Actitudes y comportamientos en torno a la anticoncepción y el embarazo en una muestra de estudiantes universitarios

Virginia Navarro López
Candidata a doctorado por UCM. Facultad de Psicología, UANL, Monterrey NL (México)
Javier Álvarez Bermúdez
Doctor en Psicología Social. Facultad de Psicología, UANL, Monterrey, NL (México)

Resumen

Se presentan los datos arrojados tras la aplicación de un cuestionario diseñado para evaluar la opinión de los adolescentes acerca de la anticoncepción y el embarazo. Se administró a una muestra de 60 jóvenes (50 % hombres y 50 % mujeres) de la Universidad Autónoma de Nuevo León en Monterrey, México. En el cuestionario se analizan los conceptos de actitudes y comportamientos acerca de la anticoncepción y el embarazo dentro del contexto dinámico social. Los resultados muestran que si bien los jóvenes conocen de los anticonceptivos un grupo importante no los utiliza, ya que al referirse al embarazo sólo lo relacionan a un aspecto biológico, dejando de lado todos los aspectos sexuales, de proyecto de vida, de integración con la pareja. El embarazo es visto más bien como una responsabilidad, una tarea, más que la consecuencia de una relación.

Palabras clave: jóvenes, actitudes, comportamientos, anticoncepción, embarazo.

Introducción

Se sabe que una parte los comportamientos de las personas se relacionan con la vida imaginaria; que cuando una persona fantasea, o actúa, es porque hay algo de la realidad que no puede ser obtenido en sus vivencias y de esta manera las substituye por ciertas actitudes y conductas acerca de aspectos que no pueden ser gratificados, los cuales son matizados por sus propias experiencias y contexto social en el que se desarrollan. Esto quizás por no  permitirse la reflexión de aspectos trascendentes de sus vidas como la sexualidad genital.

La vivencia de la sexualidad es compleja de llevar a cabo para las personas, ya que por un lado se dice que dentro de la historia natural del sujeto esta vivir su sexualidad y reproducirse, pero por otra parte se halla el contexto social en el que se desarrollan (Sesmero, 1994). En este sentido, se les dirá a los adolescentes ¡que hay que esperar un tiempo!, ¡que hay que cuidarse!, lo cual les provoca una serie de cuestionamientos como ¿cuál es el tiempo para un embarazo?, ¿el tiempo biológico?, ¿un estado civil?, ¿una condición económica?, ¿una relación de pareja?, ¿estar enamorado?, etc.

Se ha planteado que lo ideal sería que los embarazos se dieran en relaciones de pareja estables, donde se pudiera asumir una paternidad y maternidad mas allá de una posibilidad biológica (Dolto, 2000). Sin embargo, lo que observamos es que en los procesos de anticoncepción y embarazo las personas no parecen tomar en cuenta estos factores, sino que aparecen sin la voluntad consciente en muchos casos de quien lo vive, como lo muestra el estudio de Herlitz (2003) de un índice alto de contactos sexuales casuales sin el uso del condón en hombres de entre 16 y 24 años.

Para los profesionales de la salud este tema es vigente porque no se deja de observarse día a día que lo que puede gratificarse o fantasearse producirá consecuencias en la vida de las personas, un ejemplo de esto son la cantidad de embarazos no deseados, sobre todo en adolescentes (INJUVE, 2003; UNICEF, 2001, ENSANUT, 2006).

Anticoncepción y embarazo

Algunos autores clásicos como Freud (1892) explicaba que la angustia de los neuróticos difiere de la conducta de las personas y cuál  era el efecto de los traumas. Así, argumentaba que había que buscar indicios en los síntomas y las formas en que abordan las personas los tópicos respecto a la sexualidad. Por su parte Dolto  (2000) comentaba que los seres humanos se forman de una manera importante por la mirada del prójimo, de su espejo, así los adolescentes en muchas ocasiones conscientemente quieren estar seguros de ser fecundos y al mismo tiempo inconscientemente si no corren riesgos es como si la práctica de la sexualidad fuera “una simple masturbación”, pues lo propio del deseo sería superar la angustia del riesgo. Por lo tanto los adolescente están seguros de que son “adultos” cuando se saben fecundos, de ahí lo difícil de asumir las medidas preventivas y los riesgos asumidos en sus intentos de comprobación.

