Confiabilidad y validez de un instrumento que mide la percepción de los servicios hídricos municipales

Margarita Juárez Nájera (UAM, Azcapotzalco), Cruz García Lirios (UAEMEX, Huehuetoca), José Marcos Bustos Aguayo (UNAM, Iztapalapa), Francisco Rubén Sandoval Vázquez (UAEM, Cuernavaca), Héctor Daniel Molina Ruíz (UAEH, Tepeji) [*]
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Resumen

La gobernanza de la sustentabilidad hídrica en su concepción más pragmática sugiere la inclusión de propuestas derivadas de todos los sectores, así como el estudio de sus necesidades y expectativas, principalmente en contextos electorales ante los cuales los actores políticos se aproximan a los potenciales simpatizantes, adherentes y sufragantes, así como promotores de una opción partidista o candidatura. El presente trabajo se propuso establecer la confiabilidad y la validez de un instrumento con la finalidad de ponderar y anticipar escenarios de exclusión o sustracción de los bienes hídricos considerados públicos. Se realizó un estudio no experimental, transversal y exploratorio con una selección no probabilística de 235 estudiantes de una universidad pública del centro de México. Se encontraron tres factores relativos a la calidad, la utilidad y el riesgo, pero el porcentaje de la varianza explicada sólo fue del 42% evidenciando la inclusión de otros factores que la literatura identifica como mediadores de las relaciones asimétricas entre los actores sustractores y los sectores marginados o excluidos.

Palabras claves: estructura, modelo, variable, correlación, consumo.

Abstract

The governance of water sustainability in its more pragmatic conception suggests the inclusion of proposals derived from all sectors, as well as the study of their needs and expectations, mainly in electoral contexts in which political actors approach potential sympathizers, adherents and suffrages, as well as promoters of a party option or candidacy. The present work was proposed to establish the reliability and validity of an instrument with the purpose of weighing and anticipating scenarios of exclusion or subtraction of water assets considered public. A non-experimental, cross-sectional and exploratory study was carried out with a non-probabilistic selection of 235 students from a public university in central Mexico. Three factors related to quality, utility and risk were found, but the percentage of variance explained was only 42%, evidencing the inclusion of other factors that the literature identifies as mediators of the asymmetric relationships between the subtractive actors and the sectors marginalized or excluded.

Keywords: structure, model, variable, correlation, consumption.

Introducción

El objetivo del presente trabajo es establecer la confiabilidad y la validez de un instrumento que midió la percepción de los servicios hídricos con la finalidad de delinear las políticas de oferta y demanda para anticipar la exclusión y la sustracción de los actores sociales con respecto a los programas contra los efectos del cambio climático sobre la salud pública.

El trabajo revisa y discute los estudios especializados en el impacto de políticas locales sobre el consumo hídrico residencial, mediado por factores psicológicos como percepciones, disposiciones, motivos e intenciones a fin de poder generar un panorama coyuntural y anticipar escenarios de conflictos entre los actores. Se advierte una tendencia hacia la predicción de un comportamiento racional, deliberado, planificado y sistemático que, sin embargo, está disociado de estilos de vida cooperativos y solidarios.

El estado que guarda la investigación en torno a los efectos psicológicos de los servicios hídricos en las urbes advierte: 1) la prevalencia de una relación asimétrica entre gobernantes y gobernados con respecto a las percepciones de riesgo ante la escasez y el desabastecimiento de agua; 2) la indefensión de los sectores vulnerados en torno a las políticas de abastecimiento, subsidio y condonación; 3) la motivación extrínseca de los usuarios con respecto al incremento de tarifas y sanciones. En este marco de política e inacción colectiva, los estudios psicológicos han avanzado hacia el establecimiento de una agenda centrada en la gobernanza, sistema equitativo de tarifas y corresponsabilidad materializadas en ecotasas, pero desvincula de la identidad, el apego y sentido de comunidad.

Los Estudios Psicológicos de la Sustentabilidad (EPS) plantean que las asociaciones entre las variables situacionales, culturales, cognitivas y conductuales evidencian sus relaciones de dependencia que, para el desarrollo del Trabajo Social Ambiental (TSA), construido a partir de indicadores objetivos, complementaría sus modelos de investigación e intervención.

En tal sentido, se exponen los EPS para discutir la inclusión de variables exógenas en referencia a variables endógenas a través de modelos teóricos y estructurales. Para tal propósito, se exponen los EPS considerando el contexto iberoamericano en el que fueron llevados a cabo. De este modo, los EPS realizados en México muestran que los motivos de ahorro de agua están asociados con los comportamientos de dosificación. En la medida en la que los usuarios del servicio público de abastecimiento quieren pagar menos por el volumen consumido, desarrollan habilidades y estilos de austeridad. La discusión en torno a los EPS permitirá establecer un sistema tarifario de consumo en función de las correlaciones entre las situaciones hídricas y los estilos de consumo, contribuyendo de este modo a la construcción de modelos para el TSA.

En el marco del Desarrollo Sustentable, el Trabajo Social ha establecido áreas y campos de intervención en torno a los cuales se han desarrollado los servicios sociales, principalmente los relativos al cuidado del agua con respecto a la calidad de vida y l bienestar subjetivo, determinantes de la evaluación de políticas públicas, programas ambientales y estrategias de atención a comunidades migrantes.

En este esquema el Trabajo Social Ambiental funge como mediador de las políticas de abastecimiento y las demandas civiles considerando las limitantes del espacio, tiempo e infraestructura, pero la generalidad de sus dimensiones, categorías y variables inhiben el análisis de la subjetividad inherente a los indicadores objetivos de sustentabilidad. Por consiguiente, es menester profundizar en la dimensión psicológica, cognitiva y conductual, a fin de poder establecer las necesidades, expectativas, demandas y capacidades individuales o comunitarias ante las crisis ambientales y el desabastecimiento de los recursos hídricos.

La psicología se ha avocado al estudio de las relaciones entre la disponibilidad hídrica per cápita y el consumo de agua. Los Estudios Psicológicos de la Sustentabilidad (EPS) han demostrado que asociaciones significativas entre la cantidad de agua abastecida y el dispendio o ahorro según el volumen per cápita. Los EPS también han establecido asociaciones relevantes entre factores culturales y cognitivos. En virtud de los hallazgos mencionados, los EPS han abierto la discusión relativa al costo del servicio público de agua potable estimado por criterios tarifarios convencionales en los que la inclusión de factores disposicionales, situacionales, culturales, cognitivos y conductuales harían más eficiente el sistema de cobros, sanciones y subsidios.

