Pulsión de muerte en la vida y obra de Phillip Mainländer

Cristian Camilo Quiroga Umbarila
Psicólogo en formación de la fundación universitaria los libertadores. En pasantía del grupo de investigación psicosis y psicoanálisis. Realizando prácticas profesionales en psicología educativa en LABPSILIB

.
Resumen

En el presente artículo, se abordarán tres autores, con el propósito de hacer un análisis de la vida y la obra de la filosofía de Mainländer y relacionarlo con la pulsión de muerte. Para esto, en primera medida se abordará la filosofía de Schopenhauer, en segundo lugar, se abordará a Freud y finalmente, el autor que convoca este artículo, al filósofo alemán Phillip Mainländer, quien se suicidará a la edad de 34 años siendo consecuente con su filosofía. Se abordará la diferenciación realizada por Freud, en su segunda tópica, del documento titulado el “porvenir de una ilusión” donde, se propone un dualismo pulsional que va inseparablemente unido, centrándose este artículo en la pulsión de muerte. Entendida como aquella tendencia de todo lo vivo a un estado inerte e inanimado. Posteriormente se hará una descripción de la filosofía de Arthur Schopenhauer en lo que concierne a la interpretación de la voluntad, entendida para este autor, como un ser o esencia cuyo correlato se da únicamente a través del mundo fenoménico y no como la simple facultad de querer. Aspecto central en la filosofía de Mainländer puesto que se consideraría discípulo de Schopenhauer a través de la experiencia que tuvo a los 19 años al leer “el mundo como voluntad y representación”. Finalmente se abordará el autor central de este artículo la vida y la obra del filósofo Mainländer, quien postulará una “voluntad de morir” almacenada en cada ser y que describirá en su libro la “filosofía de la redención” que el único bien posible se da a través de la muerte dejando para la posteridad el argumento ontológico “no ser es mejor que ser”

Palabras clave: voluntad de vivir, vacío, voluntad de morir y pulsión de muerte.

Abstract

In the present article, three authors will be approached, with the purpose of making an analysis of the life and work of Mainlander’s philosophy and relating it to the death drive. For this, the philosophy of Schopenhauer will be addressed first, secondly, Freud will be approached and finally, the author who convenes this article, the German philosopher Phillip Mailander, who will commit suicide at the age of 34 years being consistent with his philosophy. The differentiation made by Freud, in his second topic, of the document entitled “the future of an illusion” will be approached, where a drive dualism is inseparably linked, focusing this article on the death drive. Understood as that tendency of everything alive to an inert and inanimate state. Subsequently a description of the philosophy of Arthur Schopenhauer will be made regarding the interpretation of the will, understood for this author, as a being or essence whose correlation is given only through the phenomenal world and not as the simple faculty of wanting . Central aspect in the philosophy of Mailander since he would consider himself a disciple of Schopenhauer through the experience he had at the age of 19 when he read “the world as will and representation”. Finally, the central author of this article will address the life and work of the philosopher Mailander, who will postulate a “will to die” stored in each being and that will describe in his book the “philosophy of redemption” that the only possible good is given through death leaving for posterity the ontological argument “not being is better than being”

Keywords: will to live, emptiness, will to die and death drive.

Introducción

Un discípulo de Arthur Schopenhauer de nombre Philipp Batz, pero más conocido por su seudónimo Mainländer, da un giro a la interpretación de la “voluntad de vivir” postulada por el filósofo de Danzig a partir de la lectura realizada del tratado El mundo como voluntad y representación proponiendo en su lugar que “la voluntad es propiamente de morir” y que esta se encuentra almacenada de forma individual en cada ser de forma inconsciente. De modo que la vida a través del absurdo de la existencia mostraría a la larga que lo mejor es “no existir más que existir”. De esta forma, Mainländer niega el monismo de la voluntad, proponiendo en su lugar que el mundo es mera multiplicidad a causa del exterminio del ser primigenio y que además a través del transcurso de la existencia la “voluntad de morir” se va manifestando mostrándole a los individuos que de una u otra forma la no existencia es mejor que la existencia (Pinto, 2012).

Por consiguiente, el argumento de la “voluntad de morir” es similar a lo que fue propuesto por Freud en el libro “más allá del principio de placer”, de hecho Freud (2011), afirmaría que en los individuos hay una tendencia a la repetición, donde estos buscan una unificación con la nada a partir de la búsqueda del individuo por un placer inmediato que desencadenaría un cese de hostilidades en el psiquismo, es decir, aquella tendencia a regresar a un estado inorgánico e inanimado. Además, si se tiene en cuenta que tanto Mainländer como Freud desprenden parte de sus pensamientos de la filosofía de Arthur Schopenhauer se podrá entender como los dos pensadores interpretan la voluntad de forma individual inconsciente en cada ser y no como una fuerza universal con dominio sobre el mundo de los fenómenos como lo expuso Schopenhauer (Volpi, 2005).

Por el motivo de los parecidos existentes entre la “voluntad de morir” y la pulsión de muerte en este artículo se tendrán en cuenta aquellos postulados y también el de la “voluntad de vivir” propuesto por Schopenhauer, ya que el propósito fundamental de este artículo es analizar la vida y la obra de un pensador como Mainländer ya que se hace interesante no solo por la antinomia cometida frente a la filosofía de Schopenhauer (pues el filósofo de Danzig no promueve el suicidio y además propone salidas para la renuncia de la voluntad), sino también por sus consideraciones en relación a la ciencia, por ejemplo: su teoría del debilitamiento de las fuerzas que posteriormente los físicos describirían como el segundo principio de la termodinámica, es decir, entropía, sus críticas a la política de sus tiempo sobre todo a la socialdemocracia, sus crítica a la estética y su negación a aceptar la moral de la compasión propuesta por Schopenhauer, además también se hace llamativo su explicación acerca del suicido de Dios y el surgimiento del Big Bang y por consiguiente la creación de todos los seres que de una u otra forma llevan en su interior la tendencia la muerte a causa de que son cadáveres de Dios. Y no solo esto, sino que además es llamativo que se haya suicidado a la edad de 34 años llegando a morir por un argumento ontológico (Baquedano, 2008).

El orden del artículo irá primero con una biografía de Mainländer. Después se abordará la pulsión de muerte y lo escrito por Freud y otras reflexiones y, finalmente, se abordará la filosofía de Schopenhauer a partir de la interpretación de la cosa en sí de Kant, la voluntad de morir del autor central de este artículo y sus postulados y la pulsión de muerte con el propósito de que el lector tenga una noción más cercana de aquello dicho por Mainländer en consideración de los significados de la vida y lo que aproxima a la muerte a través de las susodichas vivencias.

Biografía de Mainländer

Mainländer nace el 5 de octubre de 1841 en el seno de una familia de comerciantes acomodados. Fue el menor de seis hermanos, tres de los cuales cometieron después suicidio. Por cuanto provenía de la región de Main se le otorgo el seudónimo Mainländer. Pasado un tiempo, cuando cumplió 17 años su padre lo envió a Nápoles, donde aprendió italiano leyendo con gran afición los poetas Leopardi, Dante, Bocaccio y Petrarca. También estudiaría con profundidad las obras de Hegel y a Spinoza. Aunque un momento decisivo para su vida vino en el año de 1860 cuando contaba con 19 años, puesto que, llegaron desde Leipzig los ejemplares de El mundo como voluntad y representación de Schopenhauer. Mainländer diría lo siguiente:

“Entré a una librería y le eché un vistazo a los libros frescos llegados desde Leipzig. Ahí encontré El mundo como voluntad y representación de Schopenhauer. ¿Schopenhauer? ¿Quién era Schopenhauer? El nombre nunca lo había oído hasta entonces. Hojeo la obra, leo sobre la negación de la voluntad de vivir y me encuentro con numerosas citas conocidas en un texto que me hace preso de sueños.” (Tomado de Baquedano, 2008).

En 1863 regresaría para hacerse cargo del negocio familiar. En 1869 se emplea en un banco en Berlín donde se hace accionista de acuerdo a los deseos de su padre. Sin embargo, este periodo de su vida repercute en bajones anímicos, lo que hace que se refugie en la lectura leyendo críticamente a Heráclito, Platón, Aristóteles, Escotus, Locke, Berkeley, Hume, Hobbes, Fichte, Kant, Hegel y Schopenhauer. En 1874 es llamado como coracero en el regimiento de Magdeburgo en Halberstadt; concluye en este periodo el primer tomo de la filosofía de la redención. En 1875 concluye el segundo tomo de su obra. El 31 de marzo llegaría a Offenbach el primer tomo de su obra ya finalizada. Finalmente, en la noche del 1 de abril de 1876, convencido de que, concluida su gran obra, ya no quedaba nada por hacer, se quita la vida, por medio de la horca, sirviéndole de pedestal algunos ejemplares de la filosofía de la redención (Pinto, 2011).

Pulsión de muerte

Según Castro (2011), el término pulsión de muerte fue originariamente propuesto por la psicoanalista Sabina Spielrein en su escrito titulado La destrucción como causa del devenir. Este escrito provocaría que Freud reconsiderase el tema de las pulsiones y en su libro Más allá del principio de placer postularía que en el psiquismo hay un dualismo pulsional que, aunque parezcan contrarias trabajan finalmente unidos (eros-thanathos). En Más allá del principio de placer Freud dejaría patentado que la pulsión de muerte es aquella tendencia inherente de todo lo vivo a buscar un estado anterior a la vida, (Freud, 2003).

Para llegar a la noción de la pulsión de muerte, Freud no solo se basaría en la lectura realizada del tratado La destrucción como causa del devenir de Sabina Spielrein, sino también analizaría la experiencia del trauma psicológico de los soldados que participaron en la Segunda Guerra Mundial. Los análisis realizados a los soldados le llevarían a descubrir que las personas de una u otra forma tendían a recrear experiencias desagradables, lo cual al final violaría todo principio de placer, de manera que al final la pulsión de muerte se opondría a la mera preocupación por la ganancia de placer empujando al individuo a un retorno de todo lo inorgánico e inanimado (Sánchez, 2013).

Por otro lado, el filósofo Phillip Mainländer en su obra capital La filosofía de la redención, publicada en 1876, plantearía que en cada individuo se encuentra inmersa una fuerza, que este autor llamaría “voluntad de morir”. Esta fuerza estaría configurada desde la muerte de Dios, originando la pluralidad de lo físico y el sufrimiento en la parte moral. De forma que, si todo es sufrimiento y si el tiempo está ligado a la muerte de Dios y la espiritualidad, la única salida de liberación se daría a través del suicidio, ya que, en resumidas cuentas, todos los seres quieren en el fondo morir pues entienden que después de la muerte no hay nada, que finalmente no habría más sufrimiento que habría una liberación (Mainländer citado por Baquedano, 2008).

Aunque Freud no llega a las conclusiones radicales de Mainländer, si llegó a considerar que en el psiquismo no se almacena solo una tendencia a la vida, sino también a la muerte (Freud, 2011). Aunque sus pensamientos estuvieron más ligados al maestro de Mainländer, es decir, al pensamiento del filósofo alemán Arthur Schopenhauer, quien en su tratado El mundo como voluntad y representación postularía que lo que Kant denominaba como “cosa en sí” no era más que la “voluntad de vivir” manifestada por la naturaleza para conseguir el orden (Schopenhauer, 2009).

Existiría un principio metafísico que se manifiesta en el mundo fenoménico apareciendo en todos los estratos del mundo natural, hasta hacerse deseo consciente únicamente en el hombre. De ahí Schopenhauer explicaría que todos los seres buscan propagar la vida a través de la interacción con otros seres, ya que, por ejemplo, el amor no es más que el juego de la voluntad que empuja a los individuos a copular para generar supervivencia. Por esta razón Schopenhauer consideraría que aquellos espíritus que ponen todas sus fuerzas en el amor son los más valiosos, ya que estos son objetos de la voluntad para fines más altos en lo tocante al orden de la naturaleza (Schopenhauer, 2009).

Aunque el postulado del “eros” es muy similar a la “voluntad de vivir” postulada por Schopenhauer posteriormente Freud discreparía de solo una tendencia a la auto conservación llegando a postular una tendencia a la destrucción, no solo interna sino externa (Freud, 2003). Aunque Schopenhauer haya sido conocido como el filósofo del pesimismo este no entiende a la voluntad como destrucción, sino como el orden implantado en la naturaleza que no se preocupa por algo tan obsoleto como el individuo, sino que tiene fines más universales, orden que es necesario para propagar la vida (Schopenhauer, 2003).

Sin embargo, un discípulo de Schopenhauer llegaría a plantear una tendencia a la muerte de todo lo vivo, este autor crea una antinomia de la “voluntad de vivir” proponiendo en su lugar la “voluntad de morir” como destino del hombre, afirmando a la larga que la filosofía de la redención no es solo la confirmación del budismo y del cristianismo puro, sino la verdadera esencia de todo conocimiento, al traer consciencia de los individuos de la caída profetizada como destino del mundo (Mainländer citado por Pinto, 2012).

Sería esta una visión de redención en parte muy similar a la de Freud pues no se puede negar que tanto en la noción de pulsión de muerte como en la voluntad de morir hay muchos parecidos, sin embargo, Freud no vio el suicido como una forma de redención, de hecho, tampoco lo hizo Schopenhauer quien reprobó el suicido, ya que, en este acto no se niega la voluntad, sino que por el contrario se incrementa (Schopenhauer, 2003).

Si bien hasta acá no se puede pasar por alto la antinomia cometida por Mainländer quien decide morir por un argumento ontológico contradiciendo a su maestro en lo tocante al suicido ya que para este pensador la liberación se da únicamente extinguiendo el ser, de forma que su mirada se torna radical al sostener la imposibilidad de la felicidad y del bienestar, pues todo acto hasta el más efímero conlleva a un ciclo de sufrimiento del cual el ser humano se hace esclavo y la única liberación posible se patentaría solo con la muerte al igual que el suicido del ser primigenio (Pinto, 2012).

Schopenhauer, Freud y Mainländer

Según Volpi (2003) la palabra nihilismo describe aquella doctrina filosófica que sostiene la imposibilidad del conocimiento, llegando a la conclusión que la vida no tiene ni propósito ni valor. El nihilismo está ligado a la filosofía de Schopenhauer, quien sostendrá que este mundo es el peor de todos los mundos posibles a causa de que el hombre es empujado continuamente por una voluntad ciega e irracional (Schopenhauer, 2003).

La descripción que realizó en un primer momento Schopenhauer con respecto a “la voluntad de vivir” la tomo a partir de la lectura que hizo del criticismo de Kant sobre todo a lo mencionado por el filósofo de Königsberg en la primera crítica, sobre la imposibilidad de conocer el noúmeno o cosa en sí. De ahí, partiría Schopenhauer para postular un principio metafísico que denominó “voluntad de vivir” entendido como una esencia cuyo correlato es el mundo de los fenómenos. Sería a fin de cuentas la voluntad la causante de que este mundo sea el peor de los mundos posibles, ya que, la existencia humana es una constante pendular entre el dolor y el tedio.

Sin embargo, aunque Schopenhauer vea este mundo como el peor del mundo posible, el filósofo desarrollaría a la larga tres vías de escape del sufrimiento. Para esto, propone en primer lugar la contemplación desinteresada del arte, en segundo lugar, la práctica de la compasión como núcleo de su ética y finalmente la tercera gira alrededor de la vida ascética como renuncia a la vida. De estas tres vías se desprende que el filósofo no aprueba el suicidio como forma de escape ya que el propósito del ser humano es vencer a la voluntad más que terminar cediendo ante ella (Schopenhauer, 2003).

La descripción de la “voluntad” para Schopenhauer no se refiere a la mera facultad de querer, ya que en este pensador se hace mucho más prolífica, puesto que, lo que empuja todo en la vida sería una “voluntad de vivir” que desencadena la supervivencia necesaria para el hombre en todos los aspectos de su vida, pues todo comportamiento hasta el más efímero, estaría regido por las coordenadas de la voluntad que no se refiere simplemente a la mera facultad de querer, sino a una fuerza metafísica capaz de objetivarse y manifestarse en el mundo fenoménico, por medio de la representación (Schopenhauer, 2009).

Años después de la muerte de Schopenhauer ocurrida el 21 de septiembre de 1860, en el año de 1920, el médico vienés Sigmund Freud describiría la pulsión de muerte a partir del análisis realizado a personas que habían participado en la guerra, dándose cuanta para su sorpresa que los individuos tendían a recrear situaciones aversivas en sus vidas. Tal descubrimiento llevo a pensar que los individuos no buscan meramente el placer, sino que plantean elevarse o por mejor decir traspasar determinado estado con el propósito de unificarse finalmente con la nada. Tal tendencia a la nada sería similar a lo expresado por el budismo y el cristianismo puro, puesto que, las dos doctrinas proponen el aniquilamiento del ser por medio de la renuncia a la vida. Esto tal vez describiría, aunque no de forma fidedigna, la necesidad inconsciente de los seres que al parecer buscan el sufrimiento como una forma de redención (Pinto, 2012).

Llevado por la fatalidad de la existencia el trágico Philipp Batz llega a plantear una antinomia frente a la filosofía de Schopenhauer influenciado por el capítulo IV del “mundo como voluntad y representación” interpretando la “voluntad de vivir” como la “voluntad de morir” llegando a plantear, que la vida no es más que una máscara de las verdaderas intenciones del ser humano que es la muerte y que todo en el universo está configurado a la extinción a causa del ser primigenio que creo este universo a partir de su destruición, y por ende, cada ser del universo a partir de la iluminación de su consciencia, poco a poco ira entendiendo que lo mejor es cometer el acto suicida, puesto que, con ello se completaría el cese inmediato de sufrimiento y la consecución final de la redención (Baquedano, 2008).

Además, el filósofo Mainländer sostendrá unos aspectos similares a Schopenhauer en lo tocante a aquella afirmación que dicta que todo el mundo vive de apariencias, puesto que, es imposible ver las cosas tal cual son, sino que vive en una constante representación (Pinto 2012). De modo que, si todo es apariencia, a causa de la pluralidad, sería la unificación con la nada la salida a la trágica desesperanza que azota al ser humano en todos sus caminos. Y por ende la única filosofía verdadera seria aquella de la inmanencia, negando aquello dictado por Kant del posible conocimiento del principio divino, de esta forma en la filosofía de la redención se defendería el ateísmo científico, puesto que, la esencia de Dios es incognoscible y los seres conocerían a través del tiempo que lo único verdadero es la extinción (Baquedano, 2008).

Parece curiosa toda esta teleología de la existencia, puesto que, Mainländer partiría que los individuos existen a parir de la muerte de Dios, contrario a lo dicho años después el filósofo alemán Friedrich Nietzsche sobre que fue “El hombre quien mato a Dios” (Nietzsche, 2008). Sobre la extinción, Mainländer afirmaría que el propósito del ser humano está en organizar las partículas y reintegrarlas a la unidad primigenia a través del aniquilamiento de la consciencia y no como sostenía Kierkegaard a través del humor medio del humor (Kierkegaard, 2017).

Concluyendo, se visualizará que el filósofo alemán Mainländer no solo llevo sus consideraciones de forma teórica, sino que literalmente acabo con su vida. De hecho, ciertas circunstancias vividas durante su infancia, como el suicido de algunos de sus familiares pudieron influir en ciertas de sus consideraciones, quizá también la muerte de su madre, desencadenando que este Hegesias moderno se sumergiera en la lectura de los clásicos. Otro dato fundamental de su vida fue su iniciativa de hacerse soldado con el propósito de encontrar la muerte, aunque no consiguió su cometido pues regresaría a su casa en Ofenbach casi en bancarrota decidido a escribir los últimos capítulos de su obra capital la filosofía de la redención.

Adelantando a Freud, este pensador hizo consciente aquello oculto en el interior que pugna por aparecer a través del curso de la existencia, lo llamativo es que a través de su determinación teutónica decide poner fin a su vida llevando el argumento ontológico hasta sus últimas consecuencias.

La filosofía de la redención

Esta obra está estructurada en seis partes que son: analítica de la facultad cognoscitiva, física, estética, política, metafísica y un apartado de las doctrinas de Kant y Schopenhauer. En estos apartados Mainländer se propone hacer una revisión y una complementación de las doctrinas de Kant y Schopenhauer. En el primer capítulo titulado como “analítica de la facultad cognoscitiva” intentara dar una explicación a los procesos del conocimiento (sentidos, ideas, cosa en sí, los límites de la percepción y el conocimiento a través de la percepción). En el segundo capítulo, Mainländer intentará introducir el concepto de voluntad dentro de las ciencias físicas donde disertará sobre la vida abarcando lo vegetal, lo animal y lo humano intentando encontrar una “teoría del todo” filosófica. En el siguiente capítulo disertará sobre la estética donde se propondrá dar a entender por qué el arte y el goce estético no dan sentido a la vida, ya que, no son suficientes para compensar el vacío de la existencia contradiciendo en este punto a Schopenhauer para quien el goce estético significa un cese de la voluntad por lo menos de en un corto tiempo. En el siguiente capítulo dedicado a la ética expondrá sus ideas en lo tocante al bien y al mal el trato del hombre con sus semejantes, deduciendo que lo mejor es que el hombre se abstenga de traer más seres al mundo a causa de la constante agitación que hay en todos los seres. En el siguiente capítulo estará centrado sobre la política, donde será partidario de la consecución de un estado ideal intentado defender las pretensiones de los movimientos obreros en aras de que haya una equidad y por consiguiente exista un estado ideal, en donde la mayoría de los ciudadanos tengan las mismas comodidades materiales lujos y tiempo para que germine la idea de la aniquilación total.

Para Mainländer cuando suceda que todas las personas tengan las mismas comodidades materiales habrá un cambio de consciencia, hacia aquello de que la no existencia es mejor que la existencia. Este pensamiento es en resumidas cuentas el desear que todo el mundo se haga millonario para que todo lo exterior pierda su atractivo, pues al no quedar nada por hacer solo quedaría el exterminio. Finalmente, el ultimo capitulo se titula “metafísica” donde se abordará la aparición del universo a través de la muerte de Dios y la aparición de todos los seres que de forma individual llevan “la voluntad de morir”. Para finalizar, se evidencia como este pensador es un puente entre la filosofía de Schopenhauer y la Nietzsche, sin embargo, su filosofía ha sido olvidada quizá porque parece una filosofía demasiado radical desesperanzadora y porque a nadie le gustan las malas noticias (Pinto, 2012).

Conclusiones

Cuando se aborda a Freud a partir de lo planteado sobre la pulsión de muerte se llega a reflexionar acerca del placer y no solo de este sino de la tendencia primigenia que va más allá de todo placer, que a la larga en resumen sería el encuentro del individuo con la nada o por mejor decir con el vacío. El encuentro con la nada o de la tendencia del individuo a la autodestrucción conocido como la pulsión de muerte es lo que se analiza en este artículo en relación a un filósofo no muy conocido de cuna alemana llamado Phillip Batz, ya que este autor expondrá primero que Freud una tendencia inconsciente de todos los individuos a la auto aniquilación. Pues a partir de su postulado la “voluntad de morir” se llega a desprender todo un sistema filosófico diferente al planteado por Arthur Schopenhauer.

Por otro lado, en este artículo algunos conceptos como la voluntad pudieron no ser muy claros por eso se hizo necesario exponer de forma más o menos resumida los pensamientos de Schopenhauer, Mainländer y Freud, sin embargo, siempre teniendo presente que el autor Mainländer es el punto central sobre lo que recae un análisis desde la postura freudiana, aunque no solo se partiría del punto de vista freudiano sino que también de la mismísima visión de Mainländer en lo tocante a la exposición de una tendencia que empuja al individuo a la muerte ya que el concepto de “la voluntad de morir” se hace fundamental en miras de lograr hacer una comparación entre los dos autores teniendo presente la antinomia de Mainländer frente a la filosofía de Schopenhauer y finalmente las consideraciones sobre la búsqueda incesante del ser por el exterminio.

Referencias bibliográficas

BAQUEDANO, S. (2008). ¿Voluntad de vivir o voluntad de morir? El suicidio en Schopenhauer y Mainländer. Revista de Filosofía, 57(138), 117-126.
CABRERA SÁNCHEZ, J. (2013). La pulsión de muerte: apuntes para una inversión semántica del paradigma inmunitario desde el psicoanálisis. Psicología USP, 24(3), 469-488.
CASTRO, G. (2011). Pulsión de muerte: nostalgia por la armonía perdida. Revista Electrónica de Estudiantes, 6(1), 23-38.
FREUD, S. (1914). Introducción del narcisismo. Obras Completas, Vol. XIV. Buenos Aires: Amorrortu.
FREUD, S. (1930). El Malestar en la Cultura. Buenos Aires: Amorrortu.
FREUD, S. (2003). Más allá del principio de placer. Obras completas, Vol. XVIII. Buenos Aires: La oveja negra.
KIERKEGAARD, S. (2017). El concepto de angustia. España: Textos.info.
NIETZSCHE, F. (2008). Fragmentos póstumos, Vol. II (1875-1882), Manuel Barrios y Jaime Aspiunza (intro., trad. y notas). Madrid: Tecnos.
PINTO, H. (2012). No ser y voluntad de morir en Phillip Mainländer. Revista de filosofía, 57 (138), 1-13.
SÁNCHEZ, J. (2013). La pulsión de muerte: apuntes para una inversión semántica del paradigma inmunitario desde el psicoanálisis. redalic.org.
SCHOPENHAUER, A. (2003). El mundo como voluntad y representación. Traducción de Roberto R. Ramayo. Madrid: FCE.
SