Inteligencia emocional

Inmaculada Carrascosa Moreno
Psicóloga General. Psicoterapeuta

Claudia Westedt Blanco
Psicóloga General. Psicoterapeuta
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Introducción

Los primeros autores en usar el término de inteligencia emocional (I.E.) se remontan a textos de Beldoch (1989) Leuner (1966) y Stanley Greenspan en (1989).

El concepto de I.E. apareció por primera vez en el año 1990 en un artículo publicado por Peter Salovey y John Mayer como una habilidad para manejar los sentimientos y emociones, discriminar entre ellos y utilizar estos conocimientos para dirigir los propios pensamientos y acciones.

En el año 1995 publica Daniel Goleman su libro “Inteligencia emocional” proponiendo una nueva visión de la inteligencia humana más allá de lo cognitivo e intelectual apostando por la educación emocional y social para comprender el desarrollo de la vida de las personas. A partir de Goleman el concepto de I.E. tiene una difusión espectacular y fue popularizado a partir de su primer bestseller “Inteligencia Emocional”.

Goleman plantea que un coeficiente de inteligencia (C.I) tiene que ir acompañado de un buen nivel de coeficiente emocional C.E. Un C.I. nos puede permitir sacar un sobresaliente en un examen pero no nos asegura triunfar en la vida.

El C.E. implica las relaciones interpersonales, la autoestima la consciencia de uno, la sensibilidad y adaptabilidad social.

El C.I. es de carácter fijo y no se puede cambiar, el C.E. si se puede modificar, podemos madurar emocionalmente y tener más capacidad para reconocer nuestras emociones y las ajenas.

Según Goleman el C.I. parece aportar aproximadamente un 20% de los factores determinantes del éxito, por ello saber gestionar la I.E. es la base le la competencia emocional, entendida como una capacidad adquirida que puede desarrollarse a través del modelamiento y la educación emocional.

Definiciones sobre Inteligencia emocional

Según Mayer y Salovey (1997): “la I.E. incluye la habilidad para percibir con precisión, valorar y expresar emoción, la habilidad de acceder y/o generar sentimientos cuando facilitan pensamientos la habilidad de comprender la emoción y el conocimiento emocional o la habilidad para regular las emociones para promover el crecimiento emocional e intelectual”.

Existen dos tipos de inteligencia:

  1. Racional: estudiar, calcular, leer, escribir y aprender.

  2. Emocional: Conocemos, valoramos, controlamos, comunicamos y el querer.

Según Goleman: “la I.E. es una forma de interactuar con el mundo que tiene muy en cuenta los sentimientos y engloba habilidades tales como el control de los impulsos, la autoconciencia, la motivación, el entusiasmo, la perseverancia, la empatía, la agilidad mental. Ellas configuran rasgos de carácter como la autodisciplina, la compasión o el altruismo, que resultan indispensables para una buena y creativa adaptación social”

La I.E. es una capacidad humana que nos permite:

  • Percibir, conocer, comprender, expresar y regular nuestras emociones manejándolas de forma adecuada y evitar emociones incontroladas.

  • Conseguir un adecuado control de las emociones: con mayor tolerancia a la frustración, mejor manejo de las emociones negativas (estrés, ansiedad, ira, tristeza).

  • Potenciar la autoestima, automotivación, esfuerzo, tenacidad, constancia, reconocimiento y rectificación de errores, resolución de problemas, seguridad, autorrefuerzo y percepción de control.

  • Reconocer las emociones de los demás, a través del lenguaje del tono de apariencia de su comportamiento. La empatía es la capacidad de ponerse en el lugar del otro y comprender lo que los demás necesitan o desean.

  • Entrenarnos en habilidades que nos permitan comunicarnos, tener, mantener y disfrutar de las relaciones interpersonales.

