La noción de perversión a través del tiempo | Desde Sade hasta Lacan

Zaira Yurelly Espinosa Porras
Psicóloga en formación de la Fundación Universitaria los Libertadores | Bogotá | Colombia
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Resumen

La perversión es un tema que causa controversia y al cual se le atribuyen distintos significados, que, en consecuencia, lo convierte en un objeto de discusión, que ha estado presente desde tiempos remotos y que se ha manifestado y entendido de diversas maneras, por ello, esta investigación pretende hacer un rastreo de lo que se entiende por perversión en épocas distintas, a partir del punto de vista de cuatro autores: El Marqués de Sade, que explica la perversión a través de las prácticas sexuales y la crítica social; Krafft-Ebing, que explica este fenómeno desde los fetiches sexuales y la homosexualidad; Freud que toma los conceptos propuestos por Ebing y los profundiza en la infancia; y Lacan que se enfoca en el actuar y el pensar del perverso. Estas deliberaciones, son lo que dan cabida para hacer un análisis del cambio que ha tenido la noción de perversión permeado por el contexto, los valores morales y la cultura. Como resultado de esto, se encontró la fuerte incidencia que tiene el contexto, la cultura y los valores morales sobre las nociones de perversión, ya que, cada época tiene una característica específica que esta subyacente en los significados que se le dan a este fenómeno, por lo que la perversión deja de ser una patología para convertirse en una forma de ser y de estar en el mundo, tropezando con lo que la sociedad considera normal.

Palabras clave: Perversión, noción, normal, ser, moralidad.

Abstract

Perversion is a topic that causes controversy and which is attributed different meanings, that consequently makes it an object of discussion, that has been present since ancient times and that has been manifested and understood in various ways, so this research aims to trace what is meant by perversion in different times , from the point of view of four authors: Marques de Sade, which explains perversion through sexual practices and social criticism; Krafft-Ebing, which explains this phenomenon from sexual fetishes and homosexuality; Freud who takes the concepts proposed by Ebing and deepens them in childhood; and Lacan that focuses on acting and thinking of the wicked. These deliberations are what provide room for an analysis of the change that has had the notion of perversion permeated by context, moral values, and culture. As a result, the strong impact of context, culture and moral values was found on notions of perversion, since, each era has a specific characteristic that this underlying in the meanings given to this phenomenon, so, perversion ceases to be a pathology to become a way of being and being in the world , stumbling upon what society considers normal.

Keywords: Perversion, culture, moral, normality.

Introducción

La perversión es un tema controversial, ya que actualmente se tienen diferentes significados de este concepto, e inclusive se llega a confundir la perversión con la depravación. La perversión suele ser asociada con las prácticas sexuales inusuales, la psicopatía e inclusive con la homosexualidad, sin embargo, esto no es más que una postura moralista, para juzgar algo que se sale de la norma. En esta instancia, esta investigación pretende hacer un análisis de las nociones de perversión a través del tiempo y tomando como base cuatro autores: Marqués de Sade, Krafft-Ebing, Freud y Lacan (Sánchez, 2014).

Asimismo, se puede afirmar que las posturas morales frente a la sexualidad, han cambiado a través del tiempo, cada día se normalizan más cosas, y es aquí donde se cuestiona el lugar de la patología, en cuanto es una imposición de lo que está fuera de la norma, pero que evoluciona a través de los años, así es la noción de perversión, cambia con los años, y es por esto que es importante hacer un análisis de los cambios que ha tenido la concepción de este concepto, que puede generar controversia.