Aberastury (1991) señala que la relación heterosexual completa ocurre en la adolescencia tardía y es mas frecuente de lo que se considera, sin embargo seguirá teniendo un carácter exploratorio, de aprendizaje de la genitalidad, más que un verdadero ejercicio genital adulto con las responsabilidades y placeres que lo acompañan. La idea o fantasía de penetrar o ser penetrada son el modelo que se mantendrá durante la vida del sujeto como expresión de masculino y femenino. Al indagar acerca del acto sexual Foucault (1992) explicaba que la finalidad procreadora exige muchos cuidados y una preparación meticulosa, acondicionamiento del cuerpo y del alma destinado a producir o conservar en el individuo cualidades, es decir, habría que constituirse uno mismo como la imagen del niña(o) que se quiere tener, por eso ante la pregunta de cuál es el tiempo, a que edad es mas conveniente la posibilidad de un embarazo, dice el autor que ni en varones ni mujeres debe ser muy precoz.

Grinberg (1977) argüía que la patología de las mujeres embarazadas, regularmente psicosomáticas, es una vía que nos permite observar las relaciones iníciales del ser humano consigo mismo y su prójimo. Opinaba que en muchas progenitoras al tener su primer hijo su capacidad de acercarse a él sufría una interferencia por su propia ansiedad y depresión. La madre puede experimentarlo, rehuirlo a través de alguna conducta maniaca o con falta de atención. Las actitudes y comportamientos variaran de acuerdo a que esa depresión interfiera en mayor o menor medida en el “ensueño materno”.

Con el desarrollo de los tiempos modernos y los descubrimientos científicos producidos por el trabajo intelectual se han provocado al mismo tiempo en la vida de muchas personas incremento de tensión, angustia, a expensas del Sistema Nervioso que es el que debe costear las exigencias sociales y económicas mediante un gasto extremo y poco reposo. Asimismo la influencia de la cultura provoca por una parte una represión sexual en muchos sentidos pero a la vez la incita en otros tantos. Curiosamente cuando el cuerpo se desarrolla junto con la libido se le pide a los hombres y las mujeres que se abstengan de la sexualidad o que solo tengan vida sexual para reproducirse y dentro del matrimonio. La abstinencia llevada más allá del vigésimo año ya no es inofensiva y produce efectos nocivos.

En el caso de los jóvenes en la mayoría de los casos lidiar con el deseo consume la energía disponible del carácter en ese tiempo en que necesitan de sus fuerzas para conquistarse un lugar, una participación en su entorno social. La proporción entre Sublimación posible y quehacer sexual necesario varía mucho de una persona a otra y de un contexto a otro.

Los aportes del abordaje psicoanalítico nos a permitido entender que los síntomas neuróticos brotan de necesidades sexuales de unos seres humanos insatisfechos, representando una satisfacción sustitutiva. La cultura regularmente se edifica sobre la sofocación de las pulsiones. Quien no pueda afrontar esto enfrentara a la sociedad como “desviado social”, es decir, alguien fuera del orden. Las conductas neuróticas en una sociedad representan una respuesta complicada respecto a los aspectos vitales; al limitar el quehacer sexual a las personas surge la cautela ante la vida. Se perturba la capacidad de goce, decrece el deseo de embarazo en las parejas y no aparecen muchas metas en sus vidas., en su lugar más bien actitudes y conductas no naturales. Lo cual lleva a las personas a entender un significado de la sexualidad que los conduce a ser tratados como dependientes y sobre todo como si la sexualidad fuera mala. Ante esto los varones presentarían características femeninas: ser castrados, soportar el coito o parir y en el caso de las mujeres partiendo de la falta se verían inclinadas a sufrir ante una anticoncepción, o un embarazo. De esta forma para ambos géneros el desarrollo de la sexualidad los conduce regularmente a procesos no fáciles de conciliar. Por eso señalamos que no es sencillo educar a los jóvenes cuando sus pulsiones sexuales despiertan en la plenitud y solo desearían evitar el displacer.

Las sugerencias de la OMS de que una educación sexual correcta debe ser vinculada con la disponibilidad de servicios de anticoncepción, ya que es un riesgo el embarazo antes de los 20 años y después de los 35 años. Proponen que la educación sexual debe ir acompañada de la intervención de los padres, ya que en un 57 % no hablan con sus hijos este tema y en un 48.9 % ellos tampoco hablan con sus padres, regularmente sus fuentes de información del tema son los  medios de comunicación, amigos y educadores. Estudios como el de Williams y Booner (2006) muestra resultados en ese sentido ya que las jóvenes prefieren obtener información acerca de aspectos de sexualidad de fuentes informales más que de los padres, la escuela o médicos.