La I.E. incluye dos grandes tipos:

1. Inteligencia intrapersonal: integrada por tres componentes:

  • Conciencia en uno mismo: las fortalezas, debilidades, estados de ánimo, emociones e impulsos que tendrán efecto sobre los demás.
  • Autorregulación o control de sí mismo: es la habilidad de controlar nuestras propias emociones e impulsos para adecuarlas a un objetivo.
  • Automotivación: es la consecución de los objetivos, haciendo frente a los problemas y generando soluciones.

2. Inteligencia interpersonal: está compuesta por otras competencias que determinan el modo en que nos relacionamos con los demás.

  • Empatía: es la habilidad para comprender las necesidades, sentimientos y problemas de los demás.
  • Habilidades sociales: capacidad para inducir respuestas deseables en los demás.

El cerebro emocional: factores biológicos y anatómicos

Según Goleman la I.E. tiene una base física en el tronco encefálico, encargado de regular las funciones vitales básicas.

Nuestro centro emocional es conocido como neocórtex, cuyo desarrollo es anterior a nuestro cerebro racional.

  • La amígdala cerebral: también es importante en el proceso asociado a la I.E. porque segrega la noradrenalina que es la encargada de estimular los sentidos.

  • El núcleo amigdalino: regula la conducta emocional innata y base de las respuestas y aprendizaje emocional. Especialmente vinculado a las experiencias generadoras de miedo y conductas agresivas.

  • El hipotálamo: Rector de las expresiones motoras emocionales básicas.

  • El hipocampo: principal estructura asociada al aprendizaje y a la memoria espacio temporal.

  • El área septal: asociado al reforzamiento de conductas de supervivencia, motivación sexual.

  • La circunvolución cingulada: donde se integra la información emocional con la cognoscitiva, modulando los estados cognitivos y afectivos.

Se considera la amígdala cerebral como la gestora de las emociones ya que prepara una reacción emocional ansiosa e impulsiva, pero otra parte del cerebro de encarga de elaborar una respuesta más adecuada.

El regulador cerebral que desconecta los impulsos de la amígdala se encuentra en el extremo de una vía nerviosa que va al neocórtex, en el lóbulo prefrontal. Esta área prefrontal es un modulador de las respuestas proporcionadas por la amígdala y otras regiones del sistema límbico dando una respuesta más analítica y equilibrada.

Concretamente el lóbulo prefrotal izquierdo es el encargado de atenuar los impulsos emocionales más perturbadores.

Resumiendo las conexiones existentes entre la amígdala y el neocórtex son el núcleo de la gestión entre los pensamientos y los sentimientos.

Esto explicaría el motivo por el cual la ecuación es básica para pensar eficazmente, tomar decisiones adecuadas y encontrar la autonomía y el bienestar personal.

Por qué es tan importante la Inteligencia emocional

Las personas que tienen I.E. o consiguen desarrollarla cumplen los siguientes objetivos en su relación con los demás:

  • Que quienes la rodean se sienten a gusto con él.

  • Que al estar a su lado no experimentan las sensaciones negativas.

  • Que confíen en él cuando necesiten algún asesoramiento tanto a nivel personal como profesional.

  • Es capaz de discernir o encauzar las emociones negativas que experimenta (ira, tristeza, frustración, estrés.)

  • Tiene mayor capacidad de relacionarse con los demás por saber empatizar y ponerse en el lugar el otro.

  • Consigue utilizar las críticas como algo positivo analizándolas y aprendiendo de ellas.

  • Al tener esa I.E. sabe analizar las emociones negativas permitiéndole mantener una vida más equilibrada en lo personal, académico, laboral y social.

  • Señales de identidad de una persona con I.E.:

  • Huyen de la monotonía, buscan alternativas para tener una vida más plena y feliz.

  • Son firmes cuando así se requiere.

  • Siempre miran hacia adelante a la hora de seguir viviendo con un alto grado de motivación y optimismo.

  • Están continuamente aprendiendo.