La lógica de los EPS también incidiría en el diseño e implementación de políticas públicas que permitan financiar la Acción Pública Gubernamental (APG) ante el incremento de las problemáticas de escasez, desabasto e insalubridad hídricas. A partir de diagnósticos causales y correlacionales, los EPS plantean modelos teórico-estructurales que posibiliten el aumento o disminución de la tarifa de consumo considerando las relaciones causales y asociativas entre las variables implicadas. La correlación bivariada estadística estimada con el parámetro “r” de Pearson permite una abstracción de las relaciones concretas asociadas en una variable X y una variable Y. La fuerza de asociación entre una variable X y otra variable Y es conocida como correlación. Se trata de un análisis en el que se establecen las relaciones asociadas entre las variables que configuran una estructura cultural, social, comunitaria, económica, política, institucional, corporativa, educativa o familiar. Dicha estructura es evidenciada en un modelo en el que las variables y los constructos explican la influencia de la estructura en los individuos.

El modelo, se construye a partir de las relaciones asociadas entre las variables para inferir sus relaciones causales. En torno a la escasez de agua, las asociaciones exógenas y endógenas entre los valores, las creencias, las percepciones, las actitudes, las habilidades y las intenciones, orientan su modelización como determinantes del dispendio o ahorro de agua.

Sin embargo, los EPS parecen orientarse al establecimiento de tarifas al plantear al agua como un recurso y a los usuarios como consumidores. En un sistema de oferta, el Estado provee de los servicios públicos de abasto sin considerar la tendencia de disponibilidad per cápita. En otros casos, las autoridades administrativas determinan discrecionalmente las tarifas de consumo.los EPS han establecido relaciones significativas entre el abasto intermitente y el uso austero de agua. No obstante, tales hallazgos están desvinculados de los sistemas tarifarios puesto que los proyectos de investigación no se han planteado la posibilidad de explorar el conformismo o inconformidad de los usuarios respecto al servicio público y la política ambiental local que llevan a cabo sus gobernantes.

Precisamente, exponer los alcances y límites de los EPS respecto a las problemáticas hídricas abrirá la discusión relativa a los conflictos entre autoridades encargadas de proveer el servicio de agua potable y los usuarios que reciben un volumen inferior en comparación a otras localidades y regiones. En el marco del Desarrollo Sustentable, las problemáticas hídricas de escasez, abasto irregular e insalubridad parecen ser suficientes para inhibir el confort hídrico definido como el volumen mínimo per cápita para llevar a cabo las actividades y satisfacer las necesidades básicas que asociadas con capacidades, habilidades, competencias y conocimientos permitirán a la humanidad superar los umbrales de pobreza extrema y su inclusión en los servicios públicos será un indicador de desarrollo local y regional.

A partir de los hallazgos reportados en el estado del conocimiento de los EPS es posible delinear los ejes y temas de discusión para el Trabajo Social Ambiental y poder contribuir a la construcción e una agenda en materia de servicios municipales de vivienda y agua para incrementar la calidad de vida, el bienestar subjetivo y la responsabilidad social.

Teoría de la percepción de los servicios hídricos

Los Estudios psicológicos de la sustentabilidad pueden ser analizados desde una lógica de centralidad y periferia.

A partir de esta nomenclatura, es posible advertir que el Desarrollo Sustentable es un tema o nodo central que implica al cambio climático, el calentamiento global, el efecto invernadero y las emisiones de carbono como los factores ambientales que tienen un impacto directo sobre la calidad del aire y la salud de las vías respiratorias en las economías y ciudades económicamente desarrolladas, pero además de la contaminación atmosférica, las problemáticas hídricas y las de los residuos municipales son temas centrales en la periferia económica y urbana debido a que los recursos naturales del hemisferio sur son transformados en satisfactores para el hemisferio norte como es el caso del petróleo crudo y sus derivados (Abramo, 2012).

En este sistema de centralidad y periferia, la psicología de la sustentabilidad parece estar dividida en dos vertientes en la que la psicología del sur trata de comprender y explorar los saberes y racionalidades, espacios y riesgos que derivan del impacto de la explotación y transformación de la naturaleza sobre los estilos de vida de las comunidades (Acosta, 2010).

Por su parte, la psicología de la sustentabilidad en el hemisferio norte está más avocada a describir y explicar los efectos del cambio climático sobre las redes de gestión, innovación y emprendimiento que se desarrollan en las economías desarrolladas en referencia a las economías emergentes.

En el hemisferio norte, la psicología de la sustentabilidad inició la descripción de la calidad del entorno y la conciencia ambiental para arribar al estudio de trayectorias y estructuras de variables en modelos de ecuaciones a fin de predecir comportamientos desfavorables o vinculatorios con la sustentabilidad, equidad y felicidad (Behancourth, 2010).

Los modelos de ecuaciones estructurales, trayectorias, estructuras y disturbios tuvieron sus antecedentes en estudios de correlación y regresión a partir de los cuales se establecieron las asociaciones que permitieron la modelación de relaciones de dependencia entre variables (Blunda, 2010).

A pesar de que los modelos de ecuaciones estructurales tienen su fundamento en las covarianzas, las correlaciones y regresiones permitieron la especificación de modelos (Carosio, 2010). Por ello en un escenario de desarrollo sustentable los agentes en torno al nodo central de conocimiento interactúan para dar forma a un sistema en equilibrio donde la centralidad depende de la periferia, el norte del sur, el este del oeste.

Sin embargo, el estado del conocimiento tiende a configurar una red descriptiva de las problemáticas medioambientales, aunque los estudios también se orientan a la explicación de trayectorias y estructuras en las que los temas son integrados en modelos a fin de poder anticipar los efectos de las problemáticas en la psique y el comportamiento.

De este modo, una revisión de los estudios psicológicos de la sustentabilidad de 2010 a 2014 muestra que los valores, percepciones y creencias son las variables determinantes del consumo. En este sentido, las tres variables son consideradas exógenas a las actitudes, intenciones, competencias y uso (Corral, 2010).

Los valores implican relaciones de interdependencia entre la naturaleza y las comunidades (biosferismo), relaciones de arraigo entre los grupos en función de la diversidad ecosistémica (comunitarismo), relaciones de competencia entre los seres humanos (indivualismo) en función de la escasez de recursos y relaciones de equilibrio entre las generaciones (sostenibilismo) en función de la austeridad de la humanidad actual, las tecnologías futuras y la disponibilidad de los recursos (Nozica, 2011).