La palabra perversión, viene del latín “perversus”, que significa muy malo y en contra de la norma, de esta manera, es considerada como algo maligno y fuera de lo esperado, de modo que la perversión se define desde la moralidad de cada sujeto y de lo que para él sea normal o no. En este orden de ideas, la primera persona en hablar abiertamente sobre la perversión fue Marqués de Sade en 1790, con sus obras literarias, que lo llevaron a ser encarcelado, dando a conocer distintas desviaciones sexuales por medio de sus escritos y también una realidad presente: el sadismo en términos político-sociales, sus obras dieron un acercamiento de lo que sería una perversión, algo así como el moralismo Kantiano, solo que al revés, es decir que la perversión podría definirse como no hacer nada para el servicio de la moral, pensando solo en utilizar el cuerpo del otro, con el fin de obtener el placer propio (Roudinesco, 2009).

Ahora bien, después de Sade, Krafft-Ebing en 1886, escribe una obra llamada “Psicopatía sexual”, en la cual definió la perversión como la forma patológica de la sexualidad, es decir que allí se podría ubicar todo lo que concierne a las parafilias y los fetiches, así mismo en su obra tomó otro término llamado inversión que fue definido como lo contrario a la heterosexualidad, tomando así una postura empirista, ya que habla según su experiencia, y esto resulta siendo para esta época un juicio moral, teniendo en cuenta que son comportamientos, ya normalizados actualmente. Más adelante, Freud toma los conceptos dados por Ebing, y crea su teoría sexual, y allí se encuentran las aberraciones sexuales que son desviaciones de dos tipos: una que es en relación con el objeto (la cual se asocia con la homosexualidad, la paidofilia y el animalismo) y la otra, que es con relación al fin sexual (que se asocia con la transgresión y las fijaciones) (Mazzuca, 2001).

Por otro lado, Lacan toma una postura distinta a estos dos personajes, y ya no asocia la perversión con una patología, sino que expone que es una forma particular de relacionarse con el otro, en cuanto se dedica y “cree fervientemente” en el goce del otro, es decir que el perverso tiene una relación particular con la víctima y tiene una configuración, en la cual se olvida de la moral, para hacer su propio deseo que siempre se va a tratar del otro. De manera que, Lacan rompe el juicio moral que se veía en años anteriores y empieza a ver al perverso desde otra mirada, más enfocada en la satisfacción de este a raíz del sufrimiento del otro.

Sade y la perversión

Ahora bien, se profundizará más en la concepción de la perversión, según los cuatro autores planteados anteriormente, así que se hará de manera cronológica, por lo cual la primera referencia será Sade, el cual no tiene definición en sí de la perversión, sino que el concepto está inmerso en sus obras. En esta instancia, Sade plantea un escenario con personajes, para dar a conocer este concepto, y allí da a conocer todo tipo de parafilias y crea un tipo de mandato moral perverso, en el cual, el sujeto debe disfrutar del cuerpo del otro, sin limitación alguna y con base a los caprichos que se quieran saciar, lo cual describe perfectamente los elementos que contiene la estructura perversa, en cuanto se rechaza todo tipo de moralidad, y se debe actuar con base al propio placer (Ruíz, 2009).

Continuando con lo anterior, Sade “llevó la depravación (dentro y fuera del terreno sexual) más allá de la conducta y lo convirtió en un sistema: un legado moral” (De Santiago, Lin Ku y García, 2019, p. 2), pero invertido, en el cual se pone de base que “Nadie ha de privarse de satisfacer uno sólo de sus deseos por un otro que nada tiene que ver con él” (De Santiago et al, p. 11), se deben olvidar las imágenes sociales y la sensibilidad humana para dar prioridad a la transgresión de la norma, ya que, según Sade la empatía representa una amenaza para el goce y el poder. Es así como se debe rechazar todo vínculo con el otro, para gozar de este, sin limitación moral alguna y para suprimir la conciencia de sí mismo, en cuanto el sujeto debe actuar pensando siempre en su propio beneficio y en la satisfacción de sus deseos.

