habladurías.

Por su parte, Valadez (2008) de la Universidad Autónoma de Guadalajara, llevó a cabo un estudio sobre el maltrato entre compañeros de 16 escuelas secundarias públicas, con una muestra de 1.091 estudiantes. En sus resultados reportó que 68.2% de los alumnos refieren que han sido molestados o intimidados por otros compañeros, 14.9% le dicen apodos, 10% hablan mal de él, 8% lo ridiculizan, 8% lo insultan, 7.3% le han robado algo, 7.2% le han golpeado, 2.8% lo acosan sexualmente, entre otros.

Ahora bien, los resultados del reporte del estudio de Nicaragua mostraron que al 48.3% de los alumnos le roban en la escuela, el 45.3% es insultado, el 37.5% es golpeado, 37.2% es excluido o aislado, 25.5% es amenazado, 4% es víctima de agresiones sexuales y 32.6% afirma que su hermano le ha golpeado (Ortega, Sánchez, Ortega-Rivera, Del Rey y Genebat, 2005).

De Turquía se reportó que el tipo de violencia verbal es la más frecuente, seguida por la violencia física. Los varones son señalados como agresores más que las niñas. La violencia sucede mayormente camino hacia o desde la escuela, en el patio y las aulas, 35.6% de los niños y 27.8% de las niñas han sido víctimas de violencia verbal, 20.3% y 12.6% de violencia física, 8.4% y 7.8% le han robado cosas y 8.2% y 4.4% ha sido amenazado, respectivamente (Kartal, 2008). Escuelas primarias estatales de Perú manifestaron que en sus resultados, el bullying muestra una prevalencia del 47%. El 34% de las víctimas no lo comenta con ninguna persona y el 25% de los profesores y padres de familia no muestran respuesta alguna, ni tampoco realizan acciones de protección, lo que de acuerdo a los autores permite que esa problemática continúe ocurriendo (Oliveros, 2008).

Cabe notar que debido a la diversidad de la metodología de los estudios realizados al respecto, se dificulta realizar comparaciones más exactas. Sin embargo, a la luz de los resultados generales se pueden lograr algunas comparaciones relevantes que confirman la presencia de la problemática de las conductas de acoso e intimidación escolar dentro de los centros escolares, tanto nacionales como internacionales.

Concepto de bullying

Olweus (1998, p. 25) fue el primero en definir la violencia entre escolares como: “La situación de acoso e intimidación y la de su víctima queda definida en los siguientes términos: Un alumno es agredido o se convierte en víctima cuando está expuesto, de forma repetida y durante un tiempo, a acciones negativas que lleva a cabo otro alumno o varios de ellos”. Las acciones negativas son las conductas intencionadas de una persona, que causan daño, hieren o incomodan a otra, ya sean verbales, como amenazar, burlarse o poner apodos, o físicas, como golpear, empujar, patear, pellizcar o impedirle el paso a otra persona (Olweus, 1998; Ortega, 2005; Kartal, 2008; Cerezo, 2005). También, sin utilizar la palabra o el contacto físico, hacer muecas o señas obscenas, excluyendo a alguien de un grupo a propósito o negándose a cumplir los deseos de otros. Distingue el acoso directo o ataques relativamente abiertos a la víctima y acoso indirecto o formas de aislamiento social y de exclusión deliberada de un grupo. Esas acciones son repetitivas, persistentes y generalmente obra de más de un sujeto Hay una asimetría de fuerzas: la víctima tiene dificultades para defenderse y se encuentra en desventaja ante el compañero o compañeros que lo acosan, se encuentra en una situación que le resultará muy difícil de afrontar por sus propios medios (Olweus, 1998; Cerezo, 2004; Fernández, 1998; Collell y Escudé, 2006). En el agresor se destacan las características de una combinación entre un modelo de reacción agresiva y de fuerza física, falta de empatía, tendencia antisocial, bajo interés por las normas, reglas y obligaciones sociales, baja tolerancia a la frustración, con un bajo umbral para las respuestas agresivas (Cerezo, 2004; Collell y Escudé, 2006). En cambio, en la víctima se observa una combinación de un modelo de debilidad física y reacción ansiosa, con serias consecuencias psicológicas (Olweus, 1998; Collell y Escudé, 2006).