Recientemente investigaciones realizadas en España relacionadas con el tema de la anticoncepción y el embarazo por Previnfad (2003) señalan que se ha incrementado el porcentaje de embarazos no deseados en jóvenes de 18 a 19 años y un incremento en un 7.9 % la interrupción voluntaria del embarazo (IVE) en menores de 19 años hasta 2004.

En el caso de México (ENSANUT, 2006), se encontró que cerca del 17% de los adolescentes tuvo su primera relación sexual en esa etapa de la vida y de esa cifra en el caso de las mujeres el 65% estuvo embarazada. Lo cual nos habla de lo complicado del manejo sexual en la vida de los jóvenes.

Otras investigaciones apuntan a la importancia de desarrollar programas de prevención que ayuden a proteger de embarazos o infecciones sexuales. Destacan también que hay algunos indicadores que pueden favorecer la disminución de conductas de riesgo, serian: un nivel alto de educación, una actitud positiva ante la anticoncepción, soporte parental y conexión familiar, aspiraciones y planes futuros en educación.

Actitudes y comportamiento de los jóvenes

Freud (1905) explica y describe el desarrollo de la sexualidad en las personas como un elemento trascendente que acompaña el comportamiento y las actitudes en sus respuestas ante la vida sexual y la elección de objeto de amor. Posteriormente otros autores como Erickson mostraron la relación entre la interpenetración de lo biológico, lo cultural y lo psicológico. Opinaba que el amor de los jóvenes constituye un intento por llegar a una definición de su propia identidad proyectando su imagen difusa en otra persona, logrando con esto aclararse poco a poco, por eso el amor juvenil en muchas ocasiones consiste en conversación. En este período de la juventud se esperaría que se diera la capacidad de sublimar la necesidad de conquistar a las personas más allá del aspecto biológico mediante un ataque directo o de convertirse en papá o mamá en forma apresurada. Esta es una época en que los jóvenes se van preparando para la intimidad, para formar parte de afiliaciones, asociaciones simbólicas, afectivas y veremos que quienes eviten estas experiencias podrán experimentar un sentimiento de aislamiento con los semejantes.

Aberastury (1991) ha enfatizado que la juventud es un periodo de desequilibrio en el que pueden aparecer periodos de desinterés, apatía, conflictos afectivos, posturas filosóficas, mostrando a la vez una necesidad de intelectualizar y fantasear como forma típica de pensamiento ya que así se compensan las perdidas que ocurren dentro de sí mismo y que no se pueden evitar.

En relación a la vida sexual opina que se puede observar que oscila entre actividades masturbatorias e inicios de ejercicio genital y que pueden aparecer algunas experiencias homosexuales ocasionales. También la separación de los padres es uno de los duelos que se tiene que elaborar y en este proceso el monto de la angustia que surje será determinada por la forma en que se a realizado y elaborado la fase genital previa y lo que se vive en esos momentos. Comenta que es esencial que los padres acepten los conflictos y la separación ya que para ambas partes el proceso no es sencillo. Una presencia internalizada de buenas imágenes parentales con roles definidos y una escena primaria amorosa y creativa permitirá una buena separación de los padres, un pasaje a la madurez para el ejercicio de la genitalidad en un plano adulto.

Otro de los psicoanalistas (Blos, 2003) se mostró muy interesado en la evolución de los jóvenes, de la integración entre organismo y ambiente, señalando que el problema que se perfila en este tiempo es la consolidación de la personalidad y con ello una de las principales tareas es la formación de la identidad masculina y femenina.

En el aspecto de la sexualidad una de las medidas que se utilizan para manejar situaciones críticas de tensión es la masturbación, la cual si se la practica demasiado o si se prefiere como modalidad gratificante, las emociones o intereses dirigidos hacia otra persona se infantilizan y con ello las relaciones se empobrecen, se evade el vínculo. Si se consigue una estabilidad caracterológica indicaría que este período ha terminado, lo cual no querría decir que no habría problemas psicológicos a resolver, pero habría una integración estable en la personalidad adulta.

Alrededor de 1988 Dolto planteó que la juventud es una fase de mutación que se prolonga según las proyecciones que los jóvenes reciben de los adultos y lo que la sociedad les impone. Opina que el hecho trascendental que marca la ruptura de la infancia es la posibilidad de disociar la vida imaginaria de la realidad, el sueño de las relaciones reales y con esto la nueva forma de concebir el amor. Dentro de esto tratarían de evitar la pasión exigiendo una fidelidad para estar bien juntos.

