Notas sobre el método dialéctico

Erick Daniel Granados Monroy
Licenciado en Filosofía, Máster en Desarrollo Humano y Doctor en Gestalt. Profesor de la Universidad Latina, Campus Sur, Distrito Federal (México). Colaborador de las revistas electrónicas Mundo Gestalt, Filosofía Mexicana, Razón y Palabra y Revista de Psicología y Humanidades.
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Introducción

En esta reflexión se realizará un breve acercamiento a la modalidad heurística contenida dentro del Método Dialéctico.

En la estructuración del documento, se utilizó el Método Doxográfico.

El artículo se encuentra compuesto por cinco apartados: Introducción, Desarrollo, Conclusiones, Bibliografía, y Notas.

Tras la presentación, comenzamos con el análisis.

Desarrollo

Dialéctica, es un término que en Ciencias Sociales y Humanidades aparece con un sentido equivoco o multívoco, que dependerá su semántica con base al entorno e intencionalidad del autor. De ejemplo, el uso que hicieron tres autores distintos: Platón, Hegel y Marx.

Para Platón, Dialéctica era un tipo de proceso elucidativo que podía llevarse de manera personal o en un proceso dialógico (con el Otro), donde se buscaba acceder a las ideas verdaderas, y trascender los datos de los sentidos, los elementos tradicionales y las opiniones simples y falaces.

Para Hegel, Dialéctica era una reflexión compuesta por tres momentos; un proceso analítico donde se partía de una postura (Tesis), que se contraponía a una posición distinta u opuesta (Antítesis), y de la conjunción de esas dos vertientes, se concretizaba un tercer momento elucubrativo que trascendía los elementos de los pasos previos (la Síntesis).

Marx tenía su respectiva interpretación-propuesta de Dialéctica, que si bien se basaba en la postura hegeliana, la contrastaba; para éste autor, la Dialéctica era una reflexión primordialmente crítica, cualitativa, complejizante y revolucionaria.

Las interpretaciones que manejaremos en torno a la Categoría Dialéctica serán los siguientes: desde el Enfoque Marxista, y bajo la perspectiva Reichiana.
Con relación a nuestro objeto de interés, Marx emitía la siguiente aserción…

“La investigación debe apropiarse pormenorizadamente de su objeto, analizar sus distintas formas de desarrollo y rastrear su nexo interno. Tan solo después de consumada esa labor, puede exponerse adecuadamente el movimiento real. Si esto se logra y se llega a reflejar idealmente la vida de ese objeto, es posible que al observador le parezca estar ante una construcción apriorística.

Mi método dialéctico no solo difiere del de Hegel, en cuanto a sus fundamentos, sino que es su antítesis directa. Para Hegel, el proceso del pensar, al que convierte incluso, bajo el nombre de idea, en un sujeto autónomo, es el demiurgo de lo real; lo real no es más que su manifestación externa.

Para mí, a la inversa, lo ideal no es sino lo material traspuesto y traducido en la mente humana. […]

La mistificación que sufre la dialéctica en manos de Hegel, en modo alguno obsta para que haya sido él quien, por vez primera, expuso de manera amplia y consciente las formas generales del movimiento de aquella. En él la dialéctica está puesta al revés. Es necesario darle la vuelta, para descubrir así el núcleo racional que se oculta bajo la envoltura mística.
En su forma mistificada, la dialéctica estuvo en boga en Alemania, porque parecía glorificar lo existente.

En su figura racional, es escándalo y abominación para la burguesía y sus portavoces doctrinarios, porque en la intelección positiva de lo existente incluye también, al propio tiempo, la inteligencia de su negación, de su necesaria ruina; porque concibe toda forma desarrollada en el fluir de su movimiento, y por tanto sin perder de vista su lado perecedero; porque nada la hace retroceder y es, por esencia, crítica y revolucionaria.” [1]

Con base al autor de Tréveris, el Método Dialéctico será a su vez Teórico y Práctico, un modelo epistemológico y pragmático donde busca sustentarse el Saber en lo real, no en lo ideal, y donde se intenta trascender lo dado, en un nuevo devenir contextualmente fásico y humanamente mejor.

