La complejización cognitiva y afectiva a través de las experiencias musicales

Rodrigo Cantú Guzmán
Maestro en ciencias en psicología de la salud
Javier Álvarez Bermúdez
Doctor en psicología social
Miguel López Torres
Doctor en psicología

Universidad autónoma de Nuevo León (méxico)

Resumen

Los actos escénicos musicales llevan a los músicos a experimentar diversos procesos psicológicos, ya sean de tipo positivo o negativo y en los que pudiera existir una complejización en cuanto a la experiencia de ambos tipos de emoción o cognición en un mismo acto. Así, en este estudio realizado en 16 músicos ejecutantes de la ciudad de Monterrey, México, se pudieron detectar dichos procesos psicológicos basados en narraciones de sus mejores y peores experiencias musicales. Las mejores experiencias musicales se caracterizaron por un sentido de control, disfrute escénico y concentración, al contrario que las experiencias negativas, caracterizadas por emociones como pena, vergüenza, decepción, nervios, desconcentración y falta de disfrute escénico. Se encontró que el contexto en el cual se encuentran ejecutando música tiene un papel importante en la afectividad de los músicos. En México no se han hallado estudios de este tipo, por lo que se pretende que esta línea de investigación crezca. Finalmente, consideramos importante el trabajo de intervención psicológica en este tipo de población, cuyo objetivo pueda ser el ofrecer un mejor acto musical escénico, pero lo más importante es que sea un acto de disfrute para el mismo músico.

Palabras clave: emociones, músicos, experiencias musicales, bienestar escénico, cualitativo, complejización afectiva.

Introducción

Tiempo atrás Vigotsky (1896-1936) explicaba que en el proceso de desarrollo el niño, a la par de apropiarse de los elementos de la experiencia cultural, también lo hace respecto a las formas de comportamiento cultural y los métodos sociales de razonamiento, entre ellos el arte y la ciencia. Distinguía dos líneas principales de desarrollo del comportamiento del niño: la línea de desarrollo natural del comportamiento, que está estrechamente ligada con el proceso del crecimiento orgánico y de la maduración, y la línea de perfeccionamiento cultural de las funciones psicológicas, el desarrollo de nuevos métodos de razonamiento y la apropiación de los métodos culturales de comportamiento.

En su Psicología del Arte , Vigotsky nos hace ver cómo los instrumentos simbólicos como la manifestación artística y la reacción estética, inducen emociones, las retienen y provocan la complejización tanto del pensamiento como de la vida afectiva (Adrián, Páez y Álvarez, 1996). Argumenta que los elementos simbólicos desempeñan un papel fundamental en el desarrollo de los procesos psicológicos, de ahí que el arte sería a los procesos emocionales y cognitivos lo que es el cálculo, el lenguaje, entre otros, al pensamiento. Es decir, la manifestación artística, como por ejemplo la novela, la melodía, la imagen, por citar algunas, serían los instrumentos externos que la sociedad pone a disposición de las personas para que a través de ellas desarrollen sus emociones y cogniciones superiores. El arte, nos revelaba, es un importante instrumento social de los conocimientos y las emociones, es una comprensión social que expresa y transmite a las personas las experiencias y tradiciones históricas y las experiencias y conocimientos de otras personas. Las relaciones que se establecen con otras personas a través de un instrumento simbólico como el lenguaje, también contribuye a la socialización emocional (Adrián, Páez y Álvarez, 1996).

A pesar de que el autor expresara esas ideas tiempo atrás y el gran desarrollo de la psicología durante todo este período ha abordado innumerables tópicos, pareciera que los relacionados a la música son pocos en comparación con otros. Existen algunos trabajos en los que se han investigado temas relacionados con la psicología del músico ejecutante, la expresión emocional musical, la personalidad del músico, música y funciones del cerebro, el uso de la música como forma de terapia psicológica y con fines educativos, entre otros, con la finalidad de explorar cómo la música, las emociones, la conducta y los procesos cognitivos están estrechamente ligados y su trabajo de integrar ambas disciplinas puede tener resultados prácticos. Aunque en México son escasos los estudios respecto al tema.

Se ha argumentado que no se puede concebir el arte sin las emociones involucradas en ello, así como también que la música y los procesos cognitivos y emocionales están estrechamente relacionados. De ahí el interés por el abordaje del fenómeno partiendo de las propias vivencias de las personas que hacen música: los músicos. Por lo general todas las personas refieren tener gusto por la música, al menos por algún estilo en particular, y la gran mayoría dicen “amar la música”. Generalmente hablar, hacer o gustar de la música es una actividad intrínsecamente motivamente, y algunos músicos por ejemplo se resisten a decir que “practican” o “aprenden” música, ciertamente por lo gratificante en sí de la actividad (Lehmann, Sloboda y Woody, 2007). Se dice que normalmente en lo que se refiere a la educación musical en niños, se crea un problema: se pone mucho énfasis en el cómo ejecutar la música y muy poco énfasis en qué es lo que se experimenta (Csikszentmihalyi, 1990, p. 112).

Csikszentmihalyi (1998, pp. 19-20) aporta el concepto Flujo ( Flow ) para definir la motivación intrínseca, es decir, que las “recompensas” de las acciones que se realizan y que derivan de esas mismas acciones no proviene de incentivos externos (lo que se ha dado en llamar motivación extrínseca), como pudiera ser algún tipo de reconocimiento social, un pago de dinero a cambio, por mencionar algunos ejemplos. Existen múltiples fuentes de motivación en la vida de los músicos (Lehmann, Sloboda y Woody, 2007). Cuando hablamos de motivación es importante diferenciar lo que pudiera ser la motivación extrínseca de la intrínseca; en un ejemplo concreto en cantantes (Stedman, 1985), pudiera ser la necesidad de recibir un aplauso como aprobación de la audiencia (motivación extrínseca), lo cual además distrae la actividad creativa y provoca miedo así como falta de concentración. Por otro lado, cuando el intérprete se encuentra motivado por el hecho de que está disfrutando y compartiendo música con otros, se convierte en motivación intrínseca, que además ayuda a facilitar la concentración.

Una de las primeras aproximaciones al término de Flujo (Csikszentmihalyi, 1998, p. 23) se produjo es un estudio en más de 200 participantes, los cuales aparentemente tenían relación con la motivación intrínseca debido a las actividades que desempeñaban, tales como jugadores de ajedrez, atletas amateur, escaladores, bailarines y compositores de música, y en donde por medio de entrevistas describían la actividad en el momento que se llevaba a cabo. De esta manera se pudo constatar que existía una experiencia en común en los participantes que describían como “recompensante” en sí misma, y que no sólo el juego o las actividades creativas podían derivarla.

Se le llama motivación autotélica a la motivación en la cual la principal meta es la experiencia en sí misma más que cualquier otro tipo de recompensas o ventajas que se puedan producir a través de ésta después de cierto tiempo. Así, la experiencia de Flujo se basa en dicho estado de conciencia motivado intrínsecamente y en donde requiere de cierto equilibrio en cuanto a los desafíos percibidos en dicha situación, así como las habilidades propias de la persona. Es decir, si no se incrementa la complejidad de la actividad desarrollando nuevas habilidades y teniendo nuevos desafíos, no permanecerá el Flujo. De esta manera, el Flujo se produce por regularidad en actividades que están bien estructuradas y donde el nivel de desafíos y habilidades presentan un equilibrio; ya que en ocasiones un exceso de desafío puede causar ansiedad o bien que la falta de habilidad conduzca a una actividad aburrida. Cabe destacar que el Flujo no tiene que ver con el nivel de la habilidad (Csikszentmihalyi, 1998b, pp. 43-44).

De acuerdo con Csikszentmihalyi (Bloom y Skutnick-Henley, 2005), algunos de los elementos y condiciones para que exista el Flujo son: a) la tarea requiere un nivel de concentración por arriba del promedio, b) la actividad destaca de las de la vida diaria, c) un equilibrio de los niveles de desafío y habilidad, d) la tarea es libremente elegida, e) es absorbente en tiempo, f) existen metas y métodos claros, entre otros posibles. Asimismo Logan (1998, p. 171), afirma que las características de la experiencia de disfrute o bien de Flujo pueden considerarse como: dejarse atrapar en lo que uno esté haciendo así como controlar lo que sucede y crear variedad y estimulación para que las actividades sean novedosas y suficientemente retadoras como para involucrarse en ellas. Steckel (2006) afirma que la perspectiva es importante en el constructo del Flujo ya que juega un papel importante en relación al balance entre desafío y habilidad, perspectiva que ha sido definida como la importancia que el ejecutante pone en su acto así como su habilidad para “darse cuenta” de lo que está pasando a su alrededor en ese justo momento (MacDonald, 2003, en Steckel, 2006). Sin duda alguna, existe también un componente de motivación que tiene que ver con el aspecto social. Por ejemplo, en culturas occidentales como la nuestra, los padres son una fuente de soporte y motivación para los niños que se inician en la música, mediante apoyo afectivo con aliento al niño por la actividad que hace, así como instrumental en cuanto al pago de clases y de transporte (Lehmann, Sloboda y Woody, 2007).

Por otra parte, el miedo a la audiencia así como también diversos síntomas de ansiedad relacionados a la ejecución, son factores importantes que contribuyen al estrés que se espera en una carrera en música, aspectos que son determinantes en la reducción de goce ya sea por músicos amateurs o profesionales que actúan en frente de un público (Steptoe, 1989). Algunos autores afirman que los pensamientos negativos juegan un papel más protagónico en la ansiedad al estar ejecutando en vivo, a diferencia de otras variables fisiológicas o conductuales (Bruce & Barlow, 1990, en Osborne y Kenny, 2008).