Etapa escolar

Idealmente, en esta etapa los intereses y motivaciones del niño deberían centrarse en adquirir conocimientos intelectuales, ganar habilidad y destreza motriz, además de desarrollar habilidades para relacionarse socialmente con sus pares (Papalia y Olds, 2005). Esas tareas pueden verse afectadas si el niño es objeto de intimidación, burla o agresión física por parte de sus compañeros, contribuyendo probablemente a largo plazo, a que se convierta en un joven con alto riesgo de sufrir desajustes emocionales severos como ansiedad, depresión, baja autoestima, inseguridad, dificultades en la integración escolar y en los aprendizajes, entre otros (Olweus, 1998; Cerezo, 2004; Collell y Escudé, 2006).

La Escuela

El centro escolar representa el ámbito más común y estructurado para el desarrollo social del niño, debido a que este proporciona el lugar y la oportunidad para que sucedan las primeras interacciones sociales ajenas a la familia. De manera que la escuela no solamente se considera un sitio donde los niños reciben la instrucción, sino también como un campo fértil para el desarrollo de las habilidades sociales (Cerezo, 2004). Es un espacio para la socialización, donde pueden aprender a trabajar con los demás sin tener la obligación de amarlos. La escuela lleva implícita la instrucción, además de la educación para convivir con los otros. Ciertamente no es este un lugar donde buscar la felicidad o la expansión de los afectos, aunque el niño convive con sus iguales, desarrolla y establece relaciones interpersonales, las que innegablemente conllevan afectos que implican sentimientos (Defrance, 2005). En la medida en que la escuela logre ser capaz de ayudar a consolidar entre los niños y jóvenes su capacidad de comunicación, ya que es posible enseñarles a expresar emociones y sentimientos, la escuela resultará un ámbito ideal para el aprendizaje de la convivencia con sus pares (Imberti, 2001).

Objetivo General

Identificar la prevalencia y tipos de violencia escolar en diversas escuelas primarias públicas y privadas. Las preguntas de investigación son las siguientes:

  • ¿Ocurren conductas de bullying entre estudiantes de ambos sexos de escuelas primarias públicas y privadas de Mérida, Yucatán?

  • ¿Cuál es la prevalencia del bullying de acuerdo a la edad y el género en estudiantes de escuelas primarias públicas y privadas?

  • ¿Cuáles son los tipos de conducta de bullying más frecuentes entre estudiantes de ambos sexos?

  • ¿Existe alguna diferencia significativa en los resultados entre las escuelas primarias públicas y las privadas?

Metodología

Esta investigación parte de un enfoque social y educativo, a través del método cuantitativo se realiza un análisis descriptivo de los datos, con la finalidad de lograr identificar la prevalencia de las conductas de bullying o acoso e intimidación entre estudiantes de escuelas primarias públicas y privadas.

Muestra

Con base en los datos proporcionados por la Secretaría de Educación del Estado de Yucatán, se cuenta con un total de 520 escuelas primarias en el Municipio de Mérida, de las cuales, 369 son escuelas primarias públicas y 151 escuelas privadas. Participaron 61 escuelas seleccionadas por medio de un muestreo estatificado por sectores de ubicación geográfica (norte, sur, oriente, poniente y centro) y con base en una lista de números aleatorios se eligieron 36 escuelas primarias públicas y 25 escuelas primarias privadas del turno matutino. Para elegir los grupos de cada escuela seleccionada, se usó un muestreo por racimos. El cuestionario se administró a la totalidad de alumnos de un grupo de 5° y uno de 6° de primaria, es decir, 2.641 estudiantes.

En la Tabla 1 se reportan los datos de la muestra total, donde puede notarse que de las escuelas primarias públicas participaron 1,929 alumnos, el 47.6% (919) son del sexo femenino y el 52.4% (1.010) del sexo masculino de los dos grados escolares, y de las escuelas primarias privadas participaron un total de 712 alumnos, el 49.7% (354) son del sexo femenino y 50.3% (358) del sexo masculino.

Tabla 1. Número de niños y niñas participantes de escuelas primarias públicas y privadas.

Grado

Escuelas Primarias Públicas

Escuelas Primarias Privadas



f

%

f

%

f

%

f

%

Niños

486

51.3

524

53.4

191

52.8

167

47.7

Niñas

461

48.7

458

46.6

171

47.2

183

52.3

Total

947

100

982

100

362

100

350

100


La distribución de la muestra por edades y género se localiza en la Tabla 2, con una media de 2.87 en cuanto a la edad y .479 desviación estándar.

