Hay un ataque a nivel mundial a las mujeres

Ángel Rebollar López
Trasversales
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Cada vez son más las noticias de agresiones físicas o sociales a las mujeres. Si echamos una mirada al mundo islámico vemos un retroceso abismal. No solo en las partes dominadas por DAESH, o BOKO HARAN y similares donde la mujer se ha convertido en objeto de compraventa, en mercados de esclavas. Donde su vida no vale absolutamente nada, son muchas las noticias que nos llegan de sacrificios masivos de mujeres, por negarse a ser esclavas sexuales, donde son brutalmente asesinadas por métodos de salvajismo extremo, que escapan a cualquier razonamiento. Por ejemplo, la semana pasada en Irak, DAESH, según cuenta la activista Abdullah al-Malla, prendió fuego a 19 mujeres, como espectáculo público, por no someterse a los deseos de sus militantes, estos hechos son cotidianos. En lugares que consideramos más civilizados, como Arabia Saudí, a cuyos dirigentes nuestra casa real considera hermanos, no sólo no se las permite conducir, sino que si son violadas se las culpa de provocación y son sometidas a castigos medievales, como la lapidación hasta la muerte. Eso mismo pasa en Afganistán y otros países del área, en lo que se están perdiendo parte de los derechos conquistados.

En Turquía donde habían alcanzado unos niveles cercanos a las europeas, desde el ascenso del islamismo el retroceso es alarmante con el gobierno de Erdogan. Según Pinar Ilkkaracan, activista turca en temas de género, el gobierno está metiendo cambios en las leyes y donde antes se perseguían los crímenes machistas en familia, ahora se han metido algunas eximentes como la de “provocación”. El aborto está siendo objeto de ataques por el Presidente, cuando está legalizado desde 1983, con declaraciones considerándolo como un asesinato, o sobre que “una mujer sin hijos es media mujer”. Otras manifestaciones crean dudas sobre el derecho al trabajo y a la igualdad de derechos. Recientemente Emine Erdogan, la primera dama, ha declarado sobre los beneficios de “harén” para la formación de la mujer. La respuesta de las mujeres en grandes movilizaciones está siendo sometida a una fuerte represión por una parte y a incidido en el ascenso del HDP (Partido Democrático del Pueblo) y otras organizaciones progresistas turcas. A esta fuerza está intentando Erdogan privarla de la inmunidad parlamentaria.

En Sudamérica, los datos de violencia de género son alarmantes. En Colombia en 2015 hubo 637 mujeres asesinadas, mientras aportan el 72% de los alimentos familiares y solo el 5% de los hombres emplea tiempo en atender a los hijos.

En Guatemala fueron asesinadas 846 mujeres en 2015 y se calcula que 22 mujeres son violadas al día, de una población de 15 millones.

En Honduras, de poco más de 8 millones de habitantes, en 2014 el feminicidio alcanzó a 636 mujeres, con un 96% de impunidad, cada 13 horas una mujer es asesinada y violadas, en su mayoría, antes.

En México cada 18 segundos una mujer es violada, solo se denuncian alrededor de 15.000 y apenas llegan a 3000 las sentencias condenatorias. En 2013 fueron asesinadas cerca de 7000 mujeres. Recientemente Silvia, una mujer española casada con un mexicano, fue privada de su hijo por que el juez entendía que el ser atea, ejercer el topless, no ser suficientemente sumisa con su marido y obligarle a lavar los platos, eran suficientes argumentos para sentenciarla, otro juez español lo ratificó.

En Europa, que se supone que son muchas las leyes de igualdad, estudios demuestran que 62 millones de mujeres han sufrido violencia física o sexual, la gran mayoría no lo denuncia. En nuestro continente, contrariamente a lo aparente, son los países del norte Finlandia, Noruega, Suecia, las que mayor índice de asesinatos machistas tienen. España con cifras de 57 crímenes machistas en 2015, sin que sirva de satisfacción, es de los estados europeos con menor índice de esta brutalidad. Declaraciones de líderes religiosos como las recientes del arzobispo Cañizares plagadas de misoginia, como las de el obispo de Alcalá Reig Plá que pretende privarlas del voto por inconscientes, así como sentencias de algunos magistrados e interrogatorios como el de la juez Carmen Molina Mansilla, preguntando a la violada “si había cerrado suficientemente las piernas”, son ofensivas y justificativas de lo inexcusable, merecedoras de la retirada de ese cargo de tanta responsabilidad.

En EE.UU. hoy, se ha dictado una sentencia contra un violador, se le pedía 14 años, el juez le puso sólo 6 meses, argumentando que le destrozaría la vida. Y la vida de la víctima ¿no tiene valor para el juez? Ella, la víctima herida le ha escrito una carta a su violador. Una carta para la que hay que tener mucho valor, donde le recrimina su infamia.

Si todas las agresiones relatadas, que no son todas, fueran contra el hombre ¿se mantendría la misma indiferencia?

Por gentileza de Trasversales