Estudios psicológicos en músicos

De acuerdo con Steckel (2006), aunque se han revisado diversos estudios del Flujo en contextos de atletas, muy poca investigación se ha realizado para explorar músicos.

En un estudio en 90 músicos instrumentistas clásicos, se llevó acabo una encuesta tanto con puntajes cuantitativos así como con narrativas de la experiencia de Flujo al ejecutar su instrumento. Para esto se consideraron cinco aspectos fundamentales: a) destaca como una experiencia musical especial, b) involucra una absorción total mientras ejecuta, c) metas claras, d) confianza en el logro de tareas así como e) la atención está focalizada en la ejecución de la música y no en pensamientos irrelevantes. Estos autores refieren haber encontrado que la autoconfianza y el deseo de experimentar y expresar emociones por medio de la música fueron los dos predictores principales de flujo en músicos instrumentistas. Sin embargo las metas, la atención y la ejecución sin autocrítica son también relevantes (Bloom y Skutnick-Henley, 2005).

De acuerdo con Elliot (1995, en Steckel, 2006), la música y la ejecución involucran retos y procesos cognitivos que son totalmente diferentes a otro tipo de tareas, ya que requiere de retos, experiencias de autoaprendizaje y disfrute, concentración, así como acciones dirigidas a las metas musicales. Sin embargo Bloom y Skutnick-Henley (2005) han encontrado que algunos músicos no experimentan Flujo a la hora de estar ejecutando su instrumento, ya que aparece una baja autoconfianza en sus ejecuciones así como no estar abiertos a nuevos descubrimientos tanto de experiencias como de sentimientos, muy probablemente ligado a la falta o culminación de metas.

Según Osborne y Kenny (2008), los estudiantes de música que reportaron una experiencia de ejecución negativa, puntuaron significativamente más alto en niveles de ansiedad que aquellos estudiantes que no reportaron experiencias negativas. Montello (1992) afirma, en un estudio de tipo cualitativo, que existen tres razones principales que están ligadas a experimentar desórdenes de ansiedad al momento de estar en una actuación musical. Para la mayoría de los estudiantes jóvenes las actuaciones musicales requieren de ser perfectas y en donde no hay cabida a los errores, y en donde constantemente son evaluados e inclusive temen ser humillados. Otros factores relacionados son el dejar la casa para estar tiempo completo en el conservatorio, así como las mismas demandas de académicas, referentes a los trabajos, ensayos, jueces, audiciones y problemas interpersonales.

En cuanto a las estrategias de afrontamiento para el manejo de ansiedad antes de un acto en vivo importante, en un estudio con músicos profesionales de orquesta (Steptoe, 1989), se encontró que el 28% reportaron tratar de distraerse, 38% utilizaron técnicas de respiración, 23% utilizaron relajación muscular, 12% admitieron utilizar sedantes y 22% utilizaron alcohol. Esto indica que al menos más del 30% de los músicos utilizaron estrategias de afrontamiento que pudieran perjudicar su salud, así como también llevar a cabo una mala ejecución musical.

En un estudio realizado en una muestra representativa en bandas musicales marchantes universitarias ( collegiate marching bands ), se encontró que la dimensión de Flujo más experimentada es la de experiencia autotélica. Asimismo, los facilitadores de Flujo que fueron percibidos eran “estar preparado mentalmente”, “disfrutar el acto”, así como “tener una actitud positiva” (Steckel, 2006).

Kraus (2003) afirma, mediante un estudio realizado en músicos de un ensamble de instrumentos de viento que encontró características relacionadas al Flujo tales como: a) las experiencias de flujo aparecen más en ensayos de tiempo prolongado porque involucran más actividad de ejecución, b) ensayos frecuentes detienen e interrumpen experiencias de Flujo, c) estudiantes de mayor edad y con más experiencia son más capaces de definir metas personales y crear desafíos que los estudiantes de menor edad.

Lo anteriormente mencionado nos ha permitido desarrollar el presente estudio en el cual se investiga sobre aquellas variables psicológicas relacionadas con la ejecución musical, ubicándola en dos vertientes, la mejor y la peor experiencia que ellos mismos han tenido y el contexto en el que estas se presentaron. Hemos utilizado la autonarrativa escrita como forma de obtención de información.

Método

Participantes

Como criterio de inclusión se consideró que fueran músicos en activo, ya sea que tocaran algún instrumento o que fueran cantantes. Participaron 16 músicos de la ciudad de Monterrey, México; 11 de los participantes fueron de sexo masculino y el resto de sexo femenino, con un promedio de edad de 23.6 y una desviación estándar de 3.1. En lo referente al nivel de estudios, 12 de los participantes cuentan con nivel universitario, dos de preparatoria y uno de nivel técnico y posgrado respectivamente. Solo uno de los participantes es cantante, y en lo que se refiere a su instrumento musical, cinco fueron piano, tres de saxofón, tres de batería, dos de bajo, uno de guitarra y uno de trompeta. En la pregunta ¿Qué tipo de música es la que más ejecutas en vivo?, siete respondieron “jazz”, cuatro “rock”, dos “pop”, uno “latina”, uno “libre”, uno “todas”. De acuerdo a los años de experiencia en el género que más ejecutan se detectó una media de 6.44 años con una desviación estándar de 3.9 años.

Instrumentos

El abordaje fue cualitativo y consistió en un cuestionario que contenía algunas preguntas generales referentes al tipo de música que más y que menos les agrada, el instrumento que ejecutan, el tiempo que dedican a practicar, el número de veces que ejecutan música en vivo, entre otras. Además se les pedía recordar y posteriormente narrar la mejor y peor experiencia musical en cuanto a la siguiente información:

– Recordar y concentrarte en la(s) mejor(es) experiencia(s) que hayas tenido, no en cuanto a resultado necesariamente, sino a lo que hayas sentido como tu(s) mejor(es) actuación(es) musical(es).

– Ubicarte lo mejor que puedas en el lugar y hora de la actuación musical en el que sucedió la experiencia. Recuerda y concéntrate en el mayor número de detalles que te sea posible, en cuanto a las condiciones de la actuación, tu estado anímico, tu percepción del espacio, del público, entre otros. Trata de recrear lo mejor y más completa que puedas la situación en que tuviste tu mejor y más satisfactoria experiencia de actuación musical.

Posteriormente, a los participantes se les señalaba llevar a cabo la narración (tanto en la mejor como en la peor experiencia) en base a:

– Por favor haz un relato, lo más completo y detallado que puedas, sobre tu mejor experiencia de actuación musical, enfocándote principalmente en los siguientes aspectos duales:

1. Sensación de dificultad – facilidad de la ejecución, en relación a tu preparación musical.
2. Grado de atención, concentración – distracción, desconcentración durante la experiencia.
3. Grado de claridad – confusión de tus metas.
4. Sensación de control – descontrol sobre tu acto.
5. Grado de conocimiento – desconocimiento de la calidad de ejecución.
6. sensación de gusto, disfrute – dolor, sufrimiento durante el acto.
7. Cambios de percepción, conciencia interna – externa durante el acto.
8. Resultado obtenido.

Procedimiento

Se realizó una convocatoria por medio de un correo electrónico enviado a cerca de 50 músicos de la ciudad de Monterrey en el mes de mayo de 2007, explicando los objetivos del estudio e invitándolos voluntariamente a una casa donde se aplicaría el cuestionario, se realizaron tres días de aplicación en determinados horarios. Los participantes firmaron un consentimiento escrito de participación, una vez conociendo los propósitos del estudio.

Análisis

Se realizó un análisis de contenido de las narrativas escritas de los participantes tomando en cuenta las siguientes categorías de acuerdo a la teoría de Csikszentmihalyi y utilizadas en el estudio de Kraus (2003). Las categorías son las siguientes: 1) balance entre desafío y habilidad, 2) presencia de metas claras, 3) retroalimentación positiva, 4) sentido de control individual, 5) concentración, 6) combinación de acción y conciencia, 7) pérdida de autoconciencia, 8) pérdida de sentido de tiempo y 9) actividad autotélica. Sin embargo, se tomó en cuenta cualquier otra información importante que pudiéramos rescatar y clasificar en diferentes categorías aunque no formen parte de dicha teoría. Se agruparon en frecuencias en general de todo el discurso y no exclusivamente por participante. Para el análisis cualitativo se utilizó como herramienta el software Atlas.ti 5.0, y para otros datos de tipo sociodemográfico el SPSS 15.0.

Resultados

En cuanto a cuál era el tipo de música que más y que menos les gustaba se encontró que cuatro de ellos respondieron “jazz”, otros cuatro “rock”, dos “pop”, dos “latina”, y “clásica”, “libre”, “alternativa” y “todas” con una frecuencia respectivamente. En el apartado del estilo que menos les gustaba se encontraron muy diversas respuestas; dos de ellos respondieron “mal hecha”, “reggaetón” y “hip-hop” respectivamente, con solo una frecuencia respondieron “punk”, “metal”, “banda”, “regional”, “ninguna”, “trova”, “vallenata”, “rap” y “punchis-punchis-loopy” respectivamente.

A continuación presentamos las narraciones textuales de los músicos participantes de acuerdo a las mejores y peores experiencias musicales que han tenido.

