Ética y enfermería

Norma Herrera Roque
Licenciada en Enfermería y Obstetricia de la Escuela Nacional de Enfermería y Obstetricia (ENEO), con maestría en Ciencias de la Salud Pública. Profesora en la Carrera de Enfermería en la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza, de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Wendy Nallely Francisco Flores
Enfermera de primer nivel de atención, egresada de la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza, UNAM, México.

Erick Daniel Granados Monroy
Profesor de Ciencias Sociales de las carreras de medicina y enfermería, en la FES Zaragoza, UNAM, México.
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Introducción

Ética, son los aspectos formales de los cuales emanan los aspectos procedimentales, que en forma de moral, regulan los procesos intergeneracionales, intergenéricos e intragenéricos de una cierta comunidad, de una cierta época.

Dicho de otra forma, Ética son las ideas, valores, sentidos, significados y creencias, que se van a corporalizar en la Moral, que son los actos, los comportamientos, las conductas, mismas que se basan en las ideas y sentidos contenidos en la Ética.

Así, ética son las creencias que se concretizan en actos, actos que son la moral; ética son las ideas que dirigen el comportamiento moral, de un cierto enclave, de cierta etapa histórica.

La ética que da forma a la moral, regulará los procesos de interacción entre gente de distinta época, de distinta generación; entre personas de distinto género; y entre personas del mismo género.

Por otro lado, la ética se liga con la axiología, la ontología y la deontología.

La axiología es la teoría del valor, examina aquellos elementos que en un cierto lugar, se ubican como primordiales, preferibles, deseables, prioritarios, en contraposición con aquellas nociones que se ubican como secundarias, execrables, indeseables.

La ontología estudia al Ser, los elementos que estructuran a la persona, aquellos elementos que se conjugan para constituir a un hombre y a una mujer. El acercamiento ontológico o la valoración ontológica son importantes, porque, tanto pueden potencializar a la persona, como la pueden minimizar, restringir, disminuir y cosificar; recordemos a los griegos del siglo V antes de nuestra era, donde la mujer sólo tenía como función ser una incubadora, productora de nobles, ciudadanos y esclavos; donde no tenía el derecho ni de educarse ni de participar en los asuntos de la Polis, dado que se visualizaba como un Ser sin capacidades cognitivas, una menor de edad eterna. Como aquí en nuestro país, antes de que Ruiz Cortines les “reconociera” el derecho al voto en 1953 [1].

A su vez, la deontología es la ética particular de cada profesión. Es decir, existe la ética general, para la comunidad, y otra específica para cada actividad particular, sea técnica, física o cognitiva. En ese sentido hay una ética para el sastre, el albañil o el profesionista; a los esquemas formales para cada una de esas disciplinas laborales o educativas, se les denomina deontología.

Ahora…

Bajo el enfoque sociológico, todas esas disciplinas y teorías se supeditan a los criterios del Poder.

Puede ser algo contraintuitivo o incluso chocante, el saber que detrás del saber, de la voluntad y de los pueblos, hay un sector que los dirige y controla, es detestable saberlo, no obstante, se tiene qué decir.

Algo que no debemos olvidar, es que el área de la educación y de la salud, son dos de los ejes primordiales para la estructuración de un Estado.

Todo Estado tiene detrás un grupo económicamente poderoso que domina al enclave y subyace a cualquier elemento estructural.

El esquema básico de la estructuración de una sociedad, de acuerdo al Materialismo Histórico y a la Psicología Política de Wilhelm Reich, es el siguiente:

  • Un grupo de poder que domina ese enclave.

  • Violencia explícita, autoridad evidente que ejerce ese grupo hegemónico, en pos de imponer su voluntad e intereses a los habitantes de esa comunidad.

  • Al refinar sus mecanismos de control, el Poder crea un elemento simbólico que domina desde la violencia implícita, la autoridad anónima, una supuesta racionalidad y una supuesta elección de los integrantes de la comunidad.

El elemento simbólico será el Estado, una creación de los ricos, que se hace creer a los pobres que es por ellos y para ellos.

  • El Estado, más allá de su elemento conceptual, se concretiza en un gobierno.

  • El gobierno es esa construcción que supuestamente emana de razones, consensos y voluntades populares, pero que en realidad es una herramienta del poder, del grupo hegemónico.

  • El gobierno requiere servos, miembros, herramientas, operadores; esas herramientas serán las diversas instituciones que sirven a él y a la comunidad, al menos oficialmente. Serán las instituciones jurídicas, administrativas, de seguridad, educación y salud; las principales.

  • Las instituciones requieren personas que las hagan funcionar.

Esas personas serán aquellas que sirvan a los criterios inmediatos de las instituciones y ulteriores de los intereses de las clases altas dominantes.

En ese sentido, toda institución, será medularmente dañina para la persona y la comunidad, y beneficiosa para la élite gobernante, que no son los políticos.

Los políticos son también empleados de los poderes económicos.

Absolutamente ningún presidente o primer ministro será el verdadero líder de un entorno, el auténtico mandamás será el clase alta. La casta política sirve fundamentalmente a la agenda de los altos capitalistas, son sus voceros, sus representantes, los capataces y administradores, pero nunca los dueños.

En este documento interpretaremos dos categorías básicas: ética y enfermería, bajo los postulados de la psicosociología reichiana.

Este análisis se encuentra estructurado con seis apartados básicos: Introducción, Desarrollo, Conclusiones, Bibliografía, Anexos y Notas.

En cuanto a enfoques, se ubica bajo la modalidad cualitativa.

Se trata de un análisis teórico, documental o de gabinete.

Se usó el método dialéctico para la configuración de las secuencias argumentativas.

Tras la presentación básica, procedemos con la exposición y contrastación.

Desarrollo

Aquí encontraremos cinco subapartados: ética; enfermera y paciente; enfermera y compañeras de trabajo; enfermera e instituciones; y código de ética.

Procedemos con nuestra primer noción principal, con nuestra primer categoría.

Ética

La ética, elementos que regulan los procesos contextuales e interpersonales de una cierta comunidad, de ciertas condiciones espaciotemporales.

No obstante, la ética, como el resto de elementos culturales (idioma, religión, educación, ciencia, sistema legal y económico) no son elegidos por la población.

Todos los elementos culturales son proyectados e impuestos por las clases altas, en pos de sus agendas, beneficios e intereses.