  • Ventajas de las personas emocionalmente inteligentes:

A. Competencia personal:

A.1. Conciencia de uno mismo: Conciencia de nuestros propios estados internos, recursos e intuiciones:

  • Conciencia emocional: reconocer las propias emociones y sus efectos.
  • Valoración adecuada de uno mismo: conocer las propias cualidades y debilidades.
  • Confianza en uno mismo: Seguridad en la valoración que hacemos sobre nosotros mismos u sobre nuestras capacidades.

A.2. Autorregulación: Control de nuestros estados, impulsos y recursos internos.

  • Autocontrol: Capacidad de manejar acertadamente las emociones y los impulsos conflictivos.
  • Confiabilidad: Lealtad al criterio de sinceridad e integridad.
  • Integridad: Asumir la responsabilidad de nuestra actuación personal.
  • Adaptabilidad: Flexibilidad para saber gestionar los cambios.
  • Innovación: Ser flexible ante nuevas ideas, enfoques e información.

A.3. Motivación: Las tendencias emocionales que guían o facilitan el logro de nuestros objetivos.

  • Motivación de logro: esforzarse por mejorar o satisfacer determinadas metas.
  • Compromiso: Secundar los objetivos de un grupo u organización.
  • Iniciativa: Rapidez para actuar cuando se presenta la ocasión.
  • Optimismo: Tenacidad en la consecución de los objetivos a pesar de los contratiempos vinculándolos hacia pensamientos positivos y realistas.

B. Competencia social:

B.1. Empatía: Es la conciencia de los sentimientos, necesidades y preocupaciones de los demás personas.

  • Comprensión de los demás: Captar los sentimientos y los puntos de vista de otras personas y sus preocupaciones.
  • Orientación hacia el servicio: Anticiparse, reconocer y satisfacer las necesidades de los otros.
  • Aprovechamiento de la diversidad: Aceptar las oportunidades que nos ofrecen diversas personas.
  • Conciencia política: Capacidad de darse cuenta de las corrientes emocionales y de las relaciones de poder subyacentes en un grupo.

B.2. Habilidades sociales: Capacidad para introducir respuestas deseables en los demás.

  • Influencia: Utilizar estrategias de persuasión eficaces.
  • Comunicación: Emitir mensajes claros y comunicantes.
  • Liderazgo: Como un conjunto de habilidades directivas que tiene un individuo para influir en la forma de ser o actuar de las personas o en grupos de trabajo.
  • Catalización del cambio: Iniciar o dirigir los cambios.
  • Resolución de conflictos: Capacidad de negociar y resolver conflictos.
  • Colaboración y cooperación: Trabajar con los demás para conseguir objetivos y metas comunes.
  • Habilidad de equipo: Ser capaces de crear la sinergia grupal en la consecución de objetivos de grupo.

¿Qué es una emoción?

Las emociones son fenómenos efectivos y subjetivos entendidos como una manera de adaptación de ambiente en que el individuo se desarrolla.

Una emoción es un proceso que se activa cuando el organismo detecta algún peligro, amenaza o de desequilibro con el fin de poner en marcha los recursos para controlar la situación.

Según el psicólogo V. J. Wukmir: “La emoción es una respuesta inmediata del organismo que le informa del grado de favorabilidad de un estímulo o situación. Si la situación le parece favorecer su supervivencia experimenta una emoción positiva (alegría, satisfacción, deseo, paz, etc.) y si no, experimenta una emoción negativa (tristeza, desilusión, pena, angustia, etc.)”

Hockenbury y Hockenbury (2007): “Una emoción es un estado psicológico complejo que implica tres componentes distintos: una experiencia subjetiva, una respuesta fisiológica y una respuesta conductual o expresiva”.

¿Para qué nos sirven las emociones?