Por otro lado, desde la perspectiva de Ibáñez Langlois…

“La dialéctica significa la posibilidad de partir de un punto así determinado (tesis), y pensar otro que todavía no existe, distinto en el espacio y el tiempo, afirmarlo por la negación del anterior (antítesis), y dirigir en ese sentido la evolución anticipando el resultado futuro (síntesis). Es decir, la dialéctica supone siempre una providencia, una fuerza pensante y anticipadora que no pertenece en absoluto a la materia por sí misma.” [2]

De acuerdo a este autor, la Dialéctica implica una movilización, un sentido, orden y finalidad que como tal, no existe en lo natural.

Bajo esta hermenéutica, Dialéctico será aquel proceso transformador y emancipador, una variante más allá de los elementos del status quo de lo Occidental u Occidentalizado:
Un intento por proponer, crear y resistir.

Un elemento propositivo ante lo problemático, usual y avasallador. El esfuerzo micro, el compromiso personal para intentar, Ser y hacer lo humanista.

Finalmente, con relación al Método Dialéctico, la Psicología Política, Reich realizará la siguiente conceptualización…

“La dialéctica materialista de Marx surgió en oposición a la dialéctica idealista de Hegel, quien fue el verdadero fundador del método dialéctico. En tanto que G.W.F. Hegel concebía la dialéctica de los conceptos como el elemento motor originario del desarrollo histórico y consideraba el mundo real sólo como el reflejo de las ideas o los conceptos que se desarrollan dialécticamente, Marx convirtió dicha concepción del mundo en concepción materialista, es decir, colocó el edificio de Hegel, según su propia expresión, “sobre sus propios pies”, reconociendo el devenir material como lo originario y considerando las ideas como algo dependiente de él. Con la asimilación de las concepciones dialécticas del devenir de Hegel, Marx acabó al mismo tiempo con el materialismo mecanicista del siglo XVIII. Los principales postulados del materialismo dialéctico son:

1] El proceso dialéctico no es algo exclusivo del pensamiento, sino que también tiene lugar, independientemente del pensamiento, en la materia, es decir, el movimiento de la materia es objetivamente dialéctico. El materialista dialéctico no introduce en la materia nada de lo que existe sólo en su pensamiento, sino que capta directamente, por medio de sus sentidos y de su pensamiento, que también están regidos por la dialéctica, el devenir material de la realidad objetiva. Obviamente, esta concepción es totalmente opuesta a la concepción idealista de Kant.

2] Tanto el desarrollo social como el desarrollo de los fenómenos naturales, contrariamente a lo que sostiene todo tipo de metafísica, sea idealista o materialista, que lo atribuye a un “principio motriz” o a “una tendencia motriz inmanente en las cosas”, ocurre a través de contradicciones internas; a través de choques entre elementos opuestos de la materia y del conflicto entre estos elementos, que no puede resolverse dentro de la forma de existencia dada y que, al estallar las contradicciones, trastoca la forma de existencia de la materia y origina una nueva, de la cual resultan nuevas contradicciones, etcétera.

3] Todo lo que produce el desarrollo dialéctico no puede considerarse ni malo ni bueno, sino necesario. Pero lo que en una etapa del desarrollo fue progresivo primero puede convertirse después en una traba. Por ejemplo, el modo de producción capitalista acrecentó primero enormemente las fuerzas productivas, pero posteriormente se convirtió, por sus contradicciones internas, en un obstáculo para ese desarrollo. La superación de este obstáculo implica el advenimiento del modo de producción socialista.

4] Debido al desarrollo dialéctico antes descrito y que tiene lugar a través del choque de elementos contrarios, nada es permanente, todo lo que existe lleva en su seno el germen de su destrucción. Pero una clase que quiera perpetuar su dominio no puede aceptar la concepción dialéctica, porque ello equivaldría a aceptar su propia sentencia de muerte. Según Marx, la burguesía en su desarrollo hizo surgir una clase, el proletariado, cuya condición de existencia significa la desaparición de la burguesía. Por eso la clase obrera es capaz de asimilar y poner en práctica de manera completa la dialéctica, en tanto que la burguesía está condenada a quedar atrapada en el más absoluto idealismo.