Y en ese sentido, lo que se difunde en nuestro país, no será una ética pro-vida.

Antes bien, como toda construcción cultural, producto de esas instituciones supeditadas al capital, será un producto dañino, será una construcción anti-vida.

¿Por qué?

Simple:

Los poderes son sociópatas:

Egoístas, totalitarios, cosificadores, utilitarios, depredadores.

Para las clases altas, las clases medias y bajas solo son pasto, ganado, piezas y herramientas. Cosas que usarán para sus fines.

Para mantener su imperio requieren una combinación, un performance de:

Empleados eficientes y mentes sumisas. Buenos trabajadores y conciencias dóciles, obedientes, pasivas e irreflexivas.

La cultura en general, y la ética en particular, son una de las herramientas, en este caso simbólicas, abstractas, que sirven para mantener en control a la población.

Las herramientas físicas como la policía o el ejército, sirven para coaccionar materialmente, físicamente, violentamente.

Las herramientas simbólicas-abstractas-culturales, tales como la religión, la televisión y la ética, sirven para -vía las creencias, ideas, temores y malos valores-, manipular al entorno social con base al miedo, a la ignorancia, el engaño y el chantaje.

Entonces, la ética no la elegimos, no la construimos: se nos impone. Es negativa para el pueblo y beneficiosa para el rico.

¿Por qué es dañina para nosotros y beneficiosa para las altas esferas?

Para nosotros, son reglas de comportamiento, desde donde nos programan líneas conductuales donde lo que impera es la obediencia que facilita el control. Y curiosamente esa ética que nuestros padres irreflexivos colaboran a inocular, no es acatada ni respetada por las clases altas.

Recuerden cuando eran infantes, de niños y niñas, ¿sus padres, madres u otros familiares les dijeron, les dieron como reglas el no mentir, no robar y no matar?

Quizás se los presentaron como un valor, como una cualidad, como un elemento humano a seguir.

Y no obstante: Obrador miente, Elba Esther roba, Salinas mata.

Las clases altas le dan a las clases medias y bajas una lista de comportamiento que ellos mismos no ejercerán.

Le hacen creer a la persona que son valores universales que todos respetan, pero ellos no lo hacen porque así es como se benefician y enriquecen, y no quieren que tú afectes el negocio, por tanto, es necesario que con relación a su agenda, tú te portes bien, seas un buen ciudadano que es respetuoso, pacífico, no violento.

Tomando como metáfora la bandera gringa y el racismo y clasismo que ahí ocurre, se dirá: para algunos son las barras, para otros las estrellas.

Así mismo, para los pobres cierta ética, para los ricos otra, obviamente una más amplia, flexible, potente y conveniente.

La axiología, la teoría del valor, aquellos aspectos que en una comunidad serán considerados los deseables, positivos, elegibles y preferibles, también estará moldeada por la agenda de los grandes consorcios. Te piden que elijas algo, que convenientemente ellos programan con sus leyes, difunden en sus medios de comunicación, y controlan y dosifican en los procesos de mercado.

Lo mismo ocurre con la ontología, el estudio del Ser, el análisis de los elementos que conforman a la persona: se nos marcan esquemas y místicas, donde por ejemplo, sólo vales con grados académicos, sólo sirves con cierto fenotipo, sólo te realizas en ciertos contratos, al amparo de las instituciones. Por ejemplo, hasta la fecha, aún en las áreas urbanas y con las nuevas generaciones, existen sectores de ellas que caen bajo la programación de esquemas rigidizantes y esquematizadores, donde emerge el mito del matrimonio ineludible, donde aparece la leyenda de la plena realización vía la maternidad. Y sin un hombre a tu lado, y sin hijos, no estás completa y realizada.

El poder programa y difunde ciertas sendas o estructuras de personalidad que son introyectadas, en pos de crear sectores de la población que respondan a ellas.

Algunas fracciones de la comunidad se controlan con religión, otras con adicciones, otras con espectáculos, con ciencia y educación, y otras más con los elementos culturales mencionados.

Los amantes del dinero, la exaltación del ego, el reforzamiento de la individualidad que combate a los Otros, los apabulla y deja atrás, son ejemplos de cómo ciertos elementos simbólicos, ciertos valores, ciertas imágenes representativas y valoradas de lo que es el hombre y la mujer, nos vuelven enemigos de los Otros y de la comunidad, y a su vez sirven para mantener el Statu quo, para preservar esta sociedad piramidal, injusta y asimétrica.

Y la deontología, los criterios éticos y axiológicos para una actividad o profesión específica.

La deontología, más allá de su discurso explícito, más allá de sus fines oficiales, tiene trasfondos utilitarios, que coadyuvan a los intereses de las clases altas, al colaborar a la explotación y despojo de las clases bajas. Como en la “ética” de ciertos abogados o científicos, que actúan de acuerdo a la norma, y no obstante, tras esas reglamentaciones se encuentra indiferencia, sadismo, intereses, dolor. ¿Cuántas veces se repite la escena donde el profesionista se lava las manos de actos destructivos, al enunciar que él actuó por órdenes, o siguiendo el reglamento?

Es coparticipe de actos injustos, que no obstante, están dentro de la legalidad y la misión-visión-filosofía de la institución.

En otras ocasiones, no será un enunciamiento y actuar directo y asumido, pero desde la inconsciencia e irreflexividad de la persona, con sus ideas fijas y su comportamiento dañoso y rígido, colaboran a los procesos que dañan al ser y benefician al capital.

La deontología tóxica, que envenena profesiones, dinámicas, procesos e instituciones, está presente en todas las carreras, en todos los ámbitos productivos, no podría ser de otra forma; y la enfermería no es una excepción.

El punto principal del utilitarismo, es que es un acto donde alguien se beneficia, al dañar, destruir, despojar al otro.

En el utilitarismo hay un ganar-perder; gana el yo, perdiendo el tú.

Es obtener una ganancia o beneficio, causando dolor y destrucción en quien está enfrente.

Son utilitarios los ladrones, los violadores, los políticos y empresarios. No les importa causar dolor, traumas, enfermedades y muertes, con tal de obtener dinero, influencia, poder.

Y el utilitario es sociópata porque no tiene ni pizca de empatía, de compasión, comprensión y consideración por quien tiene enfrente.

Le preocupa su agenda, sus beneficios, su poder, su grupo de apoyo.