Krafft-Ebing y la perversión

Otro autor importante para esta investigación es Krafft-Ebing, el cual se refirió a la perversión como una práctica sexual inusual, y divide esto en dos: las prácticas sadistas, fetichistas y masoquistas y por el otro las prácticas homosexuales, que son del orden de la inversión, definiciones que son un reflejo del contexto de la época, en cuanto se puede observar que actualmente la homosexualidad no es considerada una patología. Sin embargo, el autor aclara que había que tener en cuenta el fin de estas prácticas, para determinar si se puede considerar una perversión (Pacheco y Rahmani, 2016).

Continuando con Ebing los fetiches tienen su origen en el primer despertar del deseo sexual, “se puede suponer que hubo algún acontecimiento que determinó la asociación del sentimiento lujurioso con la única impresión» (Hendrickx, 2017, p. 46), es decir que el fetiche no se adquiere por sí solo, sino que está asociado a un suceso que marcó la vida sexual del sujeto, sin embargo, el fetiche puede ser hereditario o en dado caso, consecuencia de una psicopatía.

Freud y la perversión

Tomando como base lo propuesto por el anterior autor, Freud (1905) define la perversión o fetichismo como una patología que se asocia a las desviaciones o transgresiones de la norma, y toma como base dos perversiones: el masoquismo y el sadismo. Así mismo Freud (1905) nombra al sadismo y al masoquismo como las más frecuentes e importantes de todas las perversiones y considera que “el concepto de sadismo fluctúa entre una actitud meramente activa, o aun violenta, hacia el objeto sexual, hasta el sometimiento y el maltrato infligidos a este último como condición exclusiva de la satisfacción” (p. 26), de esta manera, estos dos conceptos, cumplen dos papeles importantes: el activo (sadista) y el pasivo (masoquista).

También expone que la perversión tiene su origen en la renegación a la castración, lo cual según Pardo (2006) “es el modo de defensa que el sujeto opone a la angustia de castración” (p. 176), en otras palabras, el sujeto se opone a la idea de reprimir su deseo por su madre y busca una salida por medio de la transgresión de la norma. Así mismo, este autor plantea que las personas neuróticas usualmente tienen resistencias (pudor, vergüenza, asco), sin embargo, el perverso en particular pone por encima de estas el fin sexual, es decir que de una u otra forma se pone como base el ello, por esta razón empieza a primar el goce y se abandona la moralidad.

Lacan y la perversión

En cuanto a los conceptos lacanianos, siguiendo con Lacan (citado por Marchesini, 2014) considera que “la perversión es un modo de respuesta del sujeto a la falta del Otro y un intento de cubrir la falta materna” (p. 1), es decir que el sujeto perverso necesita sustituir una falta materna por medio del otro, y por esta razón empieza a gozar de este. Otro rasgo importante es que Lacan (citado en Marchesini, 2014), expone que la perversión no se puede reducir meramente a algo sexual, en cuanto que “el coito más anatómicamente normal puede ser tan neurótico o tan perverso como lo que se llama una pulsión pregenital” (p. 2), en otras palabras, los fetiches sexuales, pueden ser tanto neuróticos como perversos, por lo tanto, la perversión no se rige por un deseo corporal, sino por un goce, que es de carácter psíquico y es producto de una sustitución maternal.

Ahora bien, en el texto Kant con Sade, Lacan expone una perversión, en la cual el sujeto goza del otro, sin limitación alguna, una perversión en la cual el objetivo de todo es el placer, lo cual se puede relacionar con el imperativo categórico propuesto por Kant, en el cual se cambiaría la moral por el goce, ya que el sujeto rechaza todo principio de moralidad y tiene que seguir unos mandatos perversos que consisten en “la reducción del otro sujeto al estatus de puro objeto y el consecuente olvido de su naturaleza de sujeto y una obediencia ciega al principio de que no solo se tiene derecho, sino que se debe disfrutar del cuerpo del otro tal y como se quiera” (Conde, 2017, p. 476).