5] Cada desarrollo es expresión y consecuencia de una doble negación; es negación de una negación. Para ilustrar esto, tomemos una vez más un ejemplo del desarrollo social. La producción de mercancías fue la negación del comunismo primitivo, en el cual sólo existía la producción de valores de uso. La organización socialista de la economía es la negación de esa negación; niega la producción de mercancías y así, a manera de una espiral, eleva a un escalón más alto la afirmación de lo que antes fue negado, la producción de valores de uso, el comunismo.

6] La oposición de los contrarios no es absoluta, sino que existe una mutua compenetración. El aumento de la cantidad llegado a determinado punto se traduce en un cambio de calidad. Cada causa de un efecto es al mismo tiempo efecto de este efecto como causa. Y no se trata simplemente de un efecto recíproco de fenómenos estrictamente separados el uno del otro, sino de una compenetración recíproca y un efecto mutuo. Además, un elemento puede convertirse en su contrario bajo determinadas condiciones.

7] El desarrollo dialéctico tiene lugar gradualmente, pero se realiza a saltos en determinados puntos. El agua no se convierte en hielo a través de un enfriamiento gradual, sino que, en un punto determinado, la cualidad agua se convierte de repente en hielo. Eso no quiere decir que el cambio súbito surja de repente de la nada, sino que ha habido un desarrollo gradual que en un momento dado produce el cambio brusco. Así, la dialéctica también resuelve la evolución contradictoria: revolución sin eliminar la evolución.

El cambio social se prepara primero por la evolución (socialización del trabajo, pauperización de la mayoría, etc.) y luego se realiza de manera revolucionaria.” [3]

Desde lo anterior, coincidimos totalmente con la noción que marca a la materia como fuente y origen de los procesos y producciones conceptuales. Validamos los conceptos de contradicción y conflicto como mecanismos que promueven el avance, el acercamiento sucesivo a nuevos niveles de realidad y conocimiento, con base a un proceso reflexivo; esto lo ligamos al concepto de evolución-revolución, puesto que reconocemos la validez de alguna idea previa como base para su superación o reconfiguración.

Sin embargo, la idea con la cual no nos encontramos aparejados es la inpermanencia de las clases; consideramos aquí un error de apreciación en el cual incurre el mismo Reich, puesto que los poderes económicos fascistas fueron totalmente capaces de estructurar y mantener una dinámica social que si bien es enfermiza y explotadora, es sólida, continua y eficaz para su cometido expoliador:

La experiencia, la historia y la actualidad demuestran que lo negativo, lo destructivo, lo injusto, pueden poseer solidez, continuidad y permanencia.

Es necesario reconocer tanto lo positivo como lo negativo de una propuesta teórica o modalidad metodológica.

Otra perspectiva que subraya el aspecto reflexivo del Método Dialéctico, aparece en el pensamiento de Derrida, que subraya de él un tipo de esfuerzo explicativo; para él…

“La dialéctica especulativa debe superar la oposición de la forma y del contenido como debe superar todo dualismo, y aún toda duplicidad sin renunciar a lo científico. Debe concebir científicamente la oposición de la ciencia a su contrario. No basta, sin embargo, con alcanzar la triplicidad en general para ganar el elemento especulativo del concepto. El formalismo puede también acomodarse a la triplicidad, corromperla, fijarla en un esquema o en el cuadro, arrancarla a la vida del concepto.” [4]

Según estos planteamientos, desde la modalidad reflexiva Dialéctica se evitará caer en posiciones en las cuales se mantengan conceptos o constructos que consideren la realidad, el ámbito natural y social bajo esquematizaciones formalistas, abstraídas, monográficas o parciales; tales como las comprendidas en las ideas eterno, puro o inmutable; concepciones que separan, aíslan y abstraen los elementos humanos o cognitivos del discurrir general, histórico o biológico.

Tras la revisión teórica en torno a lo dialéctico, cerramos con las Conclusiones.