  1. Psicológicamente: potencian o alteran la atención, la concentración, incrementan o reducen ciertos comportamientos, activan asociaciones, influyen en nuestra forma de ver e interpretar el mundo…

  2. Fisiológicamente: provocan respuestas somáticas por ejemplo alteraciones cardio – respiratorias y digestivas, afectan a expresiones faciales, músculos, voz, actividad del Sistema Nervioso Central…

  3. Contractualmente: establecen nuestra posición respecto al entorno, nos acercan o eligen de ciertas personas, estímulos, objetivos…

Funciones de las emociones

Adolphs 2002: “Las emociones constituyen una serie de mecanismos corporales desarrollados durante la historia evolutiva de los organismos (filogenia), se pueden modificar mediante el aprendizaje y la experiencia (ontogenia) cuya finalidad es aumentar el equilibrio, la supervivencia y el bienestar del organismo”.

Las tres funciones principales son:

  1. Adaptativa: Las emociones positivas/negativas tienen una función determinada ajustando el organismo a nuevas condiciones ambientales.

  2. Motivacional: potencian y dirigen las conductas mediante la atracción-repulsión.

  3. Comunicativa: Tanto a nivel intrapersonal como interpersonal.

Existen seis categorías básica o tipos de emociones:

  • Miedo: anticipación de una amenaza o peligro que produce ansiedad, inseguridad, tensión y alarma.

  • Sorpresa: asombro, desconcierto, pasmo es la emoción más breve.

  • Aversión: disgusto, solemos rechazar lo que nos produce aversión.

  • Ira: enojo, rabia, furia, malhumor, desprecio.

  • Alegría: euforia, diversión, nos aporta bienestar, seguridad.

  • Tristeza: pesimismo, pena, nostalgia, generando un sentimiento negativo, acompañado de deseo de aislamiento y positividad.

Clasificación de las emociones

  1. Emociones primarias: conllevan una alta carga genética, presentando respuestas emocionales preorganizadas que aunque son modeladas por la experiencia y el aprendizaje existen en todas las personas y culturas.

  2. Emociones secundarias: Están conectadas a las primarias, y su evolución depende del desarrollo individual y sus respuestas son muy diferentes de unas personas a otras (hostilidad, amor, cariño)

  3. Emociones negativas: generan sentimientos desagradables, percibiendo la situación come dañina buscando recursos para su afrontamiento (ira, tristeza, asco…).

  4. Emociones positivas: conllevan sentimientos agradables, valorando la situación como beneficiosa, con una duración temporal corta y moviliza muy pocos recursos para su afrontamiento (felicidad…).

  5. Emociones neutras: Son las que no producen básicamente reacciones no agradables ni desagradables, tienen como objetivo facilitar la aparición de posteriores estados emocionales (la sorpresa…).

  6. Emociones sociales: Es condición necesaria la presencia de otra persona para que esta, puedan aparecer (admiración, orgullo, culpa, envidia, simpatía, vergüenza…).

Educación emocional

La educación emocional es un proceso educativo, continuo y permanente, cuyo objetivo es el desarrollo emocional como elemento primordial del proceso cognitivo, constituyendo ambos los dos pilares para conseguir una personalidad integral con bienestar personal y social. Sus objetivos son:

  1. Tomar conciencia de nuestras emociones.

  2. Comprender las sentimientos de los demás.

  3. Tolerar las tensiones y frustraciones en los ámbitos personales, académicos, laborales y sociales.

  4. Fomentar la capacidad de trabajo en equipo.

  5. Adoptar una actitud empática y social fomentando nuestro desarrollo personal.

  6. Participar, deliberar y convivir con todos desde un ambiente armónico y una actitud positiva ante la vida.

  7. Conseguir construir emociones positivas.

  8. Ser capaz de lograr la automotivación.

  9. Aprender la capacidad para controlar el estrés, la ansiedad y los estados depresivos.

  10. Tomar conciencia de los factores que inducen al bienestar subjetivo.

  11. Potenciar la capacidad para ser feliz como una armoniosa satisfacción de tres grandes necesidades; el bienestar personal, la vinculación social y la sensación de progreso.