Las percepciones denotan la exposición involuntaria al riesgo, la ausencia de un control de la situación (incertidumbre) y el escepticismo a la información generada por instituciones de protección civil (Quiroz, 2013). En este sentido, la percepción hacia situaciones de riesgos normales y extraños se representa explícitamente a partir de experiencias e información no experimentada (Sharples, 2010). Por consiguiente, implica indicación de peligro, prevención, contingencia, manejo y protección; expectación que determina una acción, y reacción de solución rápida (Barkin y Lemus, 2011). Se pueden definir como una respuesta inmediata y simplificada a los peligros y las incertidumbres que determinan juicios, decisiones y conductas (Bertoni y López, 2010).

Las creencias son planteadas como desorientadoras (paradigma social dominante, paradigma de la excepción humana, antropocentrismo, materialismo, progresismo y utilitarismo) y como orientadoras (nuevo paradigma ambiental, conservadurismo, ecocentrismo, naturalismo y austeridad) de los comportamientos humanos hacia la protección del medio ambiente (Corral y Domínguez, 2011). Las creencias que impiden el desarrollo sostenible denotan que el comportamiento humano y su crecimiento económico están exentos de las leyes de la naturaleza y por lo tanto dicho crecimiento sólo esta determinado por el avance tecnológico (Duerden y Witt, 2010).

En contraste, las creencias que favorecen el desarrollo sostenible implican el replanteamiento de las visiones antropocéntricas, el establecimiento de los límites al crecimiento económico, la importancia del equilibrio ecológico, el desarrollo sostenible necesario (Flores y Parra, 2011). Las creencias en torno a la supremacía de las necesidades humanas sobre los procesos de la naturaleza, la consecuente concepción del equilibrio o desequilibrio de las necesidades humanas con los procesos de la naturaleza y consiguiente crecimiento económico ilimitado o limitado, se presentan con un grado diferente ínter cultural, económica y generacionalmente (García y Corral, 2010).

Estudios de la percepción de los servicios hídricos

Los estudios de los servicios hídricos han sido documentados desde 1987 cuando se llevó a cabo el primer trabajo sobre el impacto de las políticas de incremento de tarifas en la ciudad de Los Ángeles sobre la optimización del abastecimiento por parte de los usuarios residentes del estado y los condados circunvecinos (véase Tabla 1).

Tabla 1. Estudios de las percepciones en torno a los servicios hídricos

Año

Autor

Hallazgos

2010

McCright

La ideología política y percepción de comprensión determinó negativamente al conocimiento sobre el cambio climático y la preocupación por sus consecuencias en el género (β = -0,372 y β = 0,336 respectivamente).

2010

Sharples

La fuente principal de información sobre el cambio climático fueron los noticiarios de televisión (23,9%), los alimentos y bebidas con los más consumidos por la muestra (83,8%), los focos fueron el objeto más utilizado para combatir el cambio climático (88,7%),.

2010

Hidalgo y Pisano

la actitud se relacionó con los conocimientos (r = 0,454, p = 0,001), la autoeficacia con los conocimientos y las actitudes (r = 0,303 y r = 0,882; p = 0,001 respectivamente), la percepción de riesgo con el conocimiento, actitud y autoeficacia (r = 0,475; r = 0,589; r = 0,547; p = 0,001 respectivamente), la intención con el conocimiento, actitud, autoeficacia, percepción e intención (r = 0,206; r = 0,317; r = 0,390, r = 0,382; p = 0,001 respectivamente).

La percepción de riesgo fue determinada por la actitud (β = 0,305; p = 0,000) y la intención fue influida por la autoeficacia (β = 0,259; p = 0,001).

2010

Jiménez

Establecieron tres factores de las cuatro dimensiones posibles. El primer factor explicó el 46,4% de la varianza mientras que el segunda factor explicó el 28,6% de la varianza y el tercer factor explicó el 25,15 de la varianza.

Establecieron diferencias entre hombres y mujeres [X2 = 10,088 (2gl) p = 0,007], por años [X2 = 176,77 (8gl) p = 0,000] y habitad [X2 = 21,657 (6gl) p = 0,001]

2010

Gissi y Soto

La apropiación del espacio se realiza a partir del tequio que es el trabajo personal que realiza un integrante antes de entrar a la guatza o trabajo comunitario.

2010

Molini y Salgado

En torno a la discusión de las diferencias entre ciudad compacta y dispersa, la densidad poblacional es un factor relevante ya que la baja concentración en las ciudades compactas la hacen más sustentable que las ciudades dispersas, pero su alta densidad incrementa los costos a la entidad gubernamental encargada de regularla. Tal panorama afecta la creación de unifamiliares porque éstas se producen en comunidades con más de 500 mil habitantes y presionan la disponibilidad de recursos.

2011

McCright y Dunlap

Las creencias en torno a los efectos nulos del cambio climático determinaron la confianza en los hombres blancos con ideología conservadora (γ = 0,82; p = 0,000).

Por su parte la ideología política de base determinó la negación de los efectos del cambio climático (γ = 0,47; p = 0,000), la raza determinó la creencia acerca de la falta de consenso de los efectos del cambio climático para los blancos conservadores (γ = 0,38; p = 0,000),

empero, el sexo incidió negativamente sobre la creencia de los efectos nulos del cambio climático en los encuestados bases (γ = -0,67; p = 0,000) así como la identificación con el ambientalismo sobre la misma creencia en el mismo grupo (γ = -0,81; p = 0,000).

2011

Touginha y Pato

El comportamiento ecológico correlacionó con la edad (r = 0,30) mientras que las creencias ecocéntricas se relacionaron con los valores universales (r = 0,20).

Por su parte la edad y los valores universales determinaron al comportamiento ecológico (β = 0,24; β = 0,21; p = 0,001 respectivamente).