Desde la perspectiva psicoanalítica se diría que se da el fin de la juventud cuando la angustia de sus padres no les provoca ningún afecto inhibidor. Así mismo la perspectiva considera que algunas actitudes en la evolución de la juventud serian ganar dinero, tener una vivienda propia, pareja, hijos si quieren descendencia y que este es un ideal que no tiene época.

Todo lo anteriormente señalado nos ha llevado a plantear esta investigación respecto a cuál es la opinión que tienen los jóvenes, tanto en hombres como mujeres, respecto a la sexualidad y el embarazo. Nos enfocamos a detectar cuáles son esas actitudes y comportamientos respecto a ejercer o no su sexualidad, ya que  la vivencia de embarazarse o no embarazarse produce efectos en las vidas de los adolescentes.

Método

Sujetos

La muestra se selecciono por conveniencia de dos facultades, arquitectura y ciencias de la comunicación, de la Universidad Autónoma de Nuevo León, México, la cual estuvo constituida por 60 estudiantes, 30 mujeres y 30 hombres de entre 20 y 26 años.

Instrumento

En este trabajo se utilizo un cuestionario de recogida de datos mediante 11 preguntas abiertas. Las preguntas planteadas iban encaminadas a indagar los siguientes aspectos: sexualidad, relación de pareja, embarazo, anticoncepción, expectativas de vida, relaciones interpersonales.

Procedimiento

El cuestionario se aplicó en el aula en horario de clases, el tiempo promedio para al responder al cuestionario fue de 35 minutos.

Después de la aplicación de  los cuestionarios se procedió a codificar las respuestas de cada grupo y encontrar las frecuencias e interpretar los datos. Con el objetivo de desglosar los datos hemos dividido la presentación de los datos por género.

Respuestas

Respuestas hombres 20-26 años:

1. ¿Te parece importante la sexualidad en la vida de los jóvenes?
El 100% expreso la idea de que la sexualidad es un aspecto fundamental, parte de la vida.
Esto nos deja ver como en este momento evolutivo pueden verbalizar esta idea.
2. ¿Acerca de la vida sexual y la sexualidad la hablas en o con?
En un 87 % hablan estos aspectos con los amigos, con esto vemos que es un tema que se comparte con sus pares, dejando a la familia y la escuela fuera..
3. ¿Has tenido relaciones de pareja?
Un 93 % dicen que han tenido relaciones de pareja, en un 80 %  refieren que han compartido convivencia y relaciones sexuales entre ellos y un 50 % han durado en esa relación más de un año. Este dato nos muestra como los intercambios de intimidad sexual parecerían  menos “riesgosos” que permanecer en una sintonía emocional, en el compartir cotidiano de un vínculo permanente.
4. ¿Tienes actualmente relación de pareja?,  ¿desde hace cuanto tiempo?  
El 63 % de ellos refirieron no tener una pareja actualmente, solo un 33 % mantienen una relación de años, con esto vemos que empiezan a dejar ver la dificultad de mantenerse en una relación prolongada y permanente..
5. ¿Cuál es tu idea acerca de lo que es un método anticonceptivo?
Para el 77 % de los jóvenes los anticonceptivos son un modo de evitar el embarazo en las relaciones sexuales y en un 50 % dicen que es un dispositivo para no contraer enfermedades; nos damos cuenta como privilegian un aspecto de salud, evitar reproducirse en ciertos momentos de sus experiencias sexuales, estando tal vez consientes de lo esencial de su vivencia inicial, ensayar una relación de pareja como parte de su desarrollo de vida estando tal vez por otro lado expuestos a algunos riesgos de contagio..
6. ¿Tus conocimientos acerca de los métodos anticonceptivos, como los obtuviste?
Un 60 % obtuvieron sus conocimientos en platicas en la escuela y en un 43 % de los amigos. Este dato nos deja ver como es tan importante el vínculo con la escuela que tendría el significado de la segunda casa en donde saber de la vida y el vínculo con los iguales con quien comparten las experiencias en las que se inician.
Pero con esto volvemos a ver como la familia queda fuera de la educación sexual y en este caso la pareja.
¿Para los varones el tema sexual es un tabú en la familia?
7. ¿Has utilizado algún (os)  método anticonceptivo? Si o no, porque?
El 93 % de los jóvenes afirman haber utilizado algún método anticonceptivo de estos la mayoría refirió hacerlo para no tener hijos y solo el 20 % refirieron también utilizarlos para evitar contagios.
Al parecer la preocupación esencial en la mayoría de ellos tendría que ver con evitar hijos no deseados dejando de lado todo lo relacionado a contagio de enfermedades. Esto nos llevaría a pensar que si estos jóvenes estuvieran en una relación intima sonde no hubiera la posibilidad de embarazo ( infertilidad) tal vez podrían dejar de lado el preservativo con todos los riesgos que eso implica, ya que su principal preocupación tiene que ver con otra cosa que no es la salud-enfermedad..
8. ¿Cuál es tu idea acerca de lo que es un embarazo?
En un 23 % de los jóvenes dijeron que un embarazo es un periodo de nueve meses que vive una mujer antes de dar a luz y un 13 % dijeron que sería una etapa de vida en pareja.
La mayoría de los que respondieron muestran su referencia al embarazo como proceso biológico y unos pocos ven esta experiencia como una posible etapa de una relación de pareja.
9. ¿Tus conocimientos acerca del embarazo los obtuviste de, o a través de quien?
En un 47 % los jóvenes obtuvieron sus conocimientos acerca del embarazo de su familia y en un 43 % en la escuela.
Lo que nos dejan ver estos datos es que la escuela sigue siendo un sostén a la falta de comunicación e inhibición entre padres e hijos al abordar temas vitales en el desarrollo de su sexualidad y sus vidas.
Mencionábamos anteriormente que el tema de la sexualidad y los anticonceptivos regularmente no se hablaban en las familias de estos jóvenes, pero el tema del embarazo casi la mitad de ellos si mencionan hablarlo en casa lo que quizás nos refleja que la preocupación principal de los padres tenga que ver más con que el proyecto de vida del hijo podría ser trastocado con un embarazo no planeado y como el tema de salud-enfermedad al parecer es soslayado. De igual manera al no hablar el tema de la anticoncepción parece un mecanismo de resguardo de la posibilidad de la práctica de la sexualidad en los miembros de la familia (“familias asexuadas”).
10. ¿Piensas tener hijos?  
Un 86 % afirmo que quieren tener hijos y un 14 % mencionaron que no. Sigue prevaleciendo el deseo de vivir la experiencia de reproducirse, de generar vida tal vez como una consecuencia de una practica sexual
11. ¿De tener hijos, como te gustaría tenerlos?
El 93 % refieren que les gustaría tener hijos en una relación de pareja y de estos un 24 % hablaron de adoptar.
Podemos ver como para la mayoría de los jóvenes en este momento se plantean la paternidad como una vivencia que se llevaría a cabo en una relación compartida, que plantee tal vez un trascender emocional más allá de un acto biológico.

Respuestas mujeres 20-26 años:

1. ¿Te parece importante la sexualidad en la vida de los jóvenes?
El 96 % de ellas piensan que la sexualidad es una parte importante en su vida.
Con esto se deja ver la relevancia que tiene este aspecto para las mujeres.
2. ¿Acerca de la vida sexual y la sexualidad con quién la hablas?
Un 86 % hablan este tema con su pareja y un 10 % con su madre.
La mayoría puede expresar el tema dentro de su relación de pareja lo que puede ser un indicativo de intentar una cierta independencia en su desarrollo, de poder preservar su intimidad sexual con otra persona.
3. ¿Has tenido relaciones de pareja?, si o no, por ¿cuánto tiempo?, incluyen relaciones sexuales, relación de convivencia?
Un 93 % dicen que han tenido relaciones de pareja, en un 60 % llevan más de un año y un 36 % están satisfechos en la relación.
Lo favorable es que inician en el ensayo y conocimiento de saber convivir con otra persona, en su mayoría pueden permanecer, pero llama la atención la insatisfacción que menciona un porcentaje, lo que nos hace ver que en el establecimiento de vínculos afectivos existe una diferencia entre el deseo, la fantasía y la realidad.
4. ¿La tienes actualmente, si o no? ¿Hace cuanto tiempo?
Un 70 % tienen relación de pareja, un 66 % llevan más de un año; en un 70 % incluyen relación de convivencia y relaciones sexuales. Por otro lado un 30 % expreso no tener una relación de pareja.
Estos datos hablan de que en este grupo de edad existe cierta estabilidad en permanecer en su relación compartiendo un vínculo e intimidad sexual que iría acorde a un desarrollo esperado, pero cuando no se tiene relación de pareja se asocia tal vez, a la insatisfacción, a  que no responde a sus expectativas, fantasías, acerca de lo que es una relación de pareja.
5. ¿Cuál es tu idea acerca de lo que es un  método anticonceptivo?
El 83 % de ellas tienen la idea de que un anticonceptivo es para evitar un embarazo y solo un 46 % hablaron de evitar enfermedades de trasmisión sexual.
Este porcentaje permite ver que ellas tienen presente la anticoncepción, pero dejan de lado la otra función esencial en la salud ginecológica de cualquier mujer, evitar contagios, sobre todo porque en ocasiones esto puede llevarlas a no poder concebir o a enfermedades.
6. ¿Tus conocimientos acerca de los métodos anticonceptivos, como los obtuviste?
Un 60 % obtuvieron sus conocimientos del colegio y de los amigos, un 40 % de revistas, Internet, TV.
Lo que sobresale es la necesidad de compartir con los iguales o en su “casa externa, el colegio”, las vicisitudes acerca de cómo cuidarse en este aspecto de su sexualidad.
7. ¿Has utilizado algún método anticonceptivo?, ¿si o no, por qué?
En un 86 % dicen que han utilizado algún anticonceptivo y un 57 % puntualizó que los han usado para evitar el embarazo.
Importante dato que muestra que en una buena mayoría las chicas están cuidando su práctica sexual, para evitar un embarazo en ese proceso de vivir una relación de pareja donde este es uno de los aspectos que la componen.
8. ¿Cuál es tu idea acerca de lo que es un embarazo?
Un 53 % dicen que un embarazo es para tener un hijo y un 23 % hablaron de que es una responsabilidad.
Llama la atención que al hablar del embarazo refieren el hecho biológico en sí, no asociándolo,  tal vez, a una relación de pareja y solo un porcentaje habla de una implicación emocional.
9. ¿Tus conocimientos acerca del embarazo, los obtuviste de o a través de quién?
El 76 % han obtenido sus conocimientos del colegio y un 60 % de la familia.
Parece que la escuela, su segunda casa, influye casi a la par con la familia en buscar saber acerca de la sexualidad. Solo un 15 % hablaron de saber del tema con su madre, así se ve que no es muy fácil tratar estos temas entre mujeres, como si se tuviera que diluir en otros vínculos.
10. ¿Si eres mujer en tu proyecto de vida piensas quedarte embarazada, si o no, por qué?
Un 90 % dijo que le gustaría quedarse embarazada y un 10 % que no. De nuevo prevalece el deseo de reproducirse, de gestar vida como una consecuencia de una practica sexual.
11. ¿De tener hijos, cómo te gustaría tenerlos?
El 100 % dicen que les gustaría tener hijos en una relación de pareja y un 40 % estarían dispuestas a adoptar. Parece claro que el concepto de concepción está atado a una relación de pareja, a compartir esa experiencia con otra persona.

Resultados

Los resultados nos han mostrado que para ambos géneros de jóvenes es importante la sexualidad, ya que es vista como parte de su vida. Si bien la mayoría han experimentado una relación de pareja, solo la mitad de ellos han permanecido más de un año en ella, lo que nos habla de la dificultad de compartir una relación para ambos, hombres y mujeres. Asimismo consideran que los anticonceptivos son métodos para evitar embarazos y obtuvieron sus conocimientos especialmente en la escuela. Menos de la mitad señalan la otra función de salud en el uso de los anticonceptivos, evitar contagios.

Los datos nos indican que el embarazo es un tema difícil de abordar ya que una cuarta parte de  los jóvenes expresaron que era un acto biológico y otros pocos que era una etapa de la vida en pareja. Se manifiesta también una tendencia de las mujeres a asociar embarazo a tener un hijo, pero otras lo asociaron básicamente a responsabilidad. Asimismo casi todas hablaron de que les gustaría tener hijos y que fuera en una relación de pareja, de esta forma da la impresión que de alguna manera son conscientes de cómo sexualidad genital se asocia a embarazo en una relación de dos, pero cuantos factores intervendrán en que se pueda coincidir en esta fantasía que muchas veces no coincide con la realidad en sus vidas.

Coinciden los jóvenes, hombres y mujeres en la importancia de la sexualidad, las relaciones de pareja y los anticonceptivos en sus vidas.