Los demás sólo son objetos, cosas, utensilios, herramientas, entes que están ahí para ser usados, para que le sirvan a él. En ese sentido, el utilitario vuelve objeto a la persona, es un cosificador.

En la siguiente parte examinamos al personal de la salud en algunos de sus procesos relacionales.

Enfermera y paciente

La enfermería…

En su manifestación positiva, es una fuerza, un catalizador, las milicias que coadyuvan a la recuperación del ser doliente, disminuido, afectado, herido, enfermo o envejecido. Actuar vital, presencia positiva, desempeño primordial, profesionales esenciales.

Quienes verdaderamente están cerca del doliente, del enfermo, del destrozado que no puede levantarse ni encarar la problemática biológica por él mismo.

Sin la enfermería, los dolientes no podrían salir, no podrían recuperarse, serían bajas irremediables.

Se les debe la vida, se les debe la salud, se les debe la oportunidad de volver al ruedo, a la carretera, a la vida, a los proyectos y anhelos.

En su faceta negativa, es una simple burócrata, altamente negativa: neurótica, perversa, sádica, intransigente, intolerante, necia. Una oficinista frustrada, insensible a las problemáticas del ser y de la comunidad.

Y es así, porque se dejó cambiar, porque permitió ser influida por la mala ética, por la pésima axiología, por la dañina ontología, por la destructiva deontología. Es así —destructiva e indiferente—, porque se dejó institucionalizar, se dejó paradigmatizar, volverse un instrumento rapaz de las instituciones monstruosas.

La enfermera positiva es la que es humanista, la que obra en una dinámica intersubjetiva, en la que se desarrollan procesos de diálogo, escucha, acompañamiento, comprensión, apoyo y afabilidad.

La enfermera negativa es la que está bajo el influjo del utilitarismo sociópata, donde impera lo neurótico, lo sadomasoquista, lo tóxico, lo estéril.

La enfermera positiva no se ha dejado infectar, no deja que su mala crianza, mal entorno, mala formación, mala sociedad y mala institución la cambien. Mantiene su esfuerzo humanista, donde se preocupa por el Otro, y trata de aportar algo a la persona y a la comunidad.

La enfermera negativa es la que se dejó programar. Que cree que es mejor al sojuzgar, al lastimar, al ser ególatra y egoísta, pensando que eso la encumbra y la distingue, cuando solamente se volvió una rapaz, una depredadora, una parricida de sus hermanos, congéneres y cercanos.

Repetimos:

No es excusa enunciar que se obra por órdenes, por inercia, por mayoría, por la dimensión del problema. Eso sólo encubre la mala fe, la deshonestidad, la incongruencia.

Si tú vas a actuar bien, humanistamente, constructivamente, en lo intersubjetivo, lo harás:

Sin la institución, con la institución, pese a la institución, y más allá de la institución.

Lo más cómodo, fácil y de hecho “casualmente” redituable, es dejarse arrastrar y ser uno más de los sociópatas que colaboran a que éste estado de cosas injusto e injustificado siga.

Al tratar bien a la persona, al paciente, estás en el esfuerzo positivo por no dejarte deformar.

Al tratarlo mal, ya te convertiste en policía, en soldado, en diputado, en burócrata, en asesino, en alguien que al hacer el mal al hermano y la comunidad, colaboras para que esta sociedad siga asimétrica, piramidal, extremosa, dominada, explotada y embrutecida.

Al actuar ventajosamente, dañosamente, manifiestas tu programación, la que te lleva a convertirte en el enemigo de la persona y del entorno, y que al mantener a la comunidad desorganizada, débil, confundida y doliente, permites que las clases altas sigan dominando desde sus castillos a esta sociedad embrutecida, agotada e inconsciente.

A continuación, la profesional de la salud con sus pares.

Enfermera y compañeras de trabajo

Desunidos caemos.

Lo más conveniente para el capitalista, es una comunidad individualista, indiferente, sádica, irresponsable.

No le conviene que las personas sean analíticas, reflexivas, empáticas, cooperativas y compasivas.

Alguien inteligente y comprensivo, no se prestará a actos, ideas, creencias, acciones e instituciones donde se envenenará, donde se empobrecerá, donde se explotará y endeudará. Entiende lo negativo de ese actuar utilitario, y no desea que otros humanos padezcan eso.

Es un tipo de persona que se contrapone a los designios del poder.

Quien sí se presta, es el neurótico, el indiferente, el egoísta, el individualista, el idiotizado.

Ese pútrido ser es conveniente para los malos manejos del capital, de las empresas y de las instituciones.

Es conveniente porque se presta a la corrupción, al cuatazgo, al nepotismo, al daño.

Así, más allá de la misión, visión y filosofía institucional; más allá de la deontología de la enfermería, hay una currícula oculta, una nata, un pantano, que busca influir en el personal, de tal manera que caigan en los malos manejos, en la comodidad, en la ley del menor esfuerzo, en el sadismo, utilitarismo e indiferencia. Sí, de inicio con los pacientes, pero también con los compañeros de trabajo.

¿Qué gana el personal adoctrinado al tratar mal a los demás?

Básicamente nada, o si acaso migajas, pero quien sí se beneficia mucho es el Poder, porque así, al imperar las enemistades, los conflictos y las distensiones interpersonales, en la institución no se permitirán ni fomentarán ni apoyarán los elementos positivos, los intentos humanistas.

Será un estado de guerra, un conflicto de todos contra todos, una carrera de ratas, donde no habrá consensos, donde no habrá esfuerzos conjuntos, donde no habrá cooperación.

Las instituciones sirven al gobierno, el gobierno al Estado, el Estado al Capital.

Y al capital sólo le interesa él mismo, no le interesa el indio, no le interesa la persona, no le interesa el enfermo, no le interesa el profesional de salud.

A todos engaña, a todos les miente, a todos los manipula y usa.

Al actuar neuróticamente, denotas tu programación.

Al prestarte a actos, decisiones y situaciones dañinas, para con la persona, para con tu compañero de trabajo, ya le estás haciendo el trabajo sucio al capital.

Ya eres enemigo, ya eres parte del problema.

Al avivar el conflicto interpersonal en la institución, eres factor de caos y desorganización, y eso le sirve al imperio, porque nos tiene muy ocupados peleándonos entre nosotros, como para organizarnos y atacarlo a él. Tu malestar, tu malhumor, tu frustración, está mal encaminada, es hacia los poderes hacia quienes tendrías qué enfocar tus baterías, tus uñas, enojo y dientes.