2011

Nacif y Espinosa

Encontraron una relación entre la identidad nacional y el pragmatismo urbanista del reordenamiento espacial central y los diseños arquitectónicos. Las edificaciones representaron símbolos de reconstrucción nacional que se extenderían a otras ciudades pamperas y sudamericanas; Brasil, Perú, Colombia y Venezuela. Las propuestas arquitectónicas de la época planteaban una mayor movilidad de este a oeste tratando de integrar a la periferia con el centro. De este modo, el campo se articularía con la ciudad y los sistemas hídricos podrían tener un mayor aprovechamiento, aunque la región minera se apartaba cada vez más de los servicios públicos. En tal esquema, las vías férreas fueron fundamentales para incorporar los sectores primarios, secundarios y terciarios. Por ello, las bodegas debían ser trasladas a las zonas agroindustriales. Debido a que la ciudad fue devastada por un sismo y los espacios de resguardo fueron nulos o insuficientes, se proyectaron parques recreativos que cumplieron con la función espacial sísmica y recreativa. Para evitar el aglutinamiento de transporte, se proponía la construcción de un arco. Respecto al reordenamiento vecinal, la creación de barrios de 15 manzanas en espacios arrendados garantizaba el control socio espacial del Estado. Otras propuestas consistieron en concentrar a la ciudadanía en áreas multiculturales para evitar la segregación. Dos temas resultaron fundamentales: la conservación ambiental y la privatización del territorio.

2011

Malmod

Sistematizó los planes de reordenamiento a partir de una lógica de exclusión e inclusión. La primera consistió en diferenciar los espacios; privatización de bienes y servicios. En contraste, la segunda propuesta consistió en establecer conexiones entre los sectores, espacios y servicios para aminorar la segregación espacial. La lógica de inclusión implica un diseño de redes en los que cada nodo está interconectado el uno con el otro y permite la interrelación entre los elementos espaciales, así como la construcción de una identidad urbana que favorece la tolerancia a la diversidad.

2011

Nozica

La política de turismo incentivará la conexión entre corredores bioceánicos y periurbanos. Para tal propósito el escenario deseable consistirá en una red vial que articule ambas áreas. Tal estrategia permitirá incrementar las ventajas competitivas en materia de servicios turísticos, tecnológicos y comerciales de la región.

2012

Markowitz

Establecieron diferencias entre éticos, no éticos e indecisos con respecto a su preocupación (F = 102,52; p = 0,000), riesgos (F = 51,68; p = 0,000), consenso (F = 26,83; p = 0,000), eficacia (F = 34,67; p = 0,000), responsabilidad (F = 69,41; p = 0,000). Las intenciones ambientales fueron determinadas por las creencias (β = 0,506).

2012

Cravino

Encontró un grado de percepción de riesgo en los residentes bonaerenses al momento de migrar a la periferia. En este sentido, la percepción del habitad está relacionada con los servicios y las inversiones que el Estado ha orientado a la centralidad. Otro factor de percepción de la vivienda es la socialización espacial ya que un cambio de barrio implica la perdida de capital social. El alquiler es un fenómeno estrechamente relacionado con las expectativas de apropiación del espacio puesto que una buena raíz garantiza la permanencia en el barrio y el establecimiento de una mayor calidad de vida. La proximidad entre las viviendas ha propiciado el desarrollo de una identidad espacial que incrementa la reciprocidad e incluso la transformación del entorno.

2012

Cueva

Cuatro indicadores de lo simbiótico fueron; accesibilidad. movilización, intercambio y apropiación. En el primero, la peatonización es la estrategia pública para diluir la segregación e incentivar la inclusión de los visitantes en los eventos de las plazas públicas. En el segundo, los espacios están dotados de mobiliario que permite la convivencia y el intercambio de ideas para la apropiación simbólica del espacio. El transporte colectivo tiene su base en dichos espacios y ello facilita el tránsito de pasaje a peatón o a la recreación. En el tercero, la edificación de iglesia, ayuntamiento, bancos, restaurantes y otros comercios facilitan el intercambio social. Por último, la apropiación del espacio es el resultado de la accesibilidad, movilización e intercambio. Las plazas públicas son centros de reunión, convivencia, comercio, transporte y recreación.

2012

Urquieta y Campillo

Establecieron una relación entre los recursos económicos y la estratificación social con respecto a la representación de la ciudad. Las clases bajas percibieron a la centralidad como un área insegura. Las clases medias se mostraron preocupadas por la expansión de la ciudad y sus efectos en el medio ambiente. Respecto a la expectativa, manifestaron un ideal de ciudad en la que los espacios permitirían la convivencia como elemento de inclusión; recuperación de espacios, tranquilidad y disfrute. Respecto al derecho a la ciudad ésta fue representada como un escenario de libertades en las que son indispensables el acceso al empleo, la educación y salud universales.

2013

Vinneta y maharaj

La autotrascendencia se relacionó positiva y significativamente con las actitudes hacia sí mismo (0,73).

2014

Carreón, García y Morales

Especificaron un modelo de gobernanza de los servicios hídricos para dar cuenta de un contexto de alta escasez y desabastecimiento, aunque la prevalencia de los espacios como escenarios de identidad que delinearían el significado de un gobierno corresponsable limitan su aproximación a los barrios y las zonas periféricas a las urbes.

2015

Carreón et al.,

Contrastaron un modelo en el que el ambientalismo y el posmaterialismo fueron factores inferidos luego de un análisis factorial en el que los indicadores derivaron de un escenario de insalubridad y escasez de agua, aunque los encuestados se orientaron más hacia las expectativas de una vida libre del consumo excesivo del agua.

2016

García et al.,

Contrastaron un modelo para el estudio de las expectativas de la calidad del servicio de abastecimiento, pero el tipo de estudio, muestreo y análisis limitaron sus hallazgos al escenario de la investigación al sugerir que son als expectativas más relevantes que las necesidades en contexto electorales.

2017

García et al.,

Especificaron un modelo para el estudio de las relaciones complejas entre la disponibilidad de los recursos hídricos con respecto a la calidad del servicio de abastecimiento, asumiendo una emergencia de actores en relación con una escasez de los recursos, siendo el escenario poco proclive a la gobernanza.

Fuente: Elaboración propia

La psicología de la sustentabilidad hídrica ha establecido tres ejes de discusión en torno a la gobernanza de los recursos hídricos y los servicios municipales correspondientes, centrados en la presunción de los bienes públicos y privados como la causa de la formación de consumidores y la equidad como efecto de la corresponsabilidad en proyectos urbanos de ciudad extensa o compacta (García, Carreón y Morales, 2014).

Los estudios psicológicos de la sustentabilidad hídrica regional señalan que los riesgos asociados a los efectos del cambio climático en la agricultora local generan un sistema de estrategias centradas en la prevención de pérdidas ya que, los recursos financieros desamortizar las amenazas no incluyen los desastres naturales (García et al., 2015)

La psicología de la sustentabilidad hídrica local, centrada en los efectos del cambio climático sobre la seguridad alimenticia local advierte que, las percepciones de riesgo en caficultores se intensifican en la medida en que prevalecen sequías, inundaciones y deslaves, los cuales afecta la producción agrícola local y reducen las capacidades de emprendimiento y comercialización de migrantes en la región huasteca del centro de México (García et al., 2015).