Narración de las mejores experiencias musicales

Referente a la pregunta ¿aproximadamente cuántas horas practicas música a la semana?, resultó con un promedio y una desviación estándar iguales de 14.8. En la pregunta ¿qué tipo de música es la que más ejecutas en vivo?, siete de los participantes respondieron “jazz”, cuatro de ellos “rock”, dos “pop”, y con una frecuencia “latina”, “libre” y “todas” respectivamente. En lo que se refiere a la cantidad de veces que ejecutan música en vivo al año se encontró un promedio de 39.7 con una desviación estándar de 42.8.

Participante 1

Al principio de la tocada apenas iban poniendo el equipo (esto fue en el hard rock live ), tenía tantos nervios de que a la gente de ahí no le fuera a gustar nuestra música (CDN), y que nos fueran a llover pilas o algunos tomates. Eso me dificultaba hacer mis escalas, pero después empezó la fuerza de las ganas de tocar y entonces canalicé esos nervios en concentrarme y no regar las cosas en el escenario. Para mí el hecho de pisar el escenario del hard rock era muchísimo porque muchas bandas y muy buenas lo han hecho ahí. Empezó el famoso sound check y ahí empezó a fluir todo pensamiento descontrolándome a tal grado que no quería dejar de tocar hasta que terminara nuestro show. Después del sound check en el camerino el ver a el otro grupo al que íbamos a abrir plaza “san pascualito rey” estaban de los más tranquilos me ayudó a calmarme en casi la totalidad, hasta que llegó la hora de “entrar a escena”. Con los nervios y las ganas que se tienen antes de tocar empiezas a disfrutar la música al estar viendo que la gente está al 100% poniendo atención a los sonidos que se fusionan en el grupo. Y los nervios se fueron al tener la ovación de la gente al terminar la primera canción. En ese momento empecé a relajarme y ser como en verdad me siento en cualquier escenario donde se hace música que me gusta tocar y que la gente no nos aventaría pilas ni tomates ni nada. Al final del show hubo mucha gente que nos dijo que les encantó el grupo y que volviéramos pronto.

Participante 2

Una de mis mejores experiencias fue cuando toqué teclados a trío con mi grupo de progresivo, toqué en un lugar que estaba fuera de mi contexto, un lugar donde acostumbraban tocar música pesada, mucha de la gente vestía de negro y yo no, me sentía diferente, sentía que estaba aportando algo a los demás, con el tipo de música que ejecutaba, el público estaba completamente atento a lo que nosotros tocábamos, se escuchaba un silencio, sentía una gran conexión con los otros dos músicos, un gran dominio de las piezas y un gran dominio del instrumento, recuerdo que hasta volteaba a ver una imagen a un costado del escenario y pensaba que el performance era perfecto, me sentía orgulloso de mí mismo, creía que ese era él “éxtasis musical” al que quería llegar, me sentía muy seguro y mucha aceptación del público, aunque al parecer estábamos fuera de contexto. Al terminar mucha gente me felicitó, fue una gran experiencia.

Participante 3

Recientemente participé en un festival cantando y tocando, estuve ensayando desde meses antes, y debido al tiempo de ensayo, durante la presentación no batallé mucho en el momento de cantar, tuve que estar sumamente concentrada, ya que cualquier mínima distracción podría provocar que me desafinara. Entré al escenario observé al público y sonreí, respiré profundamente y me propuse mi objetivo que más que impresionar al público era hacerlo conmigo misma, superarme y hacerlo como nunca para mí, me propuse vivir la canción por ese momento. Al proponerme cantar para mí, el público como que desapareció pero allí estaba, fue como cantarle a la gente en mi cuarto, así que el nervio desapareció y tuve un control total de mí misma. Disfruté cada segundo sentí la canción en la sangre y en cada movimiento de mis manos como si fuera viento, no esperaba que me fuera a desempeñar de esa forma, creí que me iba a ir bien pero no tanto. Mientras cantaba no se escuchaba un solo sonido en el auditorio más que mi voz, y el resultado, fueron gritos y aplausos del público y lo mejor que logré mi objetivo, disfrutar mientras me superaba a mí misma.

Participante 4

Mi mejor experiencia “musical”, definitivamente fue armar junto con tres amigos, un proyecto de disque jazz llamado “latin funky junky” . Este proyecto me dio muchas satisfacciones por muchas razones, empezando por el hecho de que los tres integrantes más, son excelentes amigos con un nivel musical semejante al mío, el que no había nadie que nos detuviera en ninguna idea que se nos ocurriera, como muchas veces nos ha pasado, era un proyecto totalmente libre, totalmente nuestro, hicimos lo que quisimos con la música (cambiar armonía, ritmos, cortes, etc.), además cuando lo presentamos gustó mucho, tanto a músicos como a gente que no lo era. Creo que aprendí mucho de esa experiencia, ayudó a aclarar mis ideas sobre mis metas, que por supuesto, que aún no tengo claras, pero sí despejó un poco las cosas ¿resultado obtenido?, eh… felicidad, jeje, me encanta hacer música.

Participante 5

Fue una presentación en el patio del Café Iguana, había mucha gente, y yo me sentía seguro y de buen ánimo. No sentí sensación de dificultad ya que había ensayado bien días antes. Me sentí bien concentrado, no pensé en la gente que estaba en ese momento, sólo tenía en mi mente tocar bien y disfrutar ese momento. En cuanto a metas, no tenía una meta clara, sólo tocar bien y disfrutar la experiencia. Sobre el control, pues me sentí bien en lo personal, me sentía seguro, pero a veces uno no tiene control sobre otros aspectos técnicos y eso puede crearme estrés y perder la concentración. Acerca del conocimiento sobre la calidad de ejecución, yo sé que no fue la mejor ejecución en cuanto técnica o limpieza en la música, en el momento. Sensación de gusto fue muy buena, me sentí muy bien tocando y lo disfruté mucho, y eso lo transmití al público. Cambios de percepción no recuerdo mucho en este aspecto, sólo recuerdo que me sentía alegre y emocionalmente muy bien. El resultado obtenido fue que el público me percibió como un buen músico, como un buen ejecutante, aunque yo sé que no soy muy bueno, pero creo que esa percepción en ellos fue a como yo me sentía en ese momento de estar tocando, lo que yo sentía y reflejaba en mis emociones y sensaciones al estar tocando, fue lo que el público percibió y por eso ellos sintieron y así me lo dijeron, que les gustó mi presentación esta noche.

Participante 6

Mi primera experiencia con un nivel de audiencia media fue el interpretar la canción de despedida de graduación, en donde toqué la batería, no tuve sensación de dificultad debido a que en la práctica pude desempeñar bien la ejecución. Me concentré en no distraerme, teniendo fija la mirada entre mis compañeros del grupo musical. Tuve claro que era mi primera interpretación en público (como baterista), y que en realidad es algo que me gustaría realizar más a menudo. Siento que la ejecución fue muy buena a pesar de ser sólo un grupo de estudiantes, y que llevábamos menos de un año tocando juntos. Me gustó, disfruté del momento, y poderlo compartir con mis amistades y familiares. En ese momento sentí que la música es una de mis pasiones en la vida. Volvería a repetir la experiencia sin duda alguna. Lo único que me desconcentró un poco fue que ya casi terminando la interpretación, un pedestal de platillo se cayó, pero no perdí la secuencia de la interpretación gracias a dios.

Participante 7

Cuando estuve de gira en el invierno pasado, en uno de los conciertos me enteré ese día que había fallecido mi tío, yo estaba en Bélgica y tenía muchas ganas de estar con mi familia. Mi tío fue el único en mi familia, que fue músico, así que estaba muy orgulloso de lo que yo hago, hablé por teléfono con mis papás y mi mamá me pidió que le dedicara ese concierto a mi tío, ese día di el mejor concierto de mi vida. En ese momento estuve al 100% enfocado en la música que estaba haciendo, y el público notó esa entrega que tuve, inclusive vi que los demás del grupo y del staff estaban muy sorprendidos con mi actuación. Al final terminé con una gran sonrisa y una sensación de total satisfacción.

Participante 8

Esto sucedió hace como dos años, cuando tocaba con M, yo empecé a tocar el bajo a los 17 años, ahorita tengo 21, en ese entonces llevaba un año tocando y un poquito más y como tocaba con músicos mucho más grandes y profesionales que yo, me sentía con muchos nervios. Estuve todo el tiempo concentrada en no equivocarme y que todo saliera bien, pero cada paso que daba al estar tocando, me desconcentraba y tuve que optar por quedarme quieta y sólo sonreír entre cada canción. Muchos músicos famosos me estaban viendo, era la primera vez que tocaba con M, sentía que todo lo que estaba haciendo o lo que había ya hecho, iba por buen camino, sabía que tenía el perfecto control de la situación y que debía mantener toda la atención en lo que hacía. Sabía que mi ejecución era reemplazable y hasta la fecha lo sé, pero en ese momento me concentré en lo que podía dar extra y ahí empezó mi carrera. Poco a poco me di cuenta de lo que le gustaba a la gente y como podía disfrutarlo al mismo tiempo que ellos, disfruté mucho el momento a pesar de la presión, de esa manera, logré superar muchos obstáculos, estuve mucho tiempo tratando de moverme al compás de la música y no lo logré hasta hace poco, pero siento que ese fue el inicio de la experimentación en los escenarios. Utilizaba mucho el play-back para expresarme, para moverme, para quitar las ataduras, los espejos, los comentarios de la gente me hicieron crecer, pero todo empezó ese día en la Mariachita con M, por eso es tan importante.