Análisis de las nociones de perversión

Con base a las definiciones dadas por los distintos autores, se puede evidenciar que la noción de perversión se asume de manera distinta a través de los años y que cada autor antepone elementos relevantes desde la experiencia y el contexto en su forma de asumir la perversión, y se toman como referencia los unos a los otros. De igual modo, se puede observar que en principio la perversión era asociada a prácticas sexuales inusuales, prácticas que no se han normalizado del todo, ya que se siguen considerando patológicas, sin embargo, ya no están inmersas en la perversión, en cuanto esto depende de más factores.

Según Halwani (2020), la perversión sigue siendo vista como algo que se opone a lo “natural”, además, el concepto de “perversión” podría referirse a muchas cosas: las inmorales, repugnantes, extrañas y biológicamente anormales. Es así como, las concepciones de perversión sufren una especie de mutación, dependiendo de lo que se considere como natural y de lo que la sociedad considere como inmoral. Sin embargo, Sade narra en sus obras un libertinaje desenfrenado, en el cual el sujeto saca a relucir su lado más instintivo y comete actos aberrantes contra el otro, sin ningún tipo de juzgamiento.

En la época y el contexto de Krafft-Ebing, se consideraban perversiones sexuales a las prácticas sexuales que no estaban dirigidas a la conservación de la especie, sin embargo, este autor clasifica la perversión, de acuerdo con sus análisis de caso de fetichistas, y plantea la homosexualidad como una perversión de inversión. Así mismo, se puede observar que Freud toma elementos de la teoría de Krafft-Ebing, en especial cuando Ebing expone que hay algo que el sujeto debe sustituir, que le genera malestar y por ello, se genera el fetiche, lo que Freud denomino “la renegación a la castración”, en el cual el sujeto se niega a renunciar a su objeto amado, lo sustituye y en consecuencia, surge el fetiche (Costa, 2009).

Ahora bien, es necesario ver el contexto para poder sustentar esta investigación, ya que a partir de este se podrá observar si los conceptos que los autores le atribuyeron a la perversión tienen relación con los escenarios de la época en la que se encontraban.

Época de Marqués de Sade

La época de Marqués de Sade está ubicada entre finales del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX, la cual se caracteriza por la Revolución Francesa, la Ilustración y el Puritanismo, pensamientos que inspiran a este autor a escribir sus obras. De este modo, lo que muestra Sade en sus obras es una fuerte crítica hacia la religión y a sus dirigentes, y expone que hay que eliminar la religión para liberar a los hombres, pensamiento que estuvo presente en la Revolución Francesa, la cual rechaza la desigualdad y los privilegios que se le daban en aquel entonces a los sacerdotes, y exponiendo que la religión solo domina al hombre y no lo deja ser. Así mismo, en esta época se caracteriza por la desigualdad social y el poder que se le daba a la iglesia, en la cual se les daba prioridad a los sacerdotes, elementos que están subyacentes en las palabras de Napoleón Bonaparte (citado en Mayos, 1993):

La sociedad no puede existir sin la desigualdad de las fortunas, y la desigualdad de las fortunas no puede existir sin la religión. Cuando un hombre muere de hambre junto a otro que nada en la abundancia, le resultará imposible aceptar esa diferencia, en caso de que no haya una autoridad que le diga: “Dios lo quiere así; tiene que haber pobres y ricos en el mundo; pero después y por toda la eternidad, el reparto será diferente (p. 94).

Por otra parte, Marqués de Sade se encuentra en la época de la Ilustración, caracterizada especialmente por el racionalismo, cosa que se puede evidenciar en la frialdad de sus libros, en la neutralidad con la que describe cada suceso, no hay un sentimiento detrás de la escritura, está presente solamente la razón. Así mismo, esta época está fuertemente influenciada por el cristianismo y el puritanismo, razón por la cual se considera perversión todo aquello que tenga que ver con la sexualidad, y es aquí donde Sade toma una postura contraria a esto, por lo que decide crear una literatura dedicada al placer y el libertinaje (Mayos, 1993).