Los estudios psicológicos de la sustentabilidad hídrica local advierten una creciente demanda, pero una reducción significativa de la disponibilidad y la calidad de los servicios hídricos en el marco de las políticas de tandeo locales, los conflictos entre usuarios y autoridades, así como la emergencia de indicadores de corrupción como el deterioro de las instalaciones, la prevalencia de fugas y la venta de agua (García, Carreón y Quintero, 2015).

La psicología de la sustentabilidad ha demostrado que las políticas municipales de abastecimiento y cobro de los servicios hídricos no están centradas en una agenda de corresponsabilidad sino, en una agenda de oferta creciente ante las demandas del mercado local (García et al., 2015).

Los estudios psicológicos de la sustentabilidad han sido difundidos en a agenda pública a partir de criterios de corresponsabilidad en la toma de decisiones y en las acciones encaminadas a la conservación de los recursos y los servicios hídricos municipales, pero en función de las asimetrías en cuanto al acceso y difusión de temas en los medios, los gobernantes tienen una mayor penetración e injerencia en el establecimiento de temas tales como el incremento de las tarifas y la promoción del voto a través de las políticas de subsidios y condonaciones (García et al., 2016)

La psicología de la sustentabilidad ha demostrado que las asociaciones entre factores exógenos a los estilos de vida y comportamientos de los usuarios del sistema de abastecimiento público están relacionados, pero no un en sentido específico ni directo sino, más bien están generalmente mediados por las políticas locales como el sistema de tarifas, subsidios y condonaciones (García et al. 2016)

Los estudios psicológicos de la sustentabilidad advierten que son a las relaciones entre las variables culturales (valores) y las variables ideológicas (creencias) los ejes de discusión en la agenda pública local. Es decir, se considera que tanto la cultura como la ideología influyen en el individuo a través de los valores y las creencias que se amplifican en los discursos de la gente y que el individuo capta, aprende y reproduce ante una situación específica (Gissi y Soto, 2010). En este sentido, el abasto irregular de agua característico de las ciudades modernas y las urbes periféricas está asociado a valores y creencias en torno a su disponibilidad exclusiva para el consumo humano o su disponibilidad compartida entre las especies (Hernández y Jiménez, 2010).

La psicología de la sustentabilidad hídrica advierte que, en el plano local y municipal, la prevalencia de representaciones sociales centradas en la escasez del agua como resultado de la corrupción local explica la identidad sociopolítica que se distingue por su alto grado de hipermetropía e indefensión (García et al., 2016).

Las sociedades colectivistas tales como las asiáticas, latinas y europeas del este se caracterizan por valores biosféricos–altruistas y creencias ecocéntricas que favorecen el cuidado del medio ambiente al ser considerado como su habitad y las especies como sus compañeras hermanas de coexistencia (Hidalgo y Pisano, 2010). En torno a la insalubridad por la infraestructura hidrológica deficiente o inexistente, las comunidades y los barrios populares se solidarizan para el auto cuidado de los niños (Izasa y Enao, 2010).

En la medida en que la insalubridad aumenta, la solidaridad comunitaria también se incrementa. Las sociedades europeas y norteamericanas, en contraste, se caracterizan por valores individualistas y creencias antropocéntricas. Incluso en los grupos migrantes colectivistas que residen en estas sociedades se observa un cambio de valores y creencias que los acerca a individualismo y al antropocentrismo (Jaén y Barbudo, 2010). La disponibilidad de agua, asociada a los valores de sobreexplotación y las creencias de abundancia del recurso, orienta la elaboración de un modelo en el que se evidencien el aumento de las dos variables culturales e ideológicas en la medida en que se incrementa la información sobre la abundancia de agua (Kalantari y Asadi, 2010).

La influencia de la estructura social individualista y antropocéntrica también se observa en los países con economías emergentes (Brasil, Rusia, India, China) que serán desarrolladas en la década que se aproxima. Se trata de economías que transitan del colectivismo al individualismo, del biosferismo al industrialismo, del ecocentrismo al antropocentrismo (Londoño y Cardona, 2011). El crecimiento económico esta asociado con la inversión pública en infraestructura hidrológica. Los proyectos energéticos e hidrológicos están correlacionados con las necesidades de las urbes. La inversión en torno al servicio público del agua esta asociado al incremento de la población en las ciudades, sus dimensiones, servicios y migración (Manríquez y Montero, 2011). El consumo de agua registra un incremento en sus tarifas asociadas con la escasez en los barrios periféricos (Martínez y Montero, 2011). El desabasto de agua vinculada con la insalubridad e implicada con las epidemias aumenta las muertes infantiles.

Los estudios psicológicos de la sustentabilidad, centrados en las relaciones entre las variables espaciales (diseños), las variables económicas (riesgo y utilidad), las variables educativas (conocimientos) y las variables individuales (actitudes, habilidades, intenciones, comportamientos) han demostrado que los efectos del cambio climático sobre la salud pública ambiental están centrados en los altos niveles de estrés y resiliencia, los cuales reflejan la asimetría entre las políticas de protección civil y las acciones colectivas de grupos vulnerados como las comunidades y barrios afectados por inundaciones, deslaves o encharcamientos (García et al., 2017).

En el caso de la resiliencia comunitaria, entendida como una respuesta compartida por un grupo de personas que afrontan una situación extrema común, ésta fue mayormente observada en grupos de adultos mayores con respecto a deslaves, inundaciones y tormentas, indicadores de los efectos del cambio climático sobre la salud pública local (Sandoval et al., 2017).

La psicología de la sustentabilidad hídrica ha demostrado que las actitudes, en tanto disposiciones en contra o a favor de políticas locales de conservación de la naturaleza, es determinante de la toma de decisiones centrada en la preferencia e intención de voto a candidaturas y partidos orientados a la responsabilidad social (Carreón et al., 2015)

Los estudios en torno a la influencia de las edificaciones sobre la percepción individual demostraron que la estética, la funcionalidad y el diseño tienen un efecto directo, positivo y significativo sobre la satisfacción del cliente (McCright y Dunlap, 2011). Posteriormente, los estudios en torno a la influencia de las masas al interior de edificaciones sobre el comportamiento humano demostraron que el hacinamiento, el ruido o la densidad son factores que determinan el estrés del cliente (Milfont y Duckitt, 2010). Finalmente, los estudios en torno a la influencia de los eventos al interior de edificaciones sobre la cognición individual demostraron que las personas se forman actitudes hacia los eventos, edificios y espectadores (Montalbetti y Chamarro, 2010). Las edificaciones vinculadas con la bioseguridad hidrológica (reservas de agua potable) demuestran la relevancia de las políticas sanitarias, las contingencias epidémicas, las catástrofes pandémicas, la competencia por los recursos y la solidaridad comunitaria (Montalvo y Chábves, 2011).