Continuamos con la interacción entre la profesional de la salud y las estructuras.

Enfermera e instituciones

Si tú no le interesas a la institución, ¿por qué habrías de ser tú leal con ella?

Aquí entra nuevamente la reflexión, el análisis, el cuestionamiento, la dialéctica.

Si hay algún elemento positivo, humanista, racional, en la institución, hay que reconocerlo, apoyarlo, salvaguardarlo.

Y a los elementos negativos, se hace necesario enunciarlos, y en la medida de lo posible, confrontarlos.

No nos engañamos, sabemos cuan corrupto es el sistema.

Sus servidores colaboran en el ámbito educativo desde el 92, y desde ahí conocemos lo hipócrita, deshonesta y violenta que puede ser una institución.

Hacer cambios estructurales, reformaciones comunitarias, revoluciones, es algo que nunca creímos plausible.

Hay tantos ojos en el cielo, orejas en las paredes y armas en el espacio, que el imperio imposiblemente caerá.

¿A qué le apostamos?

A lo micro.

Nunca vamos a llegar al Banco Mundial, a la Reserva Federal, al Fondo Monetario Internacional o a la Organización Mundial de la Salud.

Y aunque se llegue, no nos van a escuchar.

Y aunque nos escuchen, no van a considerar nuestras opiniones, sugerencias o propuestas.

Por ello, le apostamos a lo micro:

Lo positivo que se pueda aportar, y lo negativo se pueda evitar, por lo menos en nuestros ámbitos familiares, comunales y laborales.

Ser racional con aquellos con los cuales interactuamos.

No estamos llegando a la raíz, no estamos llegando a la cabeza, y aunque finalmente así fuera, el poder es una hiedra que evoluciona y regenera.

Pero de menos, en los ámbitos donde nos desenvolvemos, con las personas con las que convivimos, evitar el mal y hacer por lo menos un micro-bien; en verdad les digo, eso ya es algo.

Si hay un problema, y si a mí me interesa mi disciplina y mi ámbito profesional y laboral, lo peor que puedo hacer es ignorarlo, negarlo, invisibilizarlo.

Es como en una pareja o en un matrimonio; si ese hombre es adicto, si ese padre o familiar es golpeador, y si yo niego el problema, si se racionaliza, se justifica, se invisibiliza, su resolución será imposible dado que ni siquiera se señala o reconoce.

Pues bien, eso mismo aplica para con el ámbito educativo y para con las situaciones laborales: se hace necesario un esfuerzo creativo y compasivo por lo menos con nuestros cercanos, y es signo de valor el señalar aquello que a todos afecta, pero que por miedo o conveniencia, nadie señala.

Último punto, análisis dialéctico del documento que concretiza lo deontológico del profesional de la salud.

Código de ética de enfermería

Para cerrar este apartado, algunos comentarios sobre el decálogo del código de ética para las enfermeras y enfermeros de México [2] [3].i

Sobre el punto 1 (respetar y cuidar); uff, ante la tremenda sobrecarga de trabajo, absolutamente ningún profesionista podría mantener todas sus habilidades al cien. Y al modo de lo que ocurre en el ámbito educativo, se usa la misma estrategia: se satura de trabajo, no se reconoce, no se agradece, no se reditúa, para que la persona, el profesional, se desmotive, enoje, psicotice y se haga sádico con sus pares y subordinados. Imposible estar motivado y atento, con condiciones de trabajo paupérrimas, con sueldos por debajo al de los soldados y futbolistas, gentes que en nada aportan a la comunidad, y que no obstante se les aplaude, consiente y gratifica.

Sobre el punto 2 (proteger); difícil, dado que la misma enfermera se pone en riesgo, ¡vive en riesgo! por el entorno contaminado, resultado de la misma condición afectada del enfermo, pero también por las condiciones paupérrimas de su lugar de trabajo: poco equipo, mal equipo, remedos, parches y pegotes que se realizan, para mantener a flote los servicios, dado el presupuesto insuficiente que se otorga al ámbito de salud. Por un lado se destinan cantidades ridículamente vergonzosas para salud y educación, pero por otro lado, los altos jerarcas institucionales se apropian de ellas y sólo poco llega para el estudiante y el paciente, para el personal sanitario y docente.

Punto 3 (relación profesional); dejando de lado los problemas de la supuesta objetividad científica, en realidad sí tendrían qué tener un juicio histórico y político con relación a la persona con la cual se relacionan. Por un lado es vital el fomento del aborto y eutanasia para las clases bajas, y por otro lado es necesario desarrollar pensamiento y actuar radical para contra las clases altas, que son los artífices de las condiciones que enferman y matan al ciudadano, por el proceso de explotación, y de las pésimas condiciones de trabajo donde se desenvuelve el CBS. Se destina más a milicia y a inútiles burocracias, que a salud y educación, ¿eso da qué pensar no? Claro está que aunque Gobernación, Derechos Humanos, Presidencia, Tribunal Electoral, Diputados, Senadores, y el resto de zánganos burocráticos no aporten nada para el ciudadano a pie, para la comunidad, para las clases medias y bajas, sí colaboran a escenificar ese burdo engaño de la supuesta república democrática representativa.

Punto 4, responsabilidad; ese punto ya ni debería de tocarse. Dejando de lado los casos de aquellos con conductas sociopáticas, se entiende que el CBS no podría avanzar de estudiante a profesional, si incurriría en actos dañosos. Antes bien, serán las instituciones, las autoridades y la contraparte del equipo sanitario —los médicos—, quienes en ocasiones deforman las situaciones fallidas para no asumirlas ellos y embarcar a la enfermera. Cero lealtad, completa rabiosidad.

Lo del secreto, también es una constante general. Por redes sociales y medios masivos de comunicación, en ocasiones se satanizó a alguna enfermera por algún acto de ligereza con relación a algún paciente, pero ojalá, ojalá que con esa misma fiereza que se juzga al CBS, se juzgara al empresario y político. Pero no, se sabe, siempre se supo, que ellos tienen capacidades y derechos metaconstitucionales, que nosotros nunca tendremos. Así, es hipócrita que quieran linchar a algún enfermero por no discreto o ligero o burlesco, cuando el cinismo de la clase alta y de la casta política, son más groseros que un escupitajo en la cara.