Participante 9

No recuerdo específicamente cuál ha sido mi mejor experiencia de ejecución musical, pero de lo que sí estoy seguro es que esta experiencia fue durante el tiempo que yo tocaba en la banda de música de la preparatoria. Tocábamos en muchos lugares frecuentemente aquí en la ciudad, teatros, escuelas, auditorios, etc. En aquel entonces, considero que yo tenía un dominio muy grande de mi instrumento para el tiempo relativamente corto que llevaba tocando, había logrado además dominar las piezas, ya no pensaba en si estoy tocando la nota correcta sino en sí la pieza saldría con “feeling” que necesitaba, me sentía muy ligado a la emoción que trataba de expresar a través de mi instrumento aun y cuando fueran líneas de bajeo, considero que sabía a dónde quería llegar tocando y esto va a transmitir al público lo que la pieza me hacía sentir. Los pasajes difíciles o que no había estudiado mermaban mi objetivo y la situación se tornaba entonces más mecánica, esto es, dejaba de estar en contacto con mis canciones y mi ejecución se escuchaba más vacía, en ocasiones callaba mi instrumento, escudándome entre la mezcolanza de sonidos, era como miedo a demostrar que no sabía. Disfrutaba mucho esas épocas porque me hacía sentir que tenía control sobre mí mismo y lo que hacía, la gente me admiraba por mis capacidades, me sentía muy bien tocando y la mejor parte del tiempo, la música fue el centro de mi vida.

Participante 10

La sensación de dificultad en relación con mi preparación no la tuve, me sentía preparada y enfocada en realizar bien el trabajo (la tocada/el evento, etc.). Me considero una persona distraída pero cuando toco aunque puede que me distraiga en algo siempre estoy concentrada en lo que estoy haciendo, se me olvida todo lo demás. No sentí confusión alguna durante mi presentación. Sobre el descontrol de mi acto tampoco pude percibirlo. Conocía el material que estaba tocando y tenía que tocar. Hubo un cierto apretón que sentía en el pecho y lo he sentido en algunas otras ocasiones…. como especie de quemadura en el pecho, taquicardia, sudor… y aunque la sensación era fuerte como para sentir miedo o ansiedad, me sentía segura. Sólo pensaba o más bien creo que no pensaba en algo, sólo tocaba.

Participante 11

Finalmente y evidentemente el modo y concentración de la ejecución en vivo es algo que se va desarrollando y trabajando con el tiempo, así como el mismo aprendizaje rutinario de la vida diaria, viene a ser similar en la música, la experiencia bajo el reflector se evoca un sin número de sensaciones, la idea sería enfocarse en la música, y en la ejecución del tema, tratando de transmitir el sentir del tema bajo la expresión musical.

Participante 12

La última vez que toqué que fue en el festival de la canción de la UDEM 2007, creo que fue una de mis mejores experiencias de actuación para mí. Yo toqué el piano y canté (acompañada de otros tres músicos), el nivel de dificultad en el piano no era muy alto, a comparación de otras ejecuciones más complicadas que puedo realizar. En cuanto a lo vocal sí era una melodía con muchos cambios y modulaciones, por lo que era un reto cantarlo a mi máxima rendición, pero me preparé bien con anticipación y pude hacerlo muy bien. Traía muy buena concentración en lo que estaba haciendo, habíamos ensayado bastante así que no había distractores como nervios o miedo. Durante toda la ejecución de la canción creo que olvidé un poco al estar tocando frente a mucha gente, me sentí más concentrada en la música en el momento, mi principal meta en esa actuación era disfrutarlo mucho y poder transmitir lo bien que habíamos estado compaginando los músicos y yo al tocar, quería que la gente pudiera sentir esa química, por otro lado también quería dar a conocer la canción que compuse y ver cómo reaccionarían la gente y también los jueces. También tenía el deseo de ganar algo por mi canción o ejecución vocal así que eso era también una meta aunque no la prioritaria. He tenido ocasiones que siento mucho descontrol de mis emociones al tocar en público pero en esta ocasión sucedió lo contrario, me sentía muy cómoda conmigo misma, confiaba en mí, en mis músicos, así que sentí bastante control de la situación. En cuanto al conocimiento de la calidad de ejecución, tenía bastante bien la percepción a lo que estábamos haciendo. Sabía que estábamos tocando todos muy bien por como lo escuchaba… también sabía con certeza que estaba muy bien hecha. Hubo la sensación de un gran placer y disfrute durante la ejecución de la canción realmente me sentí muy contenta durante el momento y al terminar sentí muy buena energía dentro de mí, es decir, la sensación de gratificación y felicidad que se siente con la combinación de tocar algo que suena muy bien y además saber que todo está fluyendo bien. Sí estaba consciente de la realidad externa pero no por completo, gran parte de mi conciencia se dirigía a mi interior, al piano, a mi voz, simplemente a la música ya hacerlo bien, no tanto a pensar en quién estaría allá afuera viéndonos. El resultado obtenido fue muy bueno no sólo me sentí muy segura y contenta al terminar de tocar, también ganamos primer lugar y mejor vocalista, lo cual fue muy satisfactorio.

Participante 13

Hace algunas semanas en un jam session conocí a CP, saxofonista tenor y al momento de comenzar a tocar con él, sentí una conexión extraordinaria y una energía excepcional. Tuve una sensación de facilidad al tocar en el contexto en el que nos presentábamos tocando standards de jazz, la música nos estaba llevando como si fuera un río, relajado, dejándonos llevar por la música misma. Durante el jam el cual duró como 2 o 3 horas hubo un grado de atención y concentración máximo, ya que en el jazz, se debe de tener esa atención a los músicos con los que tocas para crear la mejor relación musical posible, no había ni un pequeño incidente que me distrajera, sólo podía pensar en la música que salía de su saxofón y del rhodes con el que yo estaba tocando, en ese momento no sentí que tuviera una meta específica, todo se fue dando muy naturalmente. En cuanto a la sensación de control o descontrol del momento (o acto), no sé si lo sentí todo muy controlado o totalmente descontrolado, al punto que sentí todo en su lugar. Desde el momento que estábamos produciendo los sonidos, sentí y supe que la calidad de ejecución fue mucho más alta que de lo normal y naturalmente (desde mi punto de vista), hubo una sensación de gusto enorme durante y después de haber tocado, todo el momento del acto estuve escuchando a este saxofonista y atento a lo que nos estaba llevando la música. El resultado final fue completamente de satisfacción.

Participante 14

Pues una de mis mejores experiencias de actuación musical fue en un examen final de tercer año de carrera en la Escuela Superior de Música y Danza de Monterrey. La pieza que toqué era un fandango de Rafael Méndez, gran trompetista mexicano, la pieza la verdad tenía una gran dificultad técnica por la velocidad, la articulación, el registro, y por lo tanto expresar era difícil por todo lo que necesitaba cubrir antes de pensar en eso. La verdad no me aprendí bien la pieza por lo que preferí leerla, aunque me bajaran puntos, prefería que me los bajaran por leer que por una mala ejecución o que olvidara algo. Por ser un examen, yo me sentía nervioso, pero seguro hasta cierto punto, porque anteriormente en la práctica había podido cumplir con los requerimientos técnicos. Al comenzar a tocar me fui dejando llevar y tratando de ir junto con la pieza matizando lo más posible para tratar de decir algo. Mientras tocaba iba sintiendo alegría y fuerza ya que era una pieza muy enérgica. Al final sentí satisfacción porque había logrado hacer una buena ejecución para mí, aparte que había sido una pieza que había que tenido que trabajar mucho.

Participante 15

Me sentía confiado, seguro y apto para la ejecución, me pareció sencilla en cuestión técnica, no me gusta complicarme en el escenario. Estaba muy concentrado en el sonido, integrantes, audiencia. Perceptivo de cada situación en todo el lugar, sensible al medio ambiente en general. Tenía muy claro que iba a concentrarme en la conexión con los músicos y la audiencia, esa era la meta. Algo inquieto por la preparación de los demás y al tanto de que todos entendieran lo que yo para así dar un mensaje claro en conjunto. Muy tranquilo, sorprendido por la interpretación de todos los integrantes y contento por ver el desarrollo y evolución de todos. Me sentía muy contento, concentrado, no sufrí nada, olvidé el cansancio del día, y no quería dejar de tocar. La imagen de los integrantes y mía, mejoró para bien y me alentó a seguir en la música con mayor ímpetu. Satisfacción de los integrantes, mía y del público, felicidad, tranquilidad y paz interior.

Participante 16

Un día un amigo me invitó a su casa a ver un piano nuevo y fui a tocarlo, llevé conmigo dos libros el Real Book de jazz y otro de brazilian music , total toqué toda la tarde al final, su jefe (papá) bajó de su cuarto y me felicitó, además me invitó a cenar al Hawai, un restaurante con piano, cuando llegamos me subió a tocar de inmediato, toqué con mucha presión pero a la vez me encantaba la idea de tocar para gente grande mientras cenaban. Sucedieron cosas muy locas pues este señor es un excomandante importante y conocido en Monterrey, entonces gritaba mucho “toca, toca, maestro!”, y pues a la vez tenía que quedar bien con ese gritón a mi lado, pero lo que hace esto una experiencia buena, es que me obligaba como un comandante a hacer algo que me gusta y pues siempre hacia en mi propia casa tocar para gente mientras comen o cenan. Yo toco piano en mi casa desde los 7 años y siempre después de comer, toco para mis padres, entonces en ese momento en el restaurante sentí una tranquilidad interior y realmente gozaba tocar para la gente que ahí cenaba. El señor quedó satisfecho, yo también o más, pues el pago, una cuenta de 4.750 pesos. Ese día toqué todo el tiempo de mi casa a su casa, luego al restaurante, acabé muy satisfecho de lo que hago ya que mucha gente también lo gozó.