Por otra parte encontramos algunas diferencias entre las opiniones de las mujeres y los hombres, entre ellas, que en los varones es más accesible hablar de sexualidad con los amigos y para las mujeres pueden hablar del tema con sus parejas. En los varones tres quintas partes expresaron no tener pareja y el resto llevan años en su relación. Por contraparte tres cuartas partes de las mujeres tienen relación de pareja y  llevan más de un año compartiendo convivencia y relaciones sexuales. Solo un tercio dijeron no tener una relación de pareja. con esto parecería que en la vida evolutiva de las jóvenes es mas el arraigo a una relación de pareja con sus implicaciones, el compartir sexualidad, afecto, convivencia que en el caso de los varones  la continuidad del vinculo es un aspecto que no parece prioritario en este momento de sus vidas, en cambio parece que es mas trascendente la gratificación de la practica de la sexualidad.

Casi la mitad de los varones obtuvieron sus conocimientos acerca del embarazo por parte de su familia y la otra mitad en  la escuela, en cambio las mujeres tres cuartas partes de ellas obtuvieron los conocimientos tanto en la escuela como en la familia. Ellas con más comunicación, acercamiento en ambos espacios, que sabemos que no garantiza ninguna certeza de las vivencias futuras que tendrán que atravesar en el momento de la práctica de su vida sexual.

Algo más para señalar son los posibles desencuentros entre las parejas dado que se jerarquizan de manera distinta los aspectos de la sexualidad, la información, el hablar del tema, el tener claro que es un aspecto vital de su desarrollo. Nos damos cuenta de cómo parecería que se manejan las prioridades de un aspecto tan vital en la vida como es el ejercicio de la sexualidad como por grupos de género, distanciando así no solo la comunicación, sino la percepción, ideas, fantasías acerca de estos aspectos que idealmente tendrían que compartirse de igual manera, como algo de coincidencia entre dos personas.

Discusión

Uno de los aspectos a resaltar de este estudio es la posibilidad de investigar a los estudiantes en el inicio de su vida sexual, cuando se les pudiera en lo posible señalar las conductas saludables o de riesgo en las actitudes y comportamientos que asuman en el futuro y que en el extremo los pudiera colocar en una actitud de inhibición, fantasías y distorsiones en estos aspectos de la sexualidad.

Encontramos que el tema de la sexualidad es relevante en la vida de los estudiantes universitarios. Lo que nos habla que en ese cambio de la vida centrada en el entorno familiar a la socialización con pares y con ello las relaciones de pareja donde el tema cobra importancia, probablemente debido a la condición de igualdad al acercarse ese tema, lo cual no sucede ante los padres o los profesores.

Sabemos que en la interacción social y la construcción de la personalidad a través de nuevos  vínculos no necesariamente todas las relaciones tienden a ser satisfactorias, de ahí que la pérdida o la consecución de nuevas parejas en una característica de la etapa.
Asimismo y debido a que no se conoce a enteramente que pareja sería la “ideal” se va probando en una serie de encuentros y desencuentros en la búsqueda de la relación más satisfactoria y complementaria.

Hay una tendencia en la construcción de la identidad en esa etapa del desarrollo la cual demanda la aceptación sexual de la contraparte del género, lo que al conseguirse fortalece la autoestima y la identidad. Además evidencia el proceso de independizarse de la familia buscando colocar los afectos en otras personas fuera de la familia, lo que conlleva a lo que se ha denominado reorientación de la identidad (Dio, 2002).

El tema y énfasis en proceso de la anticoncepción nos muestra que se deja de lado todo lo concerniente a los procesos de salud. Se privilegia la información por parte de los jóvenes acerca de que la maduración biológica va acompañada de una “amenaza” de embarazo, sin señalar a la par las ventajas de la anticoncepción al ejercer su sexualidad. También se omite la importancia de evitar enfermedades sexuales, de no contagiarse.

Se habla de los anticonceptivos en todos los escenarios de las jóvenes pero al parece existe un sesgo que acentúa la información en la anticoncepción y deja de lado la salud. Dicho dato es similar a lo manifestado por (Colomer, 2003) en el sentido que esta idea involucra un mayor riesgo de efectos adversos para la salud, mayores repercusiones sociales, en educación y económicas en los jóvenes.

Si bien los jóvenes conocen de los anticonceptivos un grupo importante no los utiliza, lo que nos habla de comportamientos de riesgo, debido a que quizás al solo preocuparse del embarazo se centran en las cuestiones del periodo y si no hay riesgo de embarazo, dejando de lado todas las cuestiones de transmisión de enfermedad, siendo esto una de los principales factores de riesgo señalado por Kirby (2001) para la transmisión de enfermedades sexuales y embarazos no deseados.