Punto 6, bueno, ojalá pudiésemos decidir sobre las condiciones del entorno, pero nosotros no manejamos el presupuesto; los que lo manejan, o se lo roban, o no lo usan de forma racional, así, estamos en un hacinamiento y en una carestía que nos vuelve agresivos o indiferentes. Con buenos deseos, con proclamas, con carteles de misión-visión-filosofía, con charlas mañaneras, no se resuelven los problemas, mismos que son irresolutos porque en la agenda así se marca.

Al modo del modelo gringo, los poderes dan la indicación a los altos funcionarios, de que los servicios gubernamentales sanitarios y educativos sean deliberadamente insuficientes y deficientes, y así, la persona se irá a los servicios privados -escuelas privadas y hospitales privados-, y eso será realmente conveniente para los potentados, porque por un lado no gastan en la población, y por otro lucran, en empresas particulares, con esas necesidades de la población. Y a la persona trabajadora por cierto, se le sigue descontando por lo menos el veinte por ciento de su sueldo, para impuestos, que no alcanzan para que tenga servicio educativo y sanitario suficiente. ¿Negocio redondo, no? ¿A dónde se va el dinero sobrante? A manos privadas, y a maquinaria de control.

Sobre la competencia…, hipócrita cuestión; desde estudiantes vuelven la profesión una carrera de ratas; los vuelven rapaces, los convierten en predadores, al condicionar diversos aspectos de su presente y futuro, con un número, por una calificación. Impiden la organización, al volverlos enemigos, al hacerlos pelear por un recurso reducido.

En el ámbito académico pasa lo mismo: vuelven abarroteros egoístas y mezquinos a los académicos, en pos de ganar su bono o basificación o tiempo completo, insertándolos en una dinámica donde se vuelven enemigos de los alumnos, de sus pares, del saber. Esas competencias por ascensos o gratificaciones dividen al sector y alejan de la población.

Quieren que sean leales y compartidos entre ustedes, cuando los ponen a pelear por sueldos, recursos y ascensos. Una vez más, el sistema miente, la estructura manipula, la institución lucra y divide. Nos enemistan al hacernos pelear por platos de comida. ¿Puede haber algo más hipócrita, sádico e incongruente que eso?

Sobre el punto 8 —actualizar—, también ocurre lo mismo que con los obreros o los estudiantes: los saturan de actividades inútiles, de procesos engorrosos, de burocracia agotadora, de tal manera que se consume mucho tiempo (aparte de conflictos interpersonales e institucionales), en actividades que podrían omitirse, simplificarse o eficientizarse. Pero no se hace, porque la idea es agotarlas, que sean bestias de carga embrutecidas que no tengan más energía para actos que podrían ser dañinos para la hegemonía.

¿Cuándo un obrero, mesera o albañil, tendrá -al terminar su jornada laboral-, la energía para cuestionar su vida, la realidad, el gobierno y a lo laboral?

Así mismo, el profesionista ya no pude dedicar tiempo y atención a elementos artísticos o reflexivos, dado que el trabajo lo deja hecho un guiñapo, donde -como obrero-, sólo quiere llegar a dormir, a cenar, a ver la tele para distraerse. Y está así de agotado y embotado, porque así está planeado:

Dejarlo en reptiliano, robótico, reflejos, lo básico, que haga pero que no esté conciente, que no cuestione, que no problematice.

Punto 9 —dignificar—, mismo caso:

¿Cómo puedes ser creativo, propositivo, humanista, si por un lado la institución es impermeable a los cambios y a lo racional, y por otro lado, la jornada no te deja más energía que la suficiente para seguir caminando, produciendo y sosteniendo el proceso utilitario de los potentados?

Sobre el último punto —espíritu de grupo—, misma situación: primero vuelven esto una carnicería, una lucha de todos contra todos, conejos saltando por su zanahoria, perros luchando por la palmadita y el plato de croquetas, y luego quieren que la gente sea solidaria. Le piden a la persona que avasalle y traicione a su hermano, y luego quieren que exista confianza y apoyo entre ellos.

El Poder es una bestia malsana y burlesca que disfruta vernos destriparnos mutuamente.

El Capital no tiene nacionalidad, no tiene lealtad, no tiene reparos en mentirnos a la cara, en embaucarnos en una carrera destructiva y obscena.

Para ellos, nuestro dolor y agotamiento es nada, sólo les interesa nuestro sudor en la medida que ellos se benefician, y aunque nuestro sufrimiento no es su propósito, les importa un bledo idiotizarnos, agotarnos, enfermarnos y sacrificarnos.

Es claro e incontestable:

Para el poder solo somos materia, repuestos, herramientas.

Vemos mucha hipocresía y mala fe en los enunciados que conforman el decálogo.

Parecido a lo que está en las escuelas, en los carteles de misión-visión-filosofía: enunciados utópicos, engañosos, groseros, hipócritas, incongruentes con lo que es la realidad y el manejo de las autoridades. Pero como en el cuento del traje nuevo del rey, todos lo saben, lo padecen, lo sufren, pero nadie lo señala, éste sistema es despiadado y brutal con aquel que lo cuestiona.

Así como el capital se burla de nosotros, así como el presidente se ríe en nuestra cara, así esos códigos son una ofensa cruel y desvergonzada ante la realidad que se nos impone a los asalariados, a los no amafiados, a los que no estamos en el círculo interno de los intereses [4].

Con esto concluimos el Desarrollo, procedemos al cierre.

Conclusiones

En otros milenios, en la sociedad había relaciones intersubjetivas, relaciones entre sujetos, donde uno y otro, uno y otra, una y otra, reconocían a quien estaba enfrente, como una entidad digna de respeto, de reconocimiento y de aprecio.

Eso fue así, porque el Poder aún no era tan fuerte ni tan refinado en sus mecanismos.

Pero… Se dieron cuenta que lo intersubjetivo no era bueno para el negocio, porque el humano compasivo, con redes, con empatía, no iba a permitir que el Otro sufriera.

Entonces, modificaron el entorno, la sociedad, la familia, lo ético, axiológico y ontológico.

Lo que programaron y que por tanto impera, es la dinámica interobjetiva, la relación entre objetos.

Ya no hay sujetos pensantes, reflexivos, comprensivos, cooperativos.

Ya no hay porque el capital creó una realidad donde lo que se produce, son humanos-objetos. Predeterminados, fijos, esquemáticos, inconscientes, necios, irreflexivos y egoístas.