Tabla 2. Distribución por edades y género.

EDADES

Género

8 y 9 años

10 años

11 y 12 años

13 y más

Total

Femenino

0

254

966

53

1273

Masculino

1

239

1031

97

1368

Total

1

393

1997

150

2641


Instrumentos

Se administró el Cuestionario sobre Convivencia Escolar para Alumnos y Alumnas de Primaria (COPEP) diseñado por Ortega y Del Rey (2003), De acuerdo a los objetivos del estudio, la dimensión “Implicación Directa en Violencia” es la de mayor relevancia para su análisis. Se realizó una prueba piloto del cuestionario a una muestra de 127 alumnos de una escuela primaria pública, obteniendo 0.745 de confiabilidad en la prueba de Cronbach. Con base en lo anterior se efectuaron modificaciones en el texto cambiando algunas palabras que no son usuales en este país, se agregaron dos reactivos sobre el cyberbullying y se efectuó una segunda prueba piloto obteniendo una calificación de 0.73 de confiabilidad en la prueba de Cronbach.

Procedimiento

Se solicitó la autorización de la Secretaría de Educación de Yucatán, Dirección de Escuelas Primarias, y se otorgó expidiendo un oficio para todos los directores de las escuelas primarias públicas y privadas solicitando su cooperación.

Se administraron los cuestionarios a los alumnos en sus propias aulas informándoles sobre el estudio, enfatizando la necesidad de que contestaran honestamente, afirmándoles también la confidencialidad de los resultados ya que es anónimo y asegurándoles que el responderlo no tendría ninguna repercusión para ellos.

Análisis de datos

Las respuestas de los estudiantes al cuestionario se analizaron utilizando el programa Estadístico para las Ciencias Sociales SPSS-16.

Resultados

Los resultados de la escala de victimización de acuerdo a los reportes de los estudiantes que han sufrido algún tipo de conducta de bullying por parte de alguno de sus compañeros se muestran en la Tabla 3 a continuación:

Tabla 3. Tipo de bullying vivido por estudiantes de ambos sexos.

¿Cuántas veces te han sucedido las siguientes experiencias EN LOS ÚLTIMOS TRES MESES?

MUCHAS

VECES

POCAS

VECES


NINGUNA

f

%

f

%

f

%

Violencia verbal

Niño

302

22.1

576

42.1

489

35.7

Niña

160

12.6

414

32.5

698

54.8

Violencia física por medio de golpes

Niño

197

14.4

512

37.4

659

48.2

Niña

59

4.6

263

20.7

951

74.7

Violencia en forma de amenazas

Niño

101

7.4

233

17.0

1034

75.6

Niña

46

3.6

168

13.2

1057

83

Violencia en forma de exclusión o aislamiento

Niño

150

11.0

328

24.0

890

65.1

Niña

114

9.0

354

27.8

805

63.2

Violencia por medio de robos

Niño

185

13.5

428

31.3

755

55.2

Niña

171

13.4

349

27.4

752

59.1

Abuso sexual por algún compañeros

Niño

13

1.0

41

3.0

1247

91.2

Niña

5

0.4

24

1.9

1179

92.6


La Media de la escala de victimización es 2.1 y la Varianza es de .337.

Respecto a la contraparte, la Tabla 4 muestra los resultados de los estudiantes que admiten haber realizado algún tipo de conducta de bullying en contra de alguno de sus compañeros.

Tabla 4. Tipo de bullying realizado por estudiantes de ambos sexos.

¿Cuántas veces te han sucedido las siguientes experiencias EN LOS ÚLTIMOS TRES MESES?