Conclusiones

De acuerdo a lo revisado, el Método Dialéctico es un proceder epistemológico, una vía elucidativa; consiste en un proceso reflexivo que…

“Critica, desconstruye, fuerza la oposición tradicional y jerarquizada de la escritura y la palabra, de la escritura y el sistema (idealista, espiritualista, fonocentrista: en primer lugar logocéntrica) de todos sus otros.” [5]

Según lo citado, el punto más conspicuo del Método Dialéctico se manifiesta al considerar las proposiciones teóricas, prácticas y paradigmáticas como acercamientos tentativos, aproximativos y parcialmente válidos. Más valiosos desde la apertura que promueven a nuevas preguntas y posiciones, que por las respuestas acabadas o unilaterales que alguna jerarquía estamentada desee promover.

Consideramos algo extremadamente importante el encontrarse siempre en un estado de auto-alerta, “sospechando” de nosotros mismos, con el temor de caer en una “inconciencia irreflexiva” en la cual no nos percatemos de nuestras propias mentiras; autoengaños que no queremos ver o no nos conviene ver, o nos duele ver: falsedad y dogmatismo, arrogancia y brutalidad surgidos de la plaga psíquica latente y omnipresente en esta sociedad neurótica que nos vuelve predadores y asesinos insensibles.

Derrida hace una cita de Schelling, que manifiesta bajo su crítica al formalismo, éste mismo temor nuestro…

“No se puede atribuir aún un valor científico a la utilización actual de semejante forma, utilización según la cual vemos reducida a un esquema sin vida (leblosen Schema), a, hablando con propiedad, una sombra (zu einem, eigentlichen Schemen), igual que vemos a la organización científica reducida a un cuadro (Tabelle).

Este formalismo del que se ha hablado antes en general, y cuya manera queremos señalar aquí con más precisión, cree haber concebido y expresado la naturaleza y la vida de una formación (Gestalt) cuando la ha afirmado como predicado una determinación del esquema –sea la subjetividad o la objetividad, sea el magnetismo o la electricidad, etc., o la contracción o la expansión, oriente u occidente, etc., semejante juego puede ser multiplicado hasta el infinito ya que, en esta manera de proceder, cada determinación o formación puede ser reutilizada a su vez por las otras como forma o momento del esquema, y cada una por gratitud puede prestar el mismo servicio a la otra-, un círculo de reciprocidades por medio del cual no se experimenta lo que es la cosa misma, ni lo que es la una ni la otra.

Se reciben de la intuición vulgar determinación sensibles que, indudablemente, deben significar algo distinto de lo que dicen; por otra parte, lo que es en sí significativo (Bedeutende), las puras determinaciones del pensamiento (sujeto, objeto, sustancia, causa, universal, etc.), son aplicadas con tanta irreflexión y ausencia de crítica como en la vida cotidiana.” [6]

Este ataque contra el formalismo bien puede dirigirse con los mismos elementos a ciertos tipos de filosofía, de psicología y de ciencia, y su pretensión sospechosamente ingenua y estéril de “transformar” o “curar” a lo humano y a lo social, vía conceptos, documentos y grados académicos.

Verbalismo, formalismo, intelectualismo sin compromiso.

Mentes brillantes con corazones fríos y brazos inertes.

Notas

1. Marx, El Capital b, pp. 19-20.
2. Ibáñez, Síntesis Crítica del Marxismo Leninismo, p. 35.
3. Reich, Materialismo Dialéctico y Psicoanálisis, pp. 34-37.
4. Derrida, La Diseminación, p. 35.
5. Derrida, La Diseminación, p. 9.
6. Derrida, La Diseminación, p. 9.

Referencias bibliográficas

DERRIDA, J. (2007): La Diseminación. Traducción: José María Arancibia. España: Editorial Fundamentos. Tercera edición.
IBÁÑEZ, J. (1981): Síntesis Crítica del Marxismo Leninismo. Chile: Editorial Andres Bello. 1ª edición.
MARX, C. (2008): El Capital b. Crítica de la Economía Política. Libro Primero. El Proceso de Producción de Capital I. Edición a cargo de Pedro Scaron. Traducción, advertencia y notas de Pedro Scaron. México: Siglo XXI Editores. Vigesimoctava reimpresión.
REICH, W. (1989): Materialismo Dialéctico y Psicoanálisis. Traducción de Renate Von Hanfsstengel de Sevilla y Carlos Gerhard. México: Siglo Veintiuno Editores. Decimoquinta edición, corregida.