A un objeto no le interesa otro objeto; sólo se usan, desechan y destruyen mutuamente.

Y claramente no es su elección.

Actúan así porque es su programación, y ellos son tan débiles, están tan idiotizados, que no alcanzan a darse cuenta de que su supuesta “elección” o “personalidad”, no es suya.

Hacen lo que se espera de ellos; hacen lo que le conviene al capital; hacen lo que le beneficia al poder.

Y por eso tantos secuestros, asaltos, agresiones, violaciones e indiferencia.

Eso, precisamente es lo que le conviene al Poder: que estemos disgregados, que estemos desunidos, que seamos perros rabiosos con nuestros hermanos, pero nunca con el amo.

Porque nuestro sadismo nunca lo dirigiremos a los patrones y gobernantes, sólo a otro indio condicionado, embrutecido y debilitado, como nosotros mismos.

Un último agregado…

En México, en la capital, recientemente hemos visto algunas muestras de manifestación de inconformidad y organización por parte de la otra licenciatura CBS, de los otros profesionales de la salud, los médicos. Situación que de inicio, tiene que ver con la manera como la “cuarta transformación” está manejando recursos. En su populismo, está redistribuyendo recursos que quita de otro lado; ¿de dónde saca recursos para darle sus “apoyos” a sus solovinos? Pues de los servicios básicos, que ven aún más disminuido su presupuesto.

Claramente, acción paliativa, actos burdos y vulgares que buscan aceptación, apoyo y confluencia.

La supuesta izquierda es igual de populista que cualquier otra presidencia priista.

Pero el punto aquí es otro.

La situación toma un cariz diferente, cuando nos damos cuenta de dos pequeñas cuestiones.

1. Por un lado, esos residentes, son aquellos estudiantes que cumplieron el pregrado, la formación de la licenciatura en medicina, y ahora están haciendo una especialidad.

2. Esos estudiantes que se están especializando, están actuando de manera abstraía, aislacionista, elitista, burguesa.

Sobre el primer punto:

Esa licenciatura tiene ciertas características, que implica que las personas que las cursan, tienen qué ser estudiantes de tiempo completo. Eso implica que tienen qué tener un grupo de apoyo, un grupo de respaldo, una familia que los mantenga totalmente, que se haga cargo de su ropa, su alimentación, los insumos escolares, y la logística doméstica necesaria para las necesidades básicas.

No es poco.

Son muchos recursos.

Es mucho dinero para alguien que no está retribuyendo lo mínimo para la familia.

De manera general, los alumnos de la licenciatura en medicina, vienen de las clases medias, oscilando entre la media-baja y la media-alta.

Difícilmente el hijo de un obrero, de una afanadora madre soltera, de un albañil alcohólico, podría solventar los gastos para alguien que quisiera formarse en esa licenciatura.

Entonces, y una vez más, las condiciones históricas, las circunstancias socio-económico-culturales serán factor determinante para los alcances existenciales, para las posibilidades fácticas, para los rangos formativos.

Y ellos, los que ya están inscritos en la licenciatura, los que concluyen pregrado, y los que entran a la especialidad y son residentes, están ahí, estuvieron ahí, cerraron el proceso de licenciatura e iniciaron su especialidad, porque tuvieron esas condiciones, porque se las aportaron sus grupos de apoyo.

Es decir, siguen siendo estudiantes, siguen siendo hijos de familia, siguen sin aportar nada a la casa, y si pueden seguir formándose ya como especialistas, es porque sus padres y allegados tienen la posibilidad de seguirse haciendo cargo de ellos.

Y aquí entra un punto álgido:

Ellos son privilegiados.

¿Por qué?

Porque les están pagando por estudiar.

Quizás es poco, quizás esa cantidad que ellos están recibiendo del erario, no sea suficiente para mantener una casa, para irse de vacaciones a Cancún, o para comprarse un carro, pero es una cantidad que viene de recursos federales, que no se está usando para otros rubros, y que en últimas, en sus condiciones de hijos de familia clase media, no lo necesitan, o incluso no lo merecen.

Y no obstante, pese a ser varios de ellos juniors, varios de ellos pequeñoburgueses hijos de profesionistas, se indignan y lo exigen.

Sobre el segundo punto:

Muestran su estructura de personalidad clasemediera, burguesa, al sólo erigirse ellos como afectados, y no considerar a quien es parte primordial del equipo de trabajo: los enfermeros y enfermeras.

Cualquier persona que ha laborado en el ámbito hospitalario, sabe que en sentido numérico, es mucho mayor el número de personas que laboran de enfermería, que de medicina. En los servicios sanitarios hay más enfermeras y enfermeros, que personal de medicina.

Eso cuantitativamente.

Ya ni nos metemos en el aporte cualitativo, relacional, técnico y didáctico de la enfermería, con relación al paciente.

Como ya se ha comentado en otros lados:

Quienes verdaderamente están con el paciente, lo acompañan, lo cuidan, lo atienden, lo limpian y alimentan, es el personal de enfermería.

Lamentablemente, la persona —el paciente— demuestra su adoctrinamiento, su ideologización, su condicionamiento, su estupidización, al besar la mano de aquel que el Poder le programa como su representante: el sujeto del supuesto saber, el denominado especialista.

La persona clase media y baja es programada para escuchar, respetar y atender la indicación de aquellos encargados de sus herramientas de control y manipulación: el presidente, el gobernador, el diputado, el patrón, el padrecito y el médico.

Casualmente, cada uno de ellos, responde a los intereses del capital; casualmente, cada uno de ellos se rige con las normas y fines ulteriores de las clases altas.

Entonces, les es concedido a esos empleados cierto estatus, predominio y potestad, no porque ellos se lo hayan ganado, no porque en verdad lo merezcan, no porque aporten mucho a la población, sino porque con su actuar institucionalizado, sirven a la camarilla financiera.

Los que no somos CBS, pero sí somos simples usuarios de las instituciones de salud, aquellos que hemos ido a las instituciones sanitarias por alguna atención, podemos testimoniar el trato despersonalizado, cosificante, grosero, insensible e intolerante de los médicos.

Y claro, minorías: así como existe un sector de enfermería cuestionable, también existe un sector valioso de personal médico, mínimo, pero existe. Pero el que predomina es aquel falto de paciencia y consideración por el Otro.