En las economías industriales con políticas neoliberales, los comportamientos contaminantes han sido asociados con las percepciones utilitarias, las actitudes racionales y los conocimientos tecnológicos (Touguinha y Pato, 2011). Los proyectos hidrológicos están diseñados para incrementar la utilidad personal más que la utilidad social. Es decir, el servicio de agua potable sólo está disponible para aquellas zonas que pueden pagar el costo del servicio (García, 2014). En las economías postindustriales con políticas sociales, los comportamientos preservadores han sido vinculados con las percepciones de riesgo, las actitudes afectivas y los conocimientos sociales. Los proyectos hidrológicos están vinculados a los servicios de todo tipo. Se trata de abastecer a las zonas comerciales vinculadas al turismo (Zapata y Castrechini, 2011).

En las economías informacionales con políticas sostenibles, los comportamientos ecológicos han sido vinculados con las percepciones de responsabilidad, las actitudes globales y los conocimientos organizacionales. Los proyectos hidrológicos se enlazan con la normatividad sostenible que obliga una disponibilidad hidrológica equitativa entre las zonas y las especies (García, 2012).

A partir de los estudios asociativos, tanto exógenos como endógenos, se han abstraído estructuras económicas, políticas y sociales que influyen en los individuos (Leff, 2010). Los análisis de correlación evidencian los modelos de consumo que culpan a los individuos del deterioro global y platean el accionar aislado como la solución al problema global. Ante la escasez, desabasto e insalubridad ambientales se plantea que la educación ambiental es la acción indicada para prevenir dichas situaciones y las ecotasas (multas e incentivos) son las estrategias fiscales efectivas para el desarrollo sostenible (García, 2011).

Las asociaciones, tanto exógenas como endógenas, orientan el diseño de modelos teóricos estructurales. Una relación causal entre una variable X y una variable Y subyace de una asociación exógena entre una variable W y una variable X. O bien, los determinantes de una variable Z subyacen de las asociaciones entre W, X y Y. Es decir, a partir de las asociaciones se infieren las relaciones causales. Si existe una asociación significativa entre las variables independientes puede haber relaciones causales entre ellas. Si existen asociaciones espurias entre las variables independientes puede haber relaciones causales con una variable dependiente. Una correlación positiva y significativa entre la escasez, el desabasto y la insalubridad ambiental permite la elaboración de un modelo en el que el ahorro de agua está determinado por las tres situaciones ambientales. Una correlación negativa y significativa entre las tres variables permite un diseño en el que el dispendio de agua es el efecto esperado. Una correlación espuria entre las tres situaciones ambientales orienta el diseño de un modelo en el que otras variables situaciones estarían explicando el dispendio o el ahorro de agua.

Método

¿Existirán diferencias significativas entre las dimensiones perceptuales de los servicios hídricos con respecto a sus factores e indicadores a ser observados en un estudio local?

Hipótesis nula: Existirán diferencias significativas entre las relaciones teóricas con respecto a las relaciones empíricas a ser registradas en un estudio local de la percepción de los servicios hídricos.

Hipótesis alterna: No existirán diferencias significativas entre las dimensiones teóricas de la percepción de los servicios hídricos con respecto a las observaciones de las relaciones entre sus factores e indicadores.

Se realizó un estudio documental con una selección muestral intencional de fuentes indexadas a repositorios nacionales, considerando el año de publicación de 2010 a 2017 y la inclusión de conceptos tales como: “políticas”, “tarifas”, “correlaciones”.

Por consiguiente, se llevó a cabo una revisión con fuentes indexadas con registro ISSN y DOI en bases de datos internacionales (DIALNET, LATINDEX, REDALYC) a fin de establecer los temas centrales en la agenda hídrica. Posteriormente, la información fue procesada en matrices de análisis de contenido para especificar las relaciones entre variables que contribuyeran a la intervención del Trabajo Social en situaciones de escasez, desabastecimiento, riesgo e incertidumbre.

Se realizó un estudio no experimental, transversal y exploratorio con una selección no probabilística de 235 estudiantes de una universidad del centro de México, considerando su experiencia de gestión ante la escasez y el desabastecimiento de agua en su localidad.

Se construyó la Escala de Percepción de los Servicios Hídricos PSH-21 a fin de poder establecer sus propiedades estadísticas, considerando las dimensiones que la literatura revisada identifica como percepción de riesgo, utilidad y calidad del servicio público, aunque no ha habido suficiente evidencia empírica, el proyecto abonará al respecto. Cada ítem se responde con alguna de cinco opciones: 0 = “nada probable” hasta 5 = “bastante probable” (véase Tabla 2).

Tabla 2. Construcción del PSH-21

Factor

Definición

Indicador

Medición

Interpretación

Riesgo

Refiere a las expectativas de exclusión de los servicios hídricos

Protestaré ante el aumento de las tarifas

0 = “nada probable” hasta 5 = “bastante probable”

Un alto puntaje refiere a una gobernabilidad clientelar

Utilidad

Refiere a las expectativas de ganancias en torno a la sustracción del servicio hídrico

Exigiré un abastecimiento regular con el pago del servicio

0 = “nada probable” hasta 5 = “bastante probable”

Un alto puntaje refiere a una gobernabilidad privatizadora

Calidad

Refiere a las expectativas de optimización del abastecimiento

Ahorraré dinero con la optimización del abastecimiento

0 = “nada probable” hasta 5 = “bastante probable”

Un alto puntaje refiere a una gobernanza equitativa y transparente

Fuente: Elaboración propia

Se encuestó a los participantes en las instalaciones de su universidad antes de haberles entregado un escrito donde se garantizaba la confidencialidad y anonimato de sus respuestas, así como la advertencia de que los resultados no afectarían su estatus económico, político, social o académico. La información se procesó en el Paquete Estadístico para Ciencias Sociales (IBM-SPSS-AMOS versión 25,0).

Se realizaron análisis de normalidad multivariable, así como consistencia interna y convergencia de indicadores para el contraste de la hipótesis nula relativa a las diferencias significativas entre las relaciones teóricas con respecto a las relaciones empíricas de la percepción de los servicios hídricos.