Narración de las peores experiencias musicales

Participante 1

Era la primera vez que tocaba con mi grupo, íbamos a tocar en un tributo a “Caifanes”, (grupo que me gustaba mucho en aquel entonces), y que me dan la noticia que M el guitarrista iba a estar en primera fila, desde ahí no podía casi hablar, estaba aterrado y al momento que nos tocó participar, estaba tan nervioso que no pude tocar.

Participante 2

Mi peor experiencia fue en un concurso musical de la universidad, era una pieza que iba a “experimentar” nuestro bajista tocando el piano, yo estaba en la batería, y el pianista estaba en el bajo, y habíamos invitado a una cantante, la pieza era muy monótona, a mí no me gustaba pero estaba dispuesto a tocarla, cuando empezamos a tocar después de cómo un minuto, sentí un tremendo vacío en el estómago, me había bloqueado por completo, se me había olvidado los cortes, las vueltas y cómo sería el final, sólo seguía tocando al mismo ritmo una y otra vez, hasta que llegó el momento que no sabía que hacer e hice un corte lento con la batería que denotaba el final, me bajé del escenario con pena, vergüenza y muy decepcionado de mí, ya terminado me di cuenta que a la cantante se le había olvidado toda la letra y por eso no se hicieron los cambios en la pieza, ella estaba llorando, había una completa desconexión; no nos comunicábamos con la mirada ni con la música, además no escuchaba bien uno de los instrumentos, el piano.

Participante 3

Iba a tocar una canción en la guitarra que en ese momento era complicada para mí, me gustaba mucho la canción, así que ya me sabía parte desde a como un año antes aproximadamente, me decidí a tocarla como dos meses antes, la practiqué a diario, la dominé pero de repente sí me equivocaba, hasta que logré no equivocarme, durante la presentación estaba concentrada pero demasiado nerviosa, la mano me temblaba, no lograba controlarla, sabía lo que tenía que hacer, sabía cómo hacerlo, pero mis manos no reaccionaban, tocaba otras cuerdas, fue horrible, y el sonido en el escenario no ayudaba, sabía lo que quería, quería decir pude, lo superé, pero el nervio me ganó, a pesar de que sólo me equivoqué en la intro, era lo más importante, y el resto salió bien, y ya no lo pude disfrutar como quería. El resultado para mí fue horrible pero me ayudó para darme cuenta de lo que los nervios pueden provocar.

Participante 4

Un examen de piano, para el que no estudié nada, y la maestra me dijo que tenía que ir a disculparme con los sinodales, porque ni siquiera había visto las hojas, entonces, pues ese día aprendí que la música hay que tomarla con seriedad.

Participante 5

Fue en un bar llamado IBEX, fue la peor presentación que he tenido, la sensación de dificultad fue mucha ya que íbamos a tocar canciones “nuevas”, que teníamos poco tiempo de haberlas ensayado, no habíamos ensayado mucho, y nos sentimos confiados que todo iría bien pero no fue así. Mi grado de concentración fue muy poco, me equivoqué en mi ejecución y mis compañeros de la banda también, se equivocaron y eso me desconcentraba aún más. No tenía mucha claridad de mis metas, sólo quería terminar de tocar y deseaba que ya no nos equivocáramos tanto. No tenía nada de control, eran demasiadas cosas malas las que estaban pasando, y eso ponía las cosas aún peor. Sabía que lo estaba haciendo mal mi ejecución y que mis compañeros también lo estaban haciendo mal. La sensación de disfrute fue nula, queríamos salir corriendo del lugar, anímicamente me sentí muy mal. En la percepción interna y externa, recordé los días pasados, donde no ensayamos, de pronto estaba tocando pero mi mente estaba pensando en otra cosa. El resultado obtenido fue una mala presentación, tanto mía como del resto de la banda. Y la sensación de malestar, me sentí decepcionado de mí, quería irme y correr a casa para ponerme a practicar. También pasó por mi mente dejar de tocar.

Participante 6

La peor experiencia que tuve fue ensayando yo sola (piano), al tratar de practicar varias melodías en el piano, por más que trataba no podía sacar alguna canción sin haberme equivocado. Siento que se me dificulta concentrarme al querer interpretar una melodía, cuando tengo muchas preocupaciones o estoy pensando en unas negativas. Por más que intento no pensar en nada más que en el momento, me desespero y no puedo llevar a cabo alguna ejecución correctamente. Aunque ya me sepa las melodías de memoria, se me borran las notas o acordes y tengo que recurrir a anotaciones y aun así no logro obtener una interpretación libre de errores. Cuando pasa esto me desespero y no aguanto mucho ensayando, por lo que dejo de practicar y no es una sensación que disfruté.

Participante 7

En un concierto en el DF, durante el sound check , se cayó el stand de los teclados y se rompió uno de los teclados que iba a usar, ese teclado me lo habían prestado, así que me sentía muy mal, por eso no sabía que iba a pasar porque era difícil conseguir otro, finalmente me consiguieron uno después de varias horas, pero todo se retrasó mucho por ese accidente, por otro lado yo estaba pasando en ese momento por una situación emocional muy complicada para mí, así que eso me hizo sentir muy mal. Durante el concierto me sentí muy cansado y no sentí que di lo mejor de mí, me sentí muy decepcionado por no haber superado las dificultades.

Participante 8

En este evento no hubo dificultad, fueron factores externos los que me afectaron y no lo pude desligar. El baterista se enojó porque no escuchaba la secuencia y estuvo todo el tiempo enojado y a mí me afectó, a parte el público no era el ideal, ni el lugar para ese tipo de música. Pero acabo de recordar otra peor… fui a tocar con un solista a un rancho para un evento del Tec, estábamos tocando con una baterista que a mí no me gustaba su ejecución ni su actitud, yo estaba muy cansada y muy enojada porque como había reprobado varias materias mis papás me habían dicho que era la última vez que tocaba hasta que mejorara en la escuela. Fue el año pasado, yo no me sentía cómoda con los músicos ni con la música, sólo lo hice por un favor para apoyar a mi amigo solista y traté de ver todo lo positivo del proyecto pero la tocada salió horrible, nadie puso atención todos estaban en otro lado, a mí se me olvidaban las canciones, todo por sin ningún lado, sólo nos faltaba estar afinados en otro tono todos, gracias a dios no pasó ¡jaja!, pero todos gritaron bájense y muy mal ¡jaja!. Pero como no lo sentí como proyecto propio pues no me importó tanto.

Participante 9

De las peores experiencias de actuaciones musicales que he tenido yo, creo estarían más ubicadas en la época de la universidad, donde participé en varios espectáculos, las piezas en sí no representaban mucha dificultad, pero me era más difícil concentrarme, por varias razones. En primera sentía que la carga de trabajo durante la actuación era mucha, era muy cansado y llegaban a aburrirme, me preocupaba mucho la opinión que pudieran tener sobre mi ejecución ya que constantemente la retroalimentación era negativa (en respecto a las mejores experiencias de actuación donde la retroalimentación hacia mí era constantemente positiva). Aunque esta última por la razón exclusiva de que esas fueran las peores experiencias, ya que a veces sucedía que la retroalimentación era “positiva”, pero de alguna forma falsa, ya que yo me daba cuenta de que mi actuación no era la mejor y que tocaba no de la manera en que me hubiera gustado. Muchas de las veces tocaba por mero compromiso no quería estar ahí, pero tampoco quería decir que no, por mantener un contacto “vivo” y seguir tocando ocasionalmente. Durante las actuaciones lograba disfrutar mas no estar satisfecho ya que mucho era improvisación y eso no es un fuerte mío, además de que tocaba muy esporádicamente y la calidad del sonido no era tan bueno, esto me hacía sentir avergonzado, mecánico, no quería estar ahí, mi imaginación me fluyó, yo me sentía muy identificado con el ambiente que se daba dentro del grupo, a veces lograba estar muy concentrado y a veces estaba muy al pendiente de todo el público, los resultados no fueron los que esperaba, nunca los fueron.

Participante 10

Me sentía preparada mas no ensayada, la dificultad de la música que iba a tocar no era gran cosa, sino que no medí tiempo para ensayar lo que iba a interpretar. Durante mi experiencia no me distraje, estuve concentrada tratando de sacar adelante la tocada. No confundí el propósito que tenía que era poder transmitir algo, algún sentimiento a quienes me escuchaban. Sí sentía cierto descontrol puesto que no conocía bien los temas y no me sentía bien ensayada con los músicos que me acompañaban. Sí tenía cierto desconocimiento, puesto que incluso algunos temas no los había escuchado antes. Tenía la sensación de agrado, me gustó lo que hice, aunque hubo cosas que no me gustaron, también sabía que la experiencia pronto pasaría así que enfoqué a disfrutar la experiencia, fuera buena o mala pero disfrutarla. Pensaba en sólo disfrutar de toda la experiencia. Me di cuenta que en ocasiones es necesario prepararse para poder interpretar.

Participante 11

Puedo decir que dos de mis peores sensaciones, han sido las primeras veces de presentaciones en vivo, sobre todo yo que soy una persona nerviosa, pero que con el tiempo y por el fuerte amor a la música lo he ido superando, y la otra situación en las primeras experiencias de grabación en las cabinas así como problemas con secuencias o el metrónomo. Lo peor que me ha pasado es sentir la sensación de sufrimiento de nervios y cansancio, puedo decir que esto me ocurrió algún tiempo al tocar en vivo estos siendo problemas de nervios. Con el tiempo estas han desaparecido al controlar dichos efectos y al ir aprendiendo a disfrutar el acto sin preocupaciones “todo esto situaciones de principiantes”.