Parece claro en este momento de la vida el deseo de tener una pareja para lograr un embarazo, por encima de la actitud de reproducirse en sí. Vemos con esto como se privilegia este vínculo tal vez con la expectativa de formar una familia.

En nuestro estudio los jóvenes al referirse al embarazo solo lo refieren a un aspecto biológico, dejando de lado todos los aspectos sexuales, de proyecto de vida, de integración con la pareja, etc. Indica que el embarazo es visto más bien como una responsabilidad, una tarea, más que una relación afectiva que se establece junto a otra persona y que a través de esta se podría crear un nuevo ser producto de esa relación. De esta forma  nos damos cuenta de que no se privilegia el vínculo cognitivamente hablando, se privilegia la serie de responsabilidades que traería el nuevo ser, tal vez porque no se considera cual es el “momento” del embarazo en una relación de pareja.

Refieren lo accesible que es recibir información acerca de la sexualidad fuera de la casa, aunque se ve claramente la influencia de la transmisión generacional alrededor del tema de la reproducción.

Ambos géneros comparten la opinión de que ante la idea de embarazarse o embarazar a una mujer, les gustaría vivir esa experiencia pero en un futuro y que especialmente les agradaría tener un hijo en una relación de pareja. Se subraya la importancia de estar en una relación de pareja que les permita asumir posteriormente, ante una estabilidad saludable, el formar tal vez, si es su deseo, una familia. Quedándonos la duda de que consideren los jóvenes una relación estable, lo que nos apunta a un tema a investigar.

Vemos que en ambos grupos de jóvenes, hombres y mujeres les parece importante o interesante la sexualidad en sus vidas, que han obtenido la información acerca de los métodos anticonceptivos en la escuela y que la mayoría en ese momento no los usaba porque no tenían práctica sexual. También relataron que sus conocimientos acerca del embarazo los obtuvieron en la escuela y que no querían un embarazo en ese tiempo. Este aspecto deja en claro lo difícil de abordar el tema de la sexualidad, que se toca regularmente como si fuera un aspecto solo de carácter académico, intelectual y no un proceso, que al mismo tiempo que los afectos, es esencial en el desarrollo de cualquier adolescente o persona que vive o vivirá una sexualidad genital. Con lo cual al parecer el manejo que se le da a la sexualidad si bien ya no es vista como tabú, puesto que se puede hablar socialmente de este tema, se le ubica como un aspecto de carácter técnico-herramental, dejando de lado el aspecto afectivo-relacional con un aparente afán de quitarle peligrosidad al tema, “de enfriarlo”. Es como una perspectiva tecnocrática que se lleva de lo económico a lo social, a lo educativo y a la sexualidad, la cual se constituye como otra forma actual de “mutilación sexual” de las personas, visto desde la perspectiva de Reich (1936) o de “plusrepresión” en el sentido marcusiano (Marcuse, 1955). Lo que nos hace ver qué aún en la actualidad, con toda la “libertad” pregonada de la juventud, la sexualidad se escinde de la totalidad de la persona, como algo aparte.

Queremos mencionar quizás como situación ideal desde el terreno de la salud, no solo la biológica sino la psíquica, la posibilidad que las parejas experimentaran un tiempo de anticoncepción para asumir con cierto conocimiento el tiempo del embarazo que les permita construir y constituirse con una cierta armonía emocional.

Por último, señalamos la importancia de incluir a los padres en los diálogos con los hijos acerca de temas que hasta hoy son innombrables, todos los aspectos que conlleva en una relación el ejercicio de la sexualidad, de las cautelas anticonceptivas, lo positivo de los vínculos de pareja, de una familia y de aspectos de salud para sus vidas futuras, apoyados todo el tiempo por los profesionales o las instituciones que los orienten en cada aspecto. Ya que la mayoría de los jóvenes responde a patrones culturales, entre ellos la familia (preocupación de que no salga o embarace a alguien), la escuela (educación tecnocrática de la sexualidad) y los pares (primero es el gozo), lo que trae como resultado que a los hombres les sea difícil hablar de sexualidad y embarazo con sus parejas y en las mujeres la dificultad sea el tema de embarazo, lo que trae como resultado una concepción parcial de la sexualidad.

Referencias bibliográficas

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