Resultados

La Tabla 3 muestra las propiedades estadísticas del instrumento, así como los valores de convergencia de los tres factores establecidos de acuerdo con el criterio de proximidad a la unidad, aún apenas y superaron los valores alfa de Crombach el mínimo indispensable de ,700 y los pesos factoriales requeridos de ,300

Tabla 3. Descriptivos del PSH-21

R

M

D

S

C

A

F1

F2

F3

R1

3,28

1,50

1,01

1,41

,741

,367

R2

3,40

1,48

1,02

1,42

,730

,315

R3

3,69

1,38

1,03

1,28

,725

,345

R4

3,18

1,35

1,01

1,45

,741

,396

R5

3,86

1,24

1,04

1,48

,730

,435

R6

3,31

1,31

1,08

1,39

,728

,495

R7

3,29

1,46

1,09

1,25

,741

,305

R8

3,56

1,49

1,04

1,40

,728

,406

R9

3,59

1,30

1,05

1,35

,730

,501

R10

3,18

1,42

1,02

1,21

,704

,495

R11

3,25

1,38

1,54

1,34

,713

,381

R12

3,92

1,52

1,38

1,56

,706

,495

R13

3,40

1,49

1,11

1.13

,726

,405

R14

3,26

1,31

1,54

1,56

,756

,403

R15

3,41

1,34

1,48

1,59

,714

.501

R16

3,86

1,32

1,39

1,30

,739

,496

R17

3,90

1,40

1,39

1,56

,750

,401

R18

3,68

1,38

1,10

1,38

,753

,493

R19

3,46

1,67

1,14

1,24

,756

,581

R20

3,57

1,05

1,11

1,13

,745

,504

R21

3,50

1,07

1,31

1.46

,751

,403

 R = Reactivo, M = Media, D = desviación Estándar, S = Sesgo, C = Curtosis, A = Alfa quitando el valor del ítem. Adecuación y esfericidad ⌠X2 = 453,23 (45gl) p = 0,000; KMO = 0,781⌡Extracción: Ejes principales, Rotación: Promax. F1 = Riesgo percibido (17% de la varianza total explicada), F2 = Utilidad Percibida (14% de la varianza total explicada), F3 = Calidad Percibida (11% de la varianza total explicada). Todos los ítems se responden con alguna de cinco opciones: 0 = “nada probable” hasta 5 = “bastante probable”.

Fuente: Elaborada con los datos del estudio

Es posible observar la configuración de tres factores que explicaron el 42% de la varianza total explicada, sugiriendo la inclusión de un cuarto y quinto factor que la literatura identifica como facilidad y compatibilidad percibidas de los servicios hídricos, pero que no han sido incluidos en el presente trabajo por considerarlos parte de un proceso racional, deliberado y planificado que limitaría las políticas públicas a un sector instruido de la sociedad civil, excluyendo al grueso de los sectores bajo una distribución intermitente del agua.

Los parámetros de ajuste y residual ⌠X2 = 132,45 (33gl) p = 0,007; GFI = 0,990; CFI = 0,995; RMSEA = 0,008⌡ sugieren el no rechazo de la hipótesis nula relativa a las diferencias significativas entre las relaciones teóricas con respecto a la estructura de lso factores e indicadores observada en el estudio.

Discusión

A partir de los EPS es posible delimitar un modelo de intervención en el que los servicios sociales incluyan las relaciones entre variables espaciales, temporales, cognitivas y comportamentales con respecto a la calidad de vida.

Los EPS advierten que la predicción de un comportamiento favorable al equilibrio ecológico y por consiguiente, al ahorro de agua está determinado por un sistema deliberado, planificado y sistemático de procesamiento de información en el que las creencias, percepciones, motivos y actitudes determinan las intenciones de llevar a cabo estilos de vida sustentables.

Es el caso del estudio llevado a cabo por Barranco, Delgado, Melin y Quintana (2010) en el que la equidad y la habitabilidad son indicadores de la percepción de bienestar subjetivo. En este modelo, las demandas ciudadanas de la vivienda son articuladas con las políticas públicas inmobiliarias a través del supuesto según el cual la protección y seguridad social es inherente a la construcción perceptual del habitad. De este modo, los estudios socie-conómicos o la mediación de conflictos por el abastecimiento de agua emplean las relaciones entre disponibilidad y consumo. Las creencias, actitudes y percepciones están vinculadas a la percepción de un servicio eficiente y la distribución equitativa entre vecinos y entre las especies son indicadores de una calidad de los servicios municipales que se reflejan en la evaluación de la acción gubernamental y el desempeño de sus ministerios ambientales.

En el caso de la formación de trabajadores sociales para el emprendimiento de servicios sociales orientados a la sustentabilidad hídrica, los EPS advierten que son las categorizaciones que los estudiantes realizan las que determinarán sus capacidades de autogestión. En este sentido, la investigación de Ferrer, Cabrera, Alegre, Montané, Sánchez y Alais (2014) muestra que la responsabilidad social es factor central en la formación de emprendedores sociales.

En este rubro, los EPS señalan que la responsabilidad social es producto de categorizaciones de información concerniente a la abundancia o escasez de agua. Es decir, la responsabilidad social emerge ante el abastecimiento intermitente como una respuesta del individuo para anticipar problemáticas sociales o conflictos entre autoridades y usuarios del servicio de agua potable. si el individuo considera que es injusto pagar una tarifa cada vez más alta por unidad hídrica, entonces estará más dispuesto a confrontar a las autoridades por un abastecimiento intermitente a un menor costo.

Por último, con respecto a la propuesta de Trabajo Social Ambiental de Liévano (2013) es posible advertir que la calidad de vida en sus dimensiones objetivas de recursos y servicios públicos puede ser complementada con una dimensión subjetiva y relativa al bienestar y responsabilidad social.

Empero, la responsabilidad social alude a virtudes cívicas que los Estudios Psicológicos de la Sustentabilidad han incorporado recientemente, pero no han demostrado empíricamente. Se requiere profundizar en estas dimensiones para establece un modelo de investigación e intervención más integral que vincule a las dimensiones ambientales, económicas, políticas, sociales y cognitivas no sólo para un mejor diagnóstico y evaluación de políticas públicas, sino para establecer una agenda pública orientada al Desarrollo Sustentable.