Participante 12

Fue una vez que canté en la UDEM con el ensamble, el evento se llamó “Mexicanísimo”. Sentía que lo que iba a cantar era difícil en ese momento porque mi garganta no estaba del todo bien, acababa de salir de una gripa muy fuerte, había estado sin voz un par de días y todavía me costaba llegar a tonos altos. Sabía que yo podía cantar muchísimo mejor en otras condiciones más óptimas de salud. Pero en ese momento lo que canté me parecía difícil ejecutarlo dado mi estado físico. Estaba muy desconcentrada, no podía dejar de pensar negativamente, sabía que mi ejecución no estaba siendo óptima y eso me hacía sentir insegura y como que creía que de cierta forma estaba haciendo un ridículo. Sólo podía pensar en el coraje que me daba estar mal de mi garganta y en lo que la gente pudiera estar pensando al escucharme. Sabía qué tenía que hacer y qué quería, sabía que mi meta era hacerlo bien porque anteriormente ya lo había hecho muy bien, pero aunque lo tuviera claro en esa ocasión no pude alcanzar esa meta. La sensación de descontrol yo creo era lo que más sentí aquella vez, estaba muy nerviosa, ya no solamente sentía que cantaba mal por estar ronca sino por estar con miedo, nervios y sentirme muy vulnerable. Esa tensión se me iba a la garganta y menos podía cantar. No disfruté nada el momento pues todo el tiempo como que viví en una idea muy pesimista de que lo estaba haciendo muy mal y que eso era lo peor que me podía pasar, aunque ahorita lo veo diferente o sea mucho más sencillo y que “no era para tanto”, en ese momento yo creo que por tener otros problemas en mi vida personal sentí que era el fin del mundo y sufrí todo el tiempo que canté. Mi conciencia estaba demasiado presente tanto de mí misma como del público. Sólo tratando de ver las expresiones de la gente, qué podían estar pensando de mí y diciéndome que lo estaba haciendo muy mal. Para mí el resultado fue negativo, me afectó mucho… de hecho pensando ya no volver a cantar ni tocar, ni nada en público. Pero a fin de cuentas a la gente sí le gustó, creo que era más mi inseguridad que distorsionó mucho la realidad, en realidad salió bien tal vez no lo mejor que pudo haber salido pero bien simplemente.

Participante 13

En otro jam session conocí a JS, trompetista quien seguía pidiendo “rolas” dificilísimas de ejecutar, aparte que no había bajista y yo tenía que hacer el bajo, para empezar fue una sensación de dificultad grandísima pues yo no encajaba bien con el baterista, yo estaba sumamente concentrado en hacer la línea de bajo y acompañar al trompetista pero era inútil, las metas eran muy claras, pero había un descontrol enorme de la situación, ya que no es natural todavía para mí hacer la línea de bajo y acompañar y/o improvisar un solo al mismo tiempo. Todo el tiempo supe que todo estaba saliendo mal y probablemente eso afectó negativamente mi ejecución. Para ser sincero no disfruté nada el momento pues odio que las cosas salgan mal por mi culpa. No hubo nada que me distrajera sino mis propios errores y fallas. El resultado fue negativo en cuanto a cómo me sentía conmigo mismo y que en el trompetista no me volvió a hablar para tocar con él.

Participante 14

Una de mis peores actuaciones fue en un examen final de la ESMDM, no recuerdo bien si fue en mi primer o segundo año de carrera, pero recuerdo que toqué un arreglo para trompeta de un Allegro Spiritosso que era para violín. Recuerdo que esa pieza la toqué de memoria y ya lo había hecho en la práctica pero en esa ocasión algo pasó. Recuerdo que hacía mucho calor y yo estaba nervioso porque tocar algo de memoria nunca me ha sido sencillo, aparte uno de los sinodales no sé que tenía pero te hacía sentir más nervioso de lo normal, en el momento que empecé a tocar empecé a fallar y eso desató más nerviosismo e inseguridad, que me hicieron tocar mal, el tiempo lo sentía transcurrir lento y causaba una gran insatisfacción.

Participante 15

Era algo muy fácil. No me podía concentrar por la incapacidad de comprender la interpretación de uno de los integrantes, me parecía mala y sin sentido, me quitaba las ganas de seguir tocando, estaba claro de ideas y metas del evento, dudé sobre el haber aceptado a tocar, y de continuar tocando esa noche. Estaba perdido, no entendía nada de lo que se hacía, conocimiento total era algo muy simple. Sufría cada canción no quería seguir. Cambió mi idea de preparación grupal y conocimiento interpersonal en los integrantes. Trato de ensayar más y organizar bien lo que se va a interpretar; además de buscar que los demás entiendan desde su perspectiva lo que yo.

Participante 16

Una vez me invitaron a improvisar pero el grupo más bien lo hizo con Karma musical. Karma musical: no ensayan, no rolas, no nada. Me medio subí un rato no me gustó pues era demasiado “impro”, sin base sin nada, no había mucha gente, pero el hecho que más me molestó era que la banda nunca ensayara y de un día para otro quisiera hacer maravillas. Me molesta tanto que mejor ni lo escribo más.

Análisis de resultados

Con el fin de ilustrar de una mejor manera el contenido de todo el discurso de los participantes y su clasificación, a continuación presentamos las siguientes tablas con las categorías y frecuencias en orden de mayor a menor que se fueron realizando en ambos apartados; a) las mejores experiencias musicales y b) las peores experiencias musicales. Así como también se explican a qué se refiere cada categoría en base a las respuestas prototípicas de los músicos participantes. Algunos datos del discurso que no fueron clasificados en categorías nos brindaron también datos importantes para reflexionar. Asimismo hubo casos en que los participantes no arrojaron información relevante en su narrativa, debido probablemente a una confusión en las preguntas del instrumento.

Tabla 1

Mejores experiencias musicales

Frecuencias

Sentido control individual

20

Disfrute escénico

18

Concentración

14

Desafío y habilidad

9

Aprobación público

8

Atención público

8

Conexión con los otros músicos

7

Presencia metas claras

5

Retroalimentación positiva

4

Obtener un premio

2

Sensación de silencio en el acto

2

Referente a la categoría de “sentido control individual”, se encontraron estas respuestas: “un gran dominio de las piezas y un gran dominio del instrumento, recuerdo que hasta volteaba a ver una imagen a un costado del escenario y pensaba que el performance era perfecto”, “me sentía muy seguro”, “estuve ensayando desde meses antes, y debido al tiempo de ensayo, durante la presentación no batallé mucho en el momento de cantar”, “no esperaba que me fuera a desempeñar de esa forma, creí que me iba a ir bien pero no tanto”, “era un proyecto totalmente libre, totalmente nuestro, hicimos lo que quisimos con la música (cambiar armonía, ritmos, cortes, etc.)”, “y yo me sentía seguro y de buen ánimo”, “Sobre el control, pues me sentí bien en lo personal, me sentía seguro”, “no tuve sensación de dificultad debido a que en la práctica pude desempeñar bien la ejecución”, “Lo único que me desconcentró un poco fue que ya casi terminando la interpretación, un pedestal de platillo se cayó, pero no perdí la secuencia de la interpretación gracias a dios”, “pero cada paso que daba al estar tocando, me desconcentraba y tuve que optar por quedarme quieta y sólo sonreír entre cada canción”, “sentía que todo lo que estaba haciendo o lo que había ya hecho, iba por buen camino, sabía que tenía el perfecto control de la situación”, “considero que yo tenía un dominio muy grande de mi instrumento”, “Disfrutaba mucho esas épocas porque me hacía sentir que tenía control sobre mí mismo”, “me sentía preparada y enfocada en realizar bien el trabajo”, “como especie de quemadura en el pecho, taquicardia, sudor… y aunque la sensación era fuerte como para sentir miedo o ansiedad, me sentía segura”, “En cuanto a lo vocal sí era una melodía con muchos cambios y modulaciones, por lo que era un reto cantarlo a mi máxima rendición, pero me preparé bien con anticipación y pude hacerlo muy bien”, “me sentía muy cómoda conmigo misma, confiaba en mí, en mis músicos, así que sentí bastante control de la situación”, “no sé si lo sentí todo muy controlado o totalmente descontrolado, al punto que sentí todo en su lugar”, “Por ser un examen, yo me sentía nervioso, pero seguro hasta cierto punto”, “Me sentía confiado, seguro y apto para la ejecución”.

En la categoría de “disfrute escénico” se agruparon estas respuestas “creía que ese era él -éxtasis musical-“, “y lo mejor que logré mi objetivo, disfrutar mientras me superaba a mí misma”, “empiezas a disfrutar la música al estar viendo que la gente está al 100%”, “felicidad jeje me encanta hacer música”, “sólo tenía en mi mente tocar bien y disfrutar ese momento”, “me sentí muy bien tocando y lo disfruté mucho”, “Me gustó, disfruté del momento, y poderlo compartir con mis amistades y familiares”, “Al final terminé con una gran sonrisa y una sensación de total satisfacción”, “disfruté mucho el momento a pesar de la presión, de esa manera, logré superar muchos obstáculos”, “me sentía muy bien tocando”, “Sensación de bienestar y satisfacción”, “Hubo la sensación de un gran placer y disfrute durante la ejecución de la canción realmente me sentí muy contenta durante el momento y al terminar sentí muy buena energía dentro de mí”, “El resultado obtenido fue muy bueno no sólo me sentí muy segura y contenta al terminar de tocar”, “El resultado final fue completamente de satisfacción”, “Mientras tocaba iba sintiendo alegría y fuerza ya que era una pieza muy enérgica. Al final sentí satisfacción porque había logrado hacer una buena ejecución para mí”, “Me sentía muy contento, concentrado, no sufrí nada, olvidé el cansancio del día, y no quería dejar de tocar”, “pero lo que hace esto una experiencia buena, es que me obligaba como un comandante a hacer algo que me gusta”, “sentí una tranquilidad interior y realmente gozaba tocar para la gente que ahí cenaba”.