MUCHAS

VECES

POCAS

VECES


NINGUNA

f

%

f

%

f

%

Violencia verbal

Niño

192

14.0

729

53.3

447

32.7

Niña

82

6.4

532

41.8

658

51.7

Violencia física

Niño

101

7.4

474

34.6

793

58.0

Niña

23

1.8

219

17.2

1031

81.0

Violencia en forma de amenazas

Niño

30

2.2

150

11.0

1186

86.7

Niña

14

1.1

62

4.9

1197

94.0

Violencia como exclusión o aislamiento

Niño

37

2.7

295

21.6

1036

75.7

Niña

22

1.7

277

21.8

973

76.4

Violencia en forma de robos

Niño

19

1.4

85

6.2

1261

92.2

Niña

4

0.3

36

2.8

1233

96.9

Abuso sexual a algún compañero/a

Niño

7

0.5

22

1.6

1273

93.1

Niña

2

0.2

6

0.5

1200

94.3

Violencia por medio del celular

Niño

31

2.3

82

6.0

1255

91.7

Niña

6

0.5

56

4.4

1211

95.1

Violencia por medio de grabaciones o mensajes en internet

Niño

11

0.8

39

2.9

1317

96.3

Niña

3

0.2

6

0.5

1264

99.3


En la tabla 5 se muestran los resultados de los reportes de los estudiantes acerca de la violencia ejercida por parte de los adultos hacia los estudiantes.

Tabla 5. Tipos de maltrato recibido por parte de los adultos.

¿Cuántas veces te han sucedido las siguientes experiencias EN LOS ÚLTIMOS TRES MESES?

MUCHAS

VECES

POCAS

VECES


NINGUNA

f

%

f

%

f

%

Violencia verbal

Niño

25

1.8

73

5.3

1269

92.8

Niña

20

1.6

45

3.5

1208

94.9

Violencia física

Niño

13

1.0

38

2.8

1316

96.2

Niña

1

0.1

19

1.5

1253

98.4

Abuso sexual

Niño

6

0.4

8

0.6

1287

94.1

Niña

4

0.3

16

1.3

1188

93.3

Maltrato por parte de los padres

Niño

45

3.3

225

16.4

1098

80.3

Niña

20

1.6

161

12.6

1092

85.8


Conclusiones

Acorde con los resultados de otras investigaciones (Kartal, 2008; Muñoz, 2008; Ortega; Sánchez; Ortega-Rivera; Del Rey y Genebat, 2005), los datos de este estudio muestran que la violencia verbal es el tipo de agresión más recibido por los alumnos de primaria de la ciudad de Mérida, Yucatán. Igualmente, un mayor número de niños admite hacer uso de la violencia verbal versus las víctimas que los que lo reportan; en cambio, se nota un mayor número de víctimas que reportan las agresiones físicas y sexuales versus los que aceptan llevar a cabo esas conductas. El fenómeno de la victimización se ha asociado frecuentemente con el temor a denunciar por represalias y/o amenazas, lo que en este caso pudiera pensarse que los niños comienzan a tener mayor conciencia de esta problemática y desean denunciarlo.

Acerca de las correlaciones entre la variable de género y los componentes de la escala de victimización, los varones lograron los porcentajes más altos como víctimas de los diferentes tipos de violencia a excepción de la violencia psicológica en la forma de sentirse excluido o aislado, la cual se ha reportado ser más frecuente en el sexo femenino.

Igualmente, en la escala sobre el comportamiento agresivo, el sexo masculino supera en todas las variables al sexo femenino. Como ha sido reportado en otros estudios, los actos de violencia muestran una prevalencia mayor en sujetos varones que en las mujeres (Olweus, 1998; Ortega; Sánchez; Ortega-Rivera; del Rey y Genebat, 2005; Paradeisiotou, Tzoigouros y Chrysostomos, 2010). Sin embargo, Borntrager, David, Bernstein y Gorman (2009) difieren en este punto expresando que las conductas de bullying de las niñas han ido en aumento y que a pesar de que estas no sean del tipo físico, sino indirectas como las burlas, exclusión, rumores, no debe minimizarse su relevancia. Respecto a la nueva modalidad de violencia denominada cyberbullying, aunque los resultados son bajos, demuestran sin embargo que los estudiantes sí están haciendo uso tanto de los teléfonos celulares como de las redes sociales en internet para molestar o intimidar a sus compañeros.

Por otra parte, en cuanto a la violencia física ocasionada por los maestros, de acuerdo con los resultados parece ser que los profesores de primarias públicas ejercen mayor violencia física sobre sus alumnos que los de primarias privadas.

Ahora bien, analizando los datos por tipo de escuela, las mayores diferencias se observan en la violencia física, verbal y sexual, en donde los estudiantes de primarias públicas reflejan las cifras más altas. En cambio, en el tipo de violencia psicológica como amenazas y excluir o aislar a otros, las primarias privadas muestran puntuaciones más altas.