Y su chauvinismo, su megalomanía fanática, aquello que los vuelve unas bestias petulantes y presuntuosas, no solo se limita a los pacientes, también se derrama en el personal de enfermería.

Uff, imagínense si los normalistas, si el magisterio no estuviera podrido e invadido, ¿imagínense cuánto podrían presionar y hacer por el pueblo de México?

Su número es grande, su influencia considerable, podrían ser factor de transformación social. Pero no lo son, porque fueron corrompidos, trastocados, los hicieron traicionar al pueblo para más bien servir al régimen de turno y a los intereses de los capitales extranjeros que controlan el mundo.

Así mismo, el área de la salud, al ser otro de los componentes esenciales de una comunidad, si se organizaran, podrían ser catalizadores, renovadores, revolucionarios, radicales. Pero no lo son, porque en primer lugar, se provoca conflicto entre ellos mismos, se enemista a médicos con enfermeros; y si las dos facciones principales están contrapuestas, ya no hay posibilidad de consensos, de organización, de acción amplia, profunda y renovadora.

Y en segundo término, les pasa lo mismo que les pasa a los académicos:

Los alejan del pueblo.

El médico, en parte por ser clase media hijo de familia, y en parte por ser usado por el Poder como sujeto de conocimiento y autoridad, está enormemente alejado de las circunstancias y problemáticas de juan pueblo, del indio, del ciudadano a pie, del mexicano sencillo, humilde e inculto. Que con todo y vergüenza, tenemos que aceptar que es la mayoría del país.

El médico, si no se hubiese dejado manipular, si no se creyese el tinte de pseudoélite que su patrón le marca, podría ser potencia, factor de cambio, si se aliara al enorme elemento cuantitativo y cualitativo que aporta la enfermería.

Pero no lo hacen, porque son egoístas, porque están alienados, porque les falta conciencia social. Tienes conciencia de clase, pero de una clase que no es ni la de las enfermeras ni la de los pobres incultos.

Si los viejos marxistas rusos quisieron ganarse, unos a los campesinos y otros a los obreros, fue porque sabían que esos sectores no solo eran número, también eran potencia, factor, catalizador.

El médico olvida la potencialidad del enfermero, y con ello, pierde fuerza y aliados. Y al aislarse, es más fácil que el sistema lo invisibilice. Podrían aunarse a su lucha, el personal de enfermería, y con ello, se convertirían en una fuerza que podría poner de rodillas a la banca y a las corruptas burocracias. Al no conjuntarse el médico con el enfermero, su lucha es como de lumpen, un asalariado que no entiende las fuerzas que moldean la realidad, es ciego, ignorante y necio con relación a la raíz de los problemas; no le interesa entender, sólo quiere medrar en la cadena alimenticia y cebarse en su carroña.

Andan los médicos llorando por sus apoyos al estudiar especialidad, pero son burgueses elitistas que no entienden que se podría lograr mucho más si consideraran a la enfermería y se organizaran con ella.

Podrían hacer temblar al sistema, podrían cruzarse de brazos y paralizar al país. Podrían conseguir tantas cosas buenas, no solo para el gremio y las instituciones, sino para el pueblo, aquella población simple e ignorante que ellos olímpicamente ignoran.

Ah, y por cierto, así como un médico no toma en cuenta digamos a un psicólogo, la enfermera con experiencia, con conocimiento, con elemento vivencial y teórico, tampoco considera ni respeta mínimamente a ese médico ingenuo, grosero y cobarde, que se aprovecha del organigrama para vomitar su frustración, sus traumas y sus deficiencias.

Quizás lo oiga en su momento, pero tras partir ese nefasto, su influencia es nada, ¿lo sabían señores usuarios y pacientes?

Ciudadano, usuario, enfermo, paciente:

No seas ingenuo, piensa tantito.

Así como tú no le interesas en nada al diputado o al padrecito, así también tú eres menos que cero para el médico alienado.

Tu programación se nota cuando le aplaudes a algún candidato, a un dizque santo representante de la iglesia, y cuando le agradeces a un médico a quien no le importas en lo absoluto.

Él se lleva tus lágrimas, tus agradecimientos, tus besos y buenos deseos, cuando es la enfermera quien literalmente estuvo contigo.

Pero ándale pues, sigue manteniendo bandidos, sigue admirando y adorando a alguien que jamás en su vida sabrá de ti, que nunca tendrá el mínimo interés por ti.

La culpa no la tiene el indio, sino el que lo hace compadre; tú los encumbras, te mereces que te escupan en la cara.

Por cierto (y ahora sí ya para terminar), ¿les tocó ver en alguna clínica o centro de salud, el 30 de abril día del niño, a médicos disfrazados de payasos o superhéroes?

Acto demostrativo, yóico, paliativo, más hecho con falsa modestia y deseo de protagonismo, que con verdadero deseo de servir.

Patético y de muy mal gusto:

En esos eventos se muestran juguetones y bondadosos, pero el resto del año son sádicos, indiferentes, intransigentes e incapaces.

Hay tantos huecos en la formación del médico, que el decálogo de ética de la profesión sólo es un mero paliativo, un burdo pegostie, que pretende cubrir todos los déficits y vicios de esa carrera y del sistema de salud.

Notas

1. Chéquese http://www.unamglobal.unam.mx/?p=50780 página de la cual se extrajo información en torno al reconocimiento del derecho de la mujer a votar y ser votadas para puestos de elección popular.

2. Cfr. Secretaría de Salud, Código de Ética, p 19.

3. Nota: dos de las autoras son profesionales de la salud que ejercen en campo y en hospital, el tercero es ajeno a la formación y experiencia CBS, por tanto, sólo hace una lectura alterna, desde fuera, sociológica, a eso que ustedes viven.

Por cierto, CBS son las siglas de la división de Ciencias Biológicas y de la Salud, área de conocimiento que engloba a las licenciaturas en odontología, biología, química, medicina y enfermería.

4. Para complementar estos enunciados, insertamos en el Anexo un elemento testimonial y reflexivo; chéquese por favor.

Referencias bibliográficas

PÁGINA de la cual se extrajo información en torno al reconocimiento del derecho de la mujer a votar y ser votadas para puestos de elección popular. Revisada el 24 de abril del 2019: http://www.unamglobal.unam.mx/?p=50780
SECRETARÍA DE SALUD (2001): Código de Ética para las Enfermeras y Enfermeros en México. México: Secretaría de Salubridad y Asistencia.