Para la categoría de “concentración” se hallaron respuestas como “empezó la fuerza de las ganas de tocar y entonces canalicé esos nervios en concentrarme y no regar las cosas en el escenario”, “tuve que estar sumamente concentrada, ya que cualquier mínima distracción podría provocar que me desafinara”, “Me sentí bien concentrado”, “Me concentré en no distraerme, teniendo fija la mirada entre mis compañeros del grupo musical”, “En ese momento estuve al 100% enfocado en la música que estaba haciendo”, “Estuve todo el tiempo concentrada en no equivocarme y que todo saliera bien”, “y que debía mantener toda la atención en lo que hacía”, “pero en ese momento me concentré en lo que podía dar extra y ahí empezó mi carrera”, “siempre estoy concentrada en lo que estoy haciendo”, “Finalmente y evidentemente el modo y concentración de la ejecución en vivo es algo que se va desarrollando y trabajando con el tiempo”, “Traía muy buena concentración en lo que estaba haciendo, habíamos ensayado bastante así que no había distractores como nervios o miedo”, “me sentí más concentrada en la música en el momento”, “hubo un grado de atención y concentración máximo”, “Estaba muy concentrado en el sonido, integrantes, audiencia”.

La categoría de “desafío y habilidad” se caracterizó por respuestas tales como “No sentí sensación de dificultad ya que había ensayado bien días antes”, “debido al tiempo de ensayo, durante la presentación no batallé mucho en el momento de cantar”, “no tuve sensación de dificultad debido a que en la práctica pude desempeñar bien”, “considero que yo tenía un dominio muy grande de mi instrumento para el tiempo relativamente corto que llevaba tocando”, “La sensación de dificultad en relación con mi preparación no la tuve, me sentía preparada y enfocada en realizar bien el trabajo”, “el nivel de dificultad en el piano no era muy alto, a comparación de otras ejecuciones más complicadas que puedo realizar”, “Tuve una sensación de facilidad al tocar en el contexto en el que nos presentábamos tocando standards de jazz”, “la pieza la verdad tenía una gran dificultad técnica por la velocidad, la articulación, el registro, y por lo tanto expresar era difícil por todo lo que necesitaba cubrir antes de pensar en eso. La verdad no me aprendí bien la pieza por lo que preferí leerla”, “me pareció sencilla en cuestión técnica, no me gusta complicarme en el escenario”.

Para la categoría de “aprobación del público” se encontró “Y los nervios se fueron al tener la ovación de la gente al terminar la primer canción”, “y mucha aceptación del público”, “Mientras cantaba no se escuchaba un solo sonido en el auditorio más que mi voz, y el resultado, fueron gritos y aplausos del público”, “El resultado obtenido fue que el público me percibió como un buen músico, como un buen ejecutante”, “y el público notó esa entrega que tuve”, “Poco a poco me di cuenta de lo que le gustaba a la gente”, “la gente me admiraba por mis capacidades”, “Satisfacción de los integrantes, mía y del público”.

Las respuestas que se encontraron de acuerdo a la categoría de “atención del público” fueron “empiezas a disfrutar la música al estar viendo que la gente está al 100% poniendo atención a los sonidos que se fusionan en el grupo”, “el público estaba completamente atento a lo que nosotros tocábamos”, “Entré al escenario observé al público y sonreí”, “Muchos músicos famosos me estaban viendo”, “y esto va a transmitir al público lo que la pieza me hacía sentir”, “por otro lado también quería dar a conocer la canción que compuse y ver cómo reaccionarían la gente y también los jueces”, “Tenía muy claro que iba a concentrarme en la conexión con los músicos y la audiencia”, “toqué con mucha presión pero a la vez me encantaba la idea de tocar para gente grande mientras cenaban”.

Para la categoría de “conexión con los otros músicos” las respuestas fueron “conexión con los otros dos músicos”, “empezando por el hecho de que los tres integrantes más, son excelentes amigos con un nivel musical semejante al mío, el que no había nadie que nos detuviera en ninguna idea que se nos ocurriera”, “inclusive vi que los demás del grupo y del staff estaban muy sorprendidos con mi actuación”, “habíamos estado compaginando los músicos y yo al tocar”, “al momento de comenzar a tocar con él, sentí una conexión extraordinaria y una energía excepcional”, “se debe de tener esa atención a los músicos con los que tocas para crear la mejor relación musical posible”, “Tenía muy claro que iba a concentrarme en la conexión con los músicos”.

La categoría de “presencia de metas claras” se caracterizó por respuestas como “me propuse mi objetivo que más que impresionar al público era hacerlo conmigo misma, superarme y hacerlo como nunca para mí, me propuse vivir la canción por ese momento”, “ayudó a aclarar mis ideas sobre mis metas”, “considero que sabía a dónde quería llegar tocando”, “mi principal meta en esa actuación era disfrutarlo mucho y poder transmitir lo bien que habíamos estado compaginando los músicos y yo al tocar”, “Tenía muy claro que iba a concentrarme en la conexión con los músicos y la audiencia, esa era la meta”.

De acuerdo con la categoría de “retroalimentación positiva” se obtuvo “Al final del show hubo mucha gente que nos dijo que les encantó el grupo y que volviéramos pronto”, “Al terminar mucha gente me felicitó, fue una gran experiencia”, “fue lo que el público percibió y por eso ellos sintieron y así me lo dijeron, que les gustó mi presentación esta noche”, “los comentarios de la gente me hicieron crecer”.

En la categoría de “obtener un premio” encontramos “También tenía el deseo de ganar algo por mi canción o ejecución vocal así que eso era también una meta aunque no la prioritaria”, “El resultado obtenido fue muy bueno no sólo me sentí muy segura y contenta al terminar de tocar, también ganamos primer lugar y mejor vocalista, lo cual fue muy satisfactorio”.

Para la última categoría de “sensación de silencio en el acto” se obtuvo “el público estaba completamente atento a lo que nosotros tocábamos, se escuchaba un silencio”, “Mientras cantaba no se escuchaba un solo sonido en el auditorio más que mi voz”.

De acuerdo a las peores experiencias musicales, presentamos a continuación la tabla de categorías y sus frecuencias y posteriormente una explicación de cada una de ellas de acuerdo a las respuestas de los participantes.

Tabla 2

Peores experiencias musicales

Frecuencias

Emociones negativas (pena vergüenza, decepción, enojo, cansancio, preocupación, sufrimiento, nerviosismo, inseguridad, otras)

13

Sin disfrute escénico

10

Sin concentración

8

Falta de preparación

7

Desconexión entre músicos

6

Nervios

6

Pensamientos negativos

4

Fallas técnicas escénicas

4

Desaprobación por el público

4

Nervios por la opinión del público

2

Problemas físicos

1

En base a las respuestas clasificadas dentro de la categoría de “emociones negativas” se encontró lo siguiente “me bajé del escenario con pena, vergüenza y muy decepcionado de mí”, “anímicamente me sentí muy mal”, “Y la sensación de malestar, me sentí decepcionado de mí”, “cuando tengo muchas preocupaciones”, “así que me sentía muy mal”, “yo estaba pasando en ese momento por una situación emocional muy complicada para mí, así que eso me hizo sentir muy mal. Durante el concierto me sentí muy cansado y no sentí que di lo mejor de mí, me sentí muy decepcionado por no haber superado las dificultades”, “yo estaba muy cansada y muy enojada porque como había reprobado varias materias mis papás me habían dicho que era la última vez que tocaba hasta que mejorara en la escuela”, “era muy cansado y llegaban a aburrirme”, “la calidad del sonido no era tan bueno, esto me hacía sentir avergonzado”, “es sentir la sensación de sufrimiento de nervios y cansancio”, “y eso me hacía sentir insegura y como que creía que de cierta forma estaba haciendo un ridículo”, “en el momento que empecé a tocar empecé a fallar y eso desató más nerviosismo e inseguridad”, “Sufría cada canción no quería seguir”.

De acuerdo a la categoría de “sin disfrute escénico” se obtuvieron las siguientes respuestas “la pieza era muy monótona, a mí no me gustaba pero estaba dispuesto a tocarla”, “y ya no lo pude disfrutar como quería”, “La sensación de disfrute fue nulo, queríamos salir corriendo del lugar”, “Cuando pasa esto me desespero y no aguanto mucho ensayando, por lo que dejo de practicar y no es una sensación que disfrute”, “Muchas de las veces tocaba por mero compromiso no quería estar ahí”, “aunque hubo cosas que no me gustaron”, “No disfruté nada el momento pues todo el tiempo como que viví en una idea muy pesimista de que lo estaba haciendo muy mal y que eso era lo peor que me podía pasar”, “Para ser sincero no disfruté nada el momento pues odio que las cosas salgan mal por mi culpa”, “me quitaba las ganas de seguir tocando”, “Me medio subí un rato no me gustó pues era demasiado impro, sin base sin nada”.

En la categoría de “sin concentración” encontramos “Mi grado de concentración fue muy poco”, “Siento que se me dificulta concentrarme al querer interpretar una melodía”, “pero me era más difícil concentrarme”, “mi imaginación me fluyó”, “Durante mi experiencia no me distraje”, “Estaba muy desconcentrada”, “No hubo nada que me distrajera sino mis propios errores y fallas”, “No me podía concentrar por la incapacidad de comprender la interpretación de uno de los integrantes”.