El presente trabajo ha expuesto los estudios correlacionales de la Psicología de la Sustentabilidad (PS). A partir de asociaciones significativas entre factores culturales, disposicionales, situacionales, cognitivos y conductuales, la PS ha establecido modelos causales para predecir el dispendio o el ahorro de agua. Principalmente, son los motivos extrínsecos e intrínsecos de ahorro de agua los que inciden en el cuidado, optimización y reutilización del recurso.

La diversificación de la austeridad obedece a un sistema de creencias o factores exógenos que asociados con actitudes determinan el ahorro de agua. En la medida en que las creencias de abundancia se intensifican, los usuarios del servicio de agua potable parecen confiar en que el servicio público les suministrará un volumen de agua superior al promedio esperado. Tal expectativa incide en el dispendio de agua al momento de usarla en sus residencias. En contraste, las creencias relativas a la escasez y la prolongación de sequías están vinculada con disposiciones favorables al cuidado del agua. Incluso, por motivos extrínsecos tales como los beneficios económicos, las personas están conformes con la situación de desabasto y se adaptan a las circunstancias reduciendo significativamente su consumo.

Sin embargo, la diversificación de la austeridad también conlleva conductas extremas de reutilización de agua que no resultan favorables a la salud de las comunidades y los barrios periféricos al desarrollo. Aunada a la escasez y el desabasto, la insalubridad complementa el ciclo de la catástrofe hídrica. En las zonas aledañas a las urbes, el servicio público de abasto y saneamiento de agua es inocuo. Ante tal situación, las comunidades afrontan la problemática mediante estrategias extremas de insalubridad que consisten en reutilizar el agua jabonosa o de lluvia para el excusado. A mediano y largo plazo los niños de las comunidades y los barrios periféricos desarrollan enfermedades hidrotransmitidas las cuales representan cinco millones de defunciones en los países emergentes económicamente.

Hasta el momento, la PS no ha explorado los efectos de la diversificación de la frugalidad y la austeridad, así como las consecuencias de las políticas públicas ambientales en los sistemas tarifarios, los conflictos, el clientelismo y la corrupción reportadas por los medios de comunicación. Los EPS en el rubro de las correlaciones sólo han reportado las relaciones entre factores cognitivos y conductuales. Ese ha sido su principal aporte a las problemáticas medioambientales.

Los EPS han contribuido a la demostración de relaciones hipotéticas y la construcción de modelos causales que permitan desarrollar teorías, métodos y técnicas interdisciplinares. La PS ha establecido relaciones significativas entre las variables culturales, disposicionales, espaciales y situacionales con los factores cognitivos y conductuales. Tales hallazgos han permitido delinear sistemas tarifarios de consumo como un instrumento de legitimidad del Estado y sus políticas públicas en torno a las problemáticas medioambientales.

Las Teorías actitudinales de Acción Razonada y Comportamiento Planificado, principales marcos de referencia para los EPS han sido desarrolladas a partir de los descubrimientos expuestos. Si las creencias son factores exógenos que explican la diversificación de la frugalidad hídrica, entonces estarían vinculadas con factores socioeconómicos y sociodemográficos a partir de los cuales sería posible inferir perfiles de usuarios del servicio público de agua potable y saneamiento. Tales inventarios servirían para actualizar los sistemas tarifarios, subvenciones y sanciones.

No obstante, los EPS parecen avanzar hacia modelos neurocognitivos que expliquen situaciones prospectivas de escasez de agua para predecir comportamientos futuros y en consecuencia, sistemas de abasto, consumo y cotización del agua.

Los estudios psicológicos de la sustentabilidad que se realizan en el hemisferio norte han sido influidos por aproximaciones economicistas liberales en los que las tarifas de los recursos y servicios públicos están desreguladas del Estado, pero establecen su conservación a partir de su escasez. Esta perspectiva garantiza las capacidades de las futuras generaciones para su desarrollo ante el cambio climático inminente. En las economías desarrolladas y emergentes, o bien, la centralidad económica, la sustentabilidad es sinónimo de regulación del mercado energético e hídrico. De este modo, la psicología del norte ha podido anticipar el impacto de los escenarios fatalistas sobre el comportamiento humano.

En contraste, los estudios psicológicos de la sustentabilidad que se gestan en el hemisferio sur han establecido los efectos de la desregulación del Estado sobre las comunidades. A medida que los recursos y servicios públicos se intensifican, los sistemas de subsidios aumentan no en función de la escasez de los recursos, sino en función de la relación entre gobernantes y gobernados. En este sentido, los estudios psicológicos de la sustentabilidad del sur han tratado de comprender los símbolos, significados y sentidos del desarrollo local con la finalidad de enlazar los saberes comunitarios con las racionalidades citadinas, el respeto de la naturaleza y sus especies con el consumismo de los servicios urbanos.

Los estudios psicológicos de la sustentabilidad en el hemisferio norte han establecido los temas de debate en la agenda de quienes gobiernan en las economías desarrolladas y emergentes para advertir sobre la crisis energética que se avecina. En contraste, los estudios psicológicos de la sustentabilidad en el hemisferio sur han establecido los ejes de discusión para la comprensión de comunidades y la exploración de barrios en cuanto a los recursos y servicios públicos en una situación de escasez, vulnerabilidad, marginalidad y exclusión.

Sin embargo, los estudios psicológicos del sur parecen aproximarse cada vez más hacia la descripción y explicación del cambio climático a medida que sus efectos se intensifican en las comunidades y barrios periféricos a las urbes y capitales económicas como financieras. Esto es así porque quienes sufren cada vez más los desastres naturales, catástrofes ambientales, sequías, huracanes, inundaciones o aglomeraciones tendrán que desarrollar estilos de vida acordes a la escasez de agua y alimentos, la proliferación de enfermedades hidro-transmitidas y los conflictos por el abastecimiento de los servicios públicos.

Por consiguiente, el Trabajo Social Ambiental tiene ante si la oportunidad de integrar los hallazgos reportados en el estado del conocimiento en un modelo integral que permita una evaluación eficiente de las políticas públicas a partir de la subjetividad de los usuarios del servicio de agua potable.

Conclusión

El objetivo del presente trabajo ha sido el establecimiento de la confiabilidad y la validez de un instrumento que midió tres factores relativos a las percepciones que se generan en una situación de escasez, desabastecimiento, insalubridad y carestía del servicio público, aunque el tipo de estudio no experimental, el tipo de muestreo no probabilístico y el tipo de análisis exploratorio limita los resultados al escenario de la investigación, sugiriendo la inclusión de otros factores que la literatura identifica como esenciales en la explicación de la restricción y el encarecimiento del servicio de abastecimiento y cobro municipal.

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