Anexos

El Consejo Ejecutivo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha aprobado la propuesta de declarar el próximo 2020 como el Año de la Enfermería, fecha en la que se cumple el bicentenario del nacimiento de Florence Nightingale, ésto tras una reunión del organismo en Ginebra, en la que estuvo presente Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general del organismo.

Sin embargo en México, la Enfermería sigue siendo una profesión subvalorada, menospreciada.

Aun cuando ha generado su propia metodología y su fundamentación científica para ejecutar cuidados independientes, el resto de los profesionales del equipo de salud, minimizan su accionar y sus intervenciones.

A continuación me permito brindar un panorama de mi realidad laboral actual:

En primer nivel de atención, específicamente para la detección de pacientes sospechosos de tuberculosis pulmonar, es en la mayoría de los casos el personal de enfermería quien identifica al sintomático respiratorio para ofertarle un estudio denominado baciloscopia (estudio de las flemas), que consta de una tinción que se procesa en laboratorio, la cual permite el diagnóstico oportuno de una enfermedad que por miles de años ha aquejado a la humanidad y que se ha identificado por la Secretaria de Salud como un problema de salud pública. Objetivos primordiales de dicha institución son: disminuir la mortalidad, incrementar la tasa de curación y cortar la cadena de transmisión.

Una vez diagnosticado, el tratamiento consta de valoración médica y controles bacteriológicos mensuales, y uno de sus pilares más importantes es la estrategia TAES, que consiste en la administración de un fármaco llamado DOTBAL, el cual debe ser supervisado por un personal de salud, en la mayoría de los casos es un personal de enfermería. Durante la fase intensiva que consta de dos meses, administra de lunes a sábado, fase de sostén los días lunes, miércoles y viernes durante cuatro meses, haciendo un total de 105 dosis en un tx de tb pulmonar pansensible.

Dado el alto riesgo de resistencia por abandono de tratamiento y la importancia de la farmacovigilancia por los efectos secundarios asociados al tratamiento, más el abordaje integral de las comorbilidades asociadas tales como: DM2, VIH, desnutrición, entre otras, se generó la Red TAES de Enfermería, la cual surge como un esfuerzo de colaboración y apoyo para fomentar el apego terapéutico del paciente afectado con tuberculosis.

El panorama anterior denota la vital importancia del actuar de enfermería en el tratamiento de esta patología, sin embargo, su ejercicio es invisible ante los ojos del programa nacional, programa estatal y jurisdicción sanitaria, aun cuando es el enfermero quien programa las consultas, administra el fármaco, notifica efectos secundarios, toma las baciloscopias de control y está acompañando al paciente durante todo el tratamiento.

Como personal contratado directamente por el programa de tb -trabajo como personal eventual, de 12 meses trabajo 9 bajo contratos de tres meses-, mi trabajo consiste en darle cumplimiento a las metas de detección y el seguimiento de los pacientes en tratamiento. Sin embrago, con formación de Licenciatura, mi código corresponde a Enfermera Auxiliar “A”.

Respecto a mis actividades, me encuentro bajo el mando de un médico, quien me solicita avances de dos coordinaciones municipales, que en total suman 12 centros de salud. Anteriormente, brindaba capacitaciones a los compañeros que integraban la red TAES de enfermería en la jurisdicción sanitaria para la cual trabajo.

Sin embargo, y a pesar de tener experiencia de casi cuatro años, he sufrido de maltrato hacia mi persona y descalificaciones sobre mi actuar, aun cuando dichas metas y seguimientos se han cumplido en tiempo y forma.

Respecto a las capacitaciones, también he sido desvalorizada, no se me permite dar réplicas de cursos que he tomado, ni tampoco reforzar conocimientos sobre la elaboración de planes de cuidado, que son requisito indispensable para el seguimiento de cada paciente con TBP.

Acudo a las unidades de salud a supervisar, capacitar, retroalimentar, fomentar el apego terapéutico de pacientes y realizar estudio de contactos, sin pago de viáticos y por mi propia cuenta y riesgo.

En absoluto recibo algún apoyo para comidas o desplazamientos, de eso, nada.

Sin embargo, para mí, el trabajo per se, no es problema; lo complejo, es la situación que vivo a diario y el desaliento que me genera saber que a pesar de haber egresado de una Universidad, no se me permita tomar mis propias decisiones respecto al cuidado de los pacientes.

Por ética profesional, por cumplimiento de mi juramento como enfermera y por el humanismo que se me fomento durante mi formación, no desisto: es la luz que incentiva mi espíritu, saber que trabajo por y para los pacientes.

Entender que el cuidado de la persona es igual de importante que el diagnóstico y la pauta de tratamiento.

Somos los enfermeros los que ejecutamos y en concordancia con el principio bioético de beneficencia, velamos por el bienestar del paciente.

Los enfermeros no nos formamos para tratar enfermedades, sino para cuidar de la persona, respetando su individualidad y tratando de apoyarlos en sus necesidades de cuidado.

Es difícil luchar con el estúpido, implantado y arcaico paradigma de que “la enfermera es la ayudante del Dr.”

Que para cualquier situación “hay que pedir permiso” o “esperar la firma de alguien más, que si pueda respaldar mi trabajo”.

Es frustrante e injustificado que siempre esté bajo la sombra de alguien más, sin embargo, mi ímpetu como profesionista no se pierde.

Sobra decir que ésta es la segunda carrera que estudio, me formé cuatro años en al área administrativa, me forme como mercadóloga, y me bastaron esos años para comprender que no quería vivir de la venta de productos y servicios que en la mayoría de los casos satisfacen necesidades superfluas, necesidades creadas por los potentados que controlan los países y el mundo.

Mientras tanto, aprovecho para exhortar a los compañeros enfermeros a que continuemos edificando y dignificando la profesión, salir de las sombras y generar protagonismo profesional, hacer visible nuestros cuidados.

Ejercer éticamente y comprometernos con el bienestar del paciente, ya que trabajamos por y para seres humanos que al igual que nosotros sienten, sufren, enferman, se recuperan, y que mayor satisfacción que saber que lograremos un camino propio y digno si luchamos y entendemos que somos un grupo numeroso; que escogimos un camino que pocos eligen por lo desventajoso que parece y que somos una profesión emergente, en constante evolución.