Época de Krafft-Ebing y Sigmund Freud

Durante esta época, que ya era el siglo XIX, se considera perverso todo aquello que no tenga fines reproductivos, entonces, las prácticas sexuales que se utilicen para obtener meramente placer son consideradas anormales. También, se rechaza totalmente la idea de la homosexualidad, ya que esta va en contra de la naturaleza del hombre, así como se repudia la masturbación. A pesar de esto, es una época en la que se empieza hablar de sexualidad de una forma más abierta y se empiezan a hacer estudios para determinar patologías en lo que concierne a los fetiches y las prácticas sexuales (Redondo, Vargas y Zuñiga, 2012).

La mujer era considerada como servidumbre sexual, y no se le permitía disfrutar de su sexualidad, ya que, se tenía la creencia de que “si las mujeres referían disfrutar de las relaciones sexuales estaban sentenciadas a morir jóvenes” (Vera, 1998, p. 119), es así, que la mujer era asociada con la crianza y la procreación. A parte de esto, se tenía la falsa convicción de que “el exceso de relaciones sexuales reducía la vida del hombre o lo volvía idiota” (Vera, 1998, p. 119), evidenciando que las creencias religiosas dominaron el comportamiento sexual, reduciéndolo meramente al proceso de reproducción, esto evidenciado en el puritanismo y la represión sexual.

Ahora bien, Freud estaba pasando por la misma época de Ebing, y llamó la atención con sus teorías de la sexualidad temprana y el complejo de Edipo, ya que, los niños eran asociados con la pureza y como algo ajeno a la sexualidad. Así mismo Freud menciona en sus obras que “el deseo sexual es igual para hombres y mujeres y refuta el concepto de que la masturbación ocasionaba insania” (Vera, 1998, p. 117) o locura, cosa que resulta un escándalo para una sociedad que condenaba la masturbación y el placer sexual.

Época de Jacques Lacan

Lacan se encuentra se ubica en un contexto postmoderno, caracterizado por el consumo y el capitalismo, pero también por un pensamiento más abierto frente a la sexualidad y la perversión, por lo tanto, Lacan empieza a darle importancia a la lingüística y expresa que cada sujeto es movido por un significante, es decir que cada persona es caracterizada por una historia, dándole así, por primera vez importancia a la subjetividad (Savio, 2015).

Si bien, el problema en la época de Freud era la represión sexual, a finales del siglo XX el problema ya no era este, ya que, es una época caracterizada por el consumismo y el individualismo, elementos que persisten aun en la actualidad en la cual, el sujeto es movido por sus propios intereses y la perversión ya no es un problema, porque ha sido normalizado que el sujeto con poder o el amo (como lo llamo Lacan) se aproveche de las faltas del otro, para imponer su propia norma. (Baudini, 2003). Es así, que la perversión ya no es asociada con la sexualidad, sino con un problema de orden social, en la cual se establecen lazos que solo tienen como fin el placer y la satisfacción sin limitación alguna, y evidenciando dos papeles: el masoquista y el sadista, sin embargo, esto ya es “normal”, porque el sujeto se niega a aceptar su realidad. (Dipaola, 2013).

Conclusiones

Se puede deducir que “para que una conducta pueda definirse como desviada es necesaria su comparación con un modelo ideal considerado normal. Y este modelo no es nunca ajeno a los valores morales y culturales de la época” (Szuster, 2010, p. 159). En consecuencia, la noción de perversión está en constante cambio, ya que, a medida que pasa el tiempo se van normalizando más comportamientos que tiempo atrás se consideraban perversos, sin embargo, esto depende también de la cultura y de la moralidad de cada sociedad.