De los resultados mencionados anteriormente se puede concluir con certeza que las conductas de bullying ocurren en las escuelas primarias públicas y privadas de la localidad, y que aunque los resultados provienen de un cuestionario del tipo de auto-informe, donde se registran las percepciones del sujeto, considero que en lugar de restarle credibilidad a los datos reportados, esto puede reflejar la posibilidad de que muchos de los alumnos encuestados no reportaron completamente su experiencia con honestidad y aún así, los resultados son altos.

En la República de México continúa siendo una realidad que, a la fecha, pocas instituciones públicas o privadas nacionales han realizado estudios exhaustivos para dimensionar el fenómeno del bullying en ningún nivel educativo, quizá aferrándose todavía a la concepción que menciona Díaz-Aguado (2005), de que esos son problemas de niños y que ellos deben aprender a resolverlos sin la intervención de los adultos, menguando la relevancia del problema y permitiendo asimismo su permanencia en el ámbito escolar. A diferencia de los países de Europa, Estados Unidos y Canadá, donde cuentan con extensos antecedentes al respecto, además de que continúan realizando investigaciones, también están ya poniendo en práctica programas de prevención, así como programas dirigidos a mejorar la convivencia escolar y a proporcionarle a los alumnos algunas herramientas cognitivas encaminadas a la resolución de conflictos sin violencia, incluso realizando cambios en el currículo escolar.

Sin duda estos estudios invitan a la reflexión, dando origen al cuestionamiento de los factores que se encuentran obstaculizando la toma de acciones nacionales inmediatas al respecto a fin de diseñar, organizar e implementar programas de prevención que permitan detener el incremento de esas conductas de acoso e intimidación entre los estudiantes. Si bien la violencia relacional no es erradicable, porque la violencia es en parte innata al ser humano, sí puede controlarse.

En nuestro país, quizás apenas se está logrando la primera etapa de este proceso, que corresponde a tomar conciencia de que el problema existe dentro de las escuelas mexicanas y que en verdad tiene graves consecuencias. Sería muy lamentable que esa espera termine cuando algún alumno irrumpa en las aulas con un arma de fuego y asesine a cuantos se le atraviesen, como ya ha sucedido en otros países en varias ocasiones, para que entonces sí las autoridades nacionales reaccionen y tomen cartas en el asunto.

Igualmente, vale señalar que otro factor que puede estar contribuyendo a que la problemática persista, es el divorcio que existe entre las investigaciones que las universidades realizan, especialmente las investigaciones de las ciencias sociales, y la falta del uso de sus resultados en la práctica, ya que a pesar de que los organismos gubernamentales están informados acerca de ellas, muchas veces los informes de investigación simplemente se archivan.

De acuerdo con los resultados de los programas de intervención y prevención realizados por varios estudiosos del tema (Benítez; Tomás de Almeida y Justicia, 2005; Cunningham, Ch.; Cunningham, L.; Ratcliffe y Vaillancourt, 2010; Brown; Law; Smith y Haggerty, 2011; Olweus, 2001), en todos los casos se reporta una mejoría del clima escolar, así como una disminución de las conductas de bullying al término del programa. Sin embargo, los autores dan la recomendación de llevar a cabo dichos programas en forma longitudinal, debido al factor tiempo y el tránsito de alumnos, así como de profesores, por lo cual quizás es necesario plantear la permanencia de los programas de prevención del bullying con la finalidad de obtener resultados más duraderos.

De manera que, al igual que la mayoría de los autores estudiosos del tema, se llega a la conclusión de que es necesario continuar realizando investigaciones sobre las conductas de acoso e intimidación entre estudiantes de nuestro país, pero dando un paso adelante en el proceso. Es decir, es necesario comenzar ya a diseñar y probar programas tanto de prevención como de intervención de las conductas de violencia entre escolares, pues quizás debemos aceptar el paradigma de la biología que establece que la agresividad es inherente al ser humano, razón por la cual sería difícilmente erradicable. Sin embargo, sí podría controlarse si trabajamos para conseguirlo.

Finalmente, a pesar de que todos los profesionales de la educación y la salud, estamos obligados por ley y ética profesional a denunciar cualquier abuso o maltrato, parece que esta es una medida difícil de llevar a cabo en la vida cotidiana, y al quedarnos solamente como testigos de la violencia, se guarda silencio, lo cual contribuye a su permanencia.

Referencias bibliográficas

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