  12. Desarrollar el sentido del humor.

  13. Potenciar la capacidad para no obtener las recompensas inmediatas a favor de otras de mayor nivel pero a largo plazo.

  14. Controlar la frustración canalizándola.

Conclusiones

Cualquier persona que se encuentre leyendo este artículo, seguramente se preguntará… y finalmente ¿Cómo se hace esto? ¿Cómo puedo ser una persona con mayor inteligencia emocional? ¿Cómo puedo madurar emocionalmente? ¿Cómo mejorar mi bienestar y rendimiento? O en resumen ¿Cómo puedo triunfar en la vida?

A modo de curiosidad ofrecemos algunas de las técnicas o herramientas que componen la parte práctica de la competencia emocional entendida como ya dijimos como una capacidad adquirida que puede desarrollarse a través del modelamiento y la educación emocional.

1. El “autocontrol” es una aptitud y habilidad esencial de la inteligencia emocional. Entre otras cosas, implica identificar cómo influyen en nuestras reacciones factores como: nuestros pensamientos y valoraciones; los cambios fisiológicos que experimentamos ante determinadas situaciones; y los comportamientos y acciones a las que tendemos.

2. Para “hacernos cargo de nuestros pensamientos y valoraciones” se recomienda: determinar nuestros “pensamientos automáticos”, así como nuestros “pensamientos distorsionados”. Para enfrentarlos se puede acudir a técnicas como: los “diálogos interiores”, y la preparación de “afirmaciones positivas”.

3. Para identificar los “cambios fisiológicos o respuestas emocionales que experimentamos” debemos prestar atención a “indicadores” como: alteraciones en el ritmo cardíaco, presión arterial, ritmo de la respiración, e intensidad de la sudoración que, generalmente, nos informan sobre un cambio en nuestro nivel de ansiedad. Percibir a tiempo estas señales corporales, nos permite actuar y controlar nuestras emociones. Para esto, se proponen ejercicios y consejos que nos ayuden a identificar nuestras respuestas emocionales ante determinadas situaciones. Entre las técnicas que se proponen está la llamada “relajación condicionada”.

4. Para “tomar el control de nuestros comportamientos y acciones”, primero tenemos que ser capaces de reconocerlos. Para esto se recomienda que hagamos un “seguimiento” de estos comportamientos, buscar pautas y, de ser necesario, pedir opiniones a otros. Todo esto nos permitirá desactivar los comportamientos y acciones que nos perjudiquen. Entre las técnicas que se recomiendan para esto están: la respiración profunda reiterada y el inicio de un diálogo interno constructivo.

5. La solución de problemas es una de las actividades más importantes, y estresantes, a las que tenemos que enfrentarnos la mayoría de las personas en nuestro día a día. Para reducir su impacto en nuestras emociones y reacciones se recomienda seguir un proceso que transite por los siguientes momentos: identificar y definir la situación problemática, generar alternativas de solución, definir las mejores estrategias, y evaluar los resultados. Además, debemos desechar la reacción habitual de buscar sus causas “fuera” de nosotros, centrándonos en lo que debemos superar y lo que podemos hacer en nuestra área de influencia.

6. Otras técnicas que se recomiendan para controlar las emociones son: usar el sentido del humor; reorientar nuestra energía emocional hacia la realización de tareas más sencillas y agradables y; tomar un tiempo de descanso.

7. Además del autocontrol, existen otros enfoques y propuestas prácticas interesantes como el desarrollo de habilidades sociales para “saber escuchar”, escucha atenta, comunicación interpersonal y emocional, la comunicación asertiva y la empatía.

Por último hacer mención a la importancia práctica del control del estrés, mediante técnicas de respiración, relajación, visualización, meditación y control del pensamiento como también apunta la terapia cognitiva. Esto nos ayudara en el camino para ser personas emocionalmente inteligentes siendo capaces de manejar nuestras emociones, pensamientos y acciones.

Referencias bibliográficas

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