Sobre la categoría de “falta de preparación” los hallazgos fueron “Un examen de piano, para el que no estudié nada”, “íbamos a tocar canciones “nuevas”, que teníamos poco tiempo de haberlas ensayado, no habíamos ensayado mucho”, “Me sentía preparada mas no ensayada”, “sino que no medí tiempo para ensayar lo que iba a interpretar”, “Trato de ensayar más y organizar bien lo que se va a interpretar”, “no ensayan, no rolas, no nada”, “pero el hecho que más me molestó era que la banda nunca ensayara”.

En la categoría de “desconexión entre músicos” se encontró “había una completa desconexión; no nos comunicábamos con la mirada ni con la música”, “estábamos tocando con una baterista que a mí no me gustaba su ejecución ni su actitud”, “yo no me sentía cómoda con los músicos ni con la música”, “no me sentía bien ensayada con los músicos que me acompañaban”, “para empezar fue una sensación de dificultad grandísima pues yo no encajaba bien con el baterista”, “No me podía concentrar por la incapacidad de comprender la interpretación de uno de los integrantes”.

Referente a la categoría de “nervios” las respuestas fueron “estaba tan nervioso que no pude tocar”, “sentí un tremendo vacío en el estómago, me había bloqueado por completo, se me había olvidado los cortes, las vueltas y cómo sería el final”, “durante la presentación estaba concentrada pero demasiado nerviosa, la mano me temblaba, no lograba controlarla”, “han sido las primeras veces de presentaciones en vivo, sobre todo yo que soy una persona nerviosa”, “estaba muy nerviosa”, “Recuerdo que hacía mucho calor y yo estaba nervioso porque tocar algo de memoria nunca me ha sido sencillo”.

Para la categoría de “pensamientos negativos” se encontró “También pasó por mi mente dejar de tocar”, “o estoy pensando en unas negativas”, “no podía dejar de pensar negativamente, sabía que mi ejecución no estaba siendo óptima”, “de hecho pensando ya no volver a cantar ni tocar, ni nada en público”.

De acuerdo con la categoría de “fallas técnicas escénicas encontramos las siguientes respuestas “demás no escuchaba bien uno de los instrumentos; el piano”, “el sonido en el escenario no ayudaba”, “durante el sound check, se cayó el stand de los teclados y se rompió uno de los teclados que iba a usar”, “El baterista se enojó porque no escuchaba la secuencia y estuvo todo el tiempo enojado y a mí me afectó”.

En la categoría de “desaprobación por el público” se encontró “pero todos gritaron bájense”, “y en lo que la gente pudiera estar pensando al escucharme”, “Sólo tratando de ver las expresiones de la gente, qué podían estar pensando de mí y diciéndome que lo estaba haciendo muy mal”, “aparte uno de los sinodales no sé que tenía pero te hacía sentir más nervioso de lo normal”.

Referente a la categoría “nervios por la opinión del público” las respuestas fueron “tenía tantos nervios de que a la gente de ahí no le fuera a gustar nuestra música”, “M el guitarrista iba a estar en primera fila, desde ahí no podía casi hablar, estaba aterrado y al momento que nos tocó participar, estaba tan nervioso que no pude tocar”, “me preocupaba mucho la opinión que pudieran tener sobre mi ejecución ya que constantemente la retroalimentación era negativa”.

Finalmente en la categoría de “problemas físicos” solo se encontró “acababa de salir de una gripa muy fuerte, había estado sin voz un par de días y todavía me costaba llegar a tonos altos. Sabía que yo podía cantar muchísimo mejor en otras condiciones más óptimas de salud. Pero en ese momento lo que canté me parecía difícil ejecutarlo dado mi estado físico”.

Discusión

Si bien nos queda claro que procesos psicológicos tanto positivos como negativos están presentes en las actividades que involucran música en este caso el de ser ejecutada (performance), coincidimos con algunos autores (Kendrick et al., 1982 en Steptoe, 1989; Osborne y Kenny, 2008; Montello, 1992; Tarrant y Leathem, 2007) en cuanto a que los músicos tienden a experimentar cogniciones y emociones negativas. Pero a la vez se encontró en nuestro estudio optimismo y/o sensación de disfrute; de ahí la importancia de que existe una “contradicción” o complejización en cuanto a que se encontraron emociones negativas y positivas en las mejores experiencias musicales, como por ejemplo sentir nervios pero después satisfacción, pudiendo describir el acto escénico (performance) como una especie de reto.

Por medio de este estudio coincidimos con la teoría de motivación intrínseca (Flow) de Csikszentmihalyi, no obstante lo cual otras consideraciones importantes también resultantes son dignas de atención, como por ejemplo el resultado de la interacción con el contexto cuando los participantes hablaban de estar tocando en un concurso, en un bar, en un festival, un examen, una graduación, el día del fallecimiento de alguien importante, entre otros. Asimismo cabe resaltar algunas de las estrategias de afrontamiento de los mismos músicos tales como concentrarse, no prestar atención al público, “no pensar y tocar”, entre otros, en lo cual pueden detectarse o bien contradicciones, o bien que que cada persona cuenta con sus propias estrategias de afrontamiento, y que quizá las que le sirven a unos no le sirvan a otros.

En lo que se refiere a las narraciones de las mejores experiencias musicales de los músicos participantes y su relación con dicha teoría, algunos puntos que coinciden son el del sentido de control individual, el balance entre desafío y habilidad, la presencia de metas claras, la concentración y la retroalimentación positiva, al igual que refieren otros autores (Bloom y Skutnick-Henley, 2005; Logan 1998). Otros puntos relevantes se refieren al disfrute escénico, la aprobación, atención y sensación de silencio por parte del público, la conexión entre los músicos del grupo y la obtención de un premio (motivación extrínseca), en donde pudimos observar una congruencia en la afectividad de la propia experiencia.

De acuerdo a los resultados de nuestro estudio, las categorías de sentido de control individual, disfrute escénico y concentración fueron las que puntuaron más alto, coincidiendo así directamente con lo propuesto en la teoría de Csikszentmihalyi (1990) en cuanto a motivación intrínseca (ver Tabla 1). Sin embargo, categorías con puntuaciones altas también se refieren a variables que tienen que ver con aspectos externos, con una motivación extrínseca, tales como la atención y aprobación del público, volviendo a aparecer aquí la anteriormente citada “contradicción”.

En lo referente a las peores experiencias musicales (ver Tabla 2), sobresale la categoría de emociones negativas, tales como pena, vergüenza y decepción, a la cual se relacionan otras categorías con menor puntaje como la de pensamientos negativos, sentir nervios y sentir nervios por la opinión de la audiencia, coincidiendo con Montello (1992).

Otras categorías que siguen a la de emociones negativas son la de sin disfrute escénico y sin concentración, contradiciendo claramente con lo opuesto que ocurre en las mejores experiencias musicales de los participantes.

Categorías con menor puntaje pero importantes a considerar son las de falta de preparación para el acto musical, la desconexión con los demás músicos del grupo y la desaprobación por parte del público.

Aunque la mayoría de los estudios se han realizado con músicos profesionales y estudiantes avanzados de música (Osborne y Kenny; 2008; Montello, 1992; Steptoe, 1989; Steckel, 2006; Kraus, 2003; Tarrant y Leathem, 2007), nos queda claro, pese a que nuestra muestra fue pequeña y no homogénea, que cualquier tipo de músico (profesional o amateur) que tenga actividad puede experimentar procesos psicológicos, ya sean positivos o negativos, los cuales se pueden trabajar para llegar a tener un mejor disfrute de la actuación.

Sugerencias

Al concluir este estudio, nos quedan algunos interrogantes importantes y dignos de ser retomadas en estudios posteriores, tales como las mejores y peores experiencias musicales en niños, diferencias entre hombres y mujeres, así como diferencias entre algunos géneros musicales en específico.

Sin duda alguna los datos que arroja nuestro estudio son de utilidad tanto para efectos de intervención psicológica como con fines educativos y de formación musical. Estos resultados nos hacen ver la importancia de considerar factores que si son trabajados a tiempo o a manera de prevención, pueden hacer que el músico ofrezca mejores interpretaciones, pero lo que quizá sea más importante es que el mismo músico logre disfrutar plenamente de su tarea.

Al comprobar que los músicos que tienden a experimentar emociones y cogniciones negativas se pudieran ver beneficiados por programas de preparación para manejo cognitivo con técnicas de restructuración en las cuales dichas cogniciones sean remplazadas por otras de carácter más adaptativo y enfocado en su realidad, sugerimos que algunas formas de trabajo de afrontamiento de los procesos cognoscitivos negativos pueden basarse en retroalimentación, usando videos de las mismas presentaciones musicales que han hecho así como también con técnicas de visualización, entre otras como la relajación muscular, respiración, meditación, imaginería, musicoterapia, improvisación musical y entrenamiento en asertividad, coincidiendo con diversos autores (Kendrick et al., 1982 en Steptoe, 1989; Osborne y Kenny, 2008; Montello, 1992; Tarrant y Leathem, 2007).

Por otra parte, las experiencias positivas que encontramos en este estudio en cuanto al sentido de control, el disfrute escénico y la concentración, pueden ser retomadas también para un trabajo de intervención psicológica en músicos, no sólo para quienes presentan dificultades, sino para cualquiera que quiera hacer de la música y su ejecución algo más satisfactorio.

Referencias bibliográficas

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