Así mismo, se puede afirmar que cada época se caracteriza por penalizar ciertos comportamientos, casi todos sexuales, ya que a finales de siglo XIX e inicios del siglo XX, hablar de un fetiche sexual era todo un escándalo y no estaba permitido debido a la imposición del puritanismo, caracterizado por los valores morales rígidos, por lo que, los primeros autores que estudiaron el fenómeno de la perversión se enfocaron más en el estudio de una sexualidad que se consideraba perversa.

Sade es el primer autor que plantea la perversión sin tener en cuenta un modelo de normalización, sino que se atreve a transgredir la norma y sus obras son producto de una crítica social hacia la desigualdad y el poder de la iglesia, por lo tanto, la noción de perversión no es siempre invadida por unos valores morales, al menos no en este caso.

Ahora bien, ya en la época de Lacan, la perversión no hace referencia a una sexualidad anormal, sino a un individualismo que promueve acciones perversas, ya que, según Baudini (2003):

Todo está muy liberado, sin freno y lo que se produce es una época sin punto de capitón, de caída de los ideales, de pérdida de las creencias y de promoción de un individualismo a ultranza acompañado de un no juicio sobre la acción y de un abandono a su propia suerte de aquellos que no entran o han sido expulsados del mercado del consumo (p. 4).

De igual modo, las parafilias ya no son consideradas una perversión, más bien hacen parte de las formas diversas de vivir la sexualidad, ya que, si un sujeto tiene un fetiche, no necesariamente es perverso, a menos de que se presenten comportamientos transgresivos constantes y el sujeto este en constante búsqueda de goce de sí mismo a costa de los demás.

La perversión está caracterizada por la inmoralidad, el exceso, la destrucción de aquel que quiere hacer el bien y la obtención de intereses propios sin importar los medios, elementos que prevalecen en el contexto actual, puesto que, se rechaza toda responsabilidad moral y deber social (Talavera, 2018).

Si bien en épocas anteriores el poder era mayoritariamente de la Iglesia, actualmente no lo es, esta ha sido sustituida por la economía, la cual ha creado una enfermedad cultural caracterizada por la frialdad, la falta de empatía y el narcisismo. En esta instancia, la perversión ya no es considerada una patología, por lo que, se define como una forma de ser y de estar en el mundo, un mundo en el cual, el sujeto no es importante, sino que es solo un fin, un objeto, un medio para conseguir algo (Balenciaga, 2019).

Se podría decir que, actualmente se tiene una doble moral, en la cual se castigan socialmente a todos a aquellos que ejercen una perversión de manera violenta y explicita, pero se siguen los ideales de un perverso a través de ideologías políticas y del consumismo, y ni hablar del discurso que se maneja para gozar del otro sin límites. En conclusión, el sujeto masoquista es víctima de la sumisión ante ese otro que tiene poder, al cual le llaman perverso, ya que, es el que impone la norma para su propio beneficio (Frankel, 2020).

La perversión es de orden moral y los modelos de normalidad se construyen a partir de una sola realidad, de una cultura, tomando una postura reduccionista, en la cual se ignora la diversidad cultural. En este orden de ideas ¿qué es la perversión?, y ¿qué es la patología?, si solo se tiene una mirada literal de la realidad y si se piensa la perversión en términos de los valores de una sola cultura, esta permeada por un pensamiento occidental.

La noción de perversión varía según el contexto y la época, y puede que en algunas culturas se tenga un pensamiento todavía puritanista, que condene las prácticas sexuales y la homosexualidad, y entonces allí no existe el cambio a través del tiempo, y más cuando se habla de culturas que toman todos sus ideales de sus antepasados

El sujeto no está exento de valores morales, cultura y contexto, ya que, como se mencionaba anteriormente, para saber si algo se considera patológico, es necesario compararlo con un modelo ideal, es decir que, cada cultura le atribuye un significado diferente a la perversión, por lo tanto, la noción de perversión no es objetiva, es solamente producto de lo que la cultura asocie con transgresión, inmoralidad y satisfacción del deseo sin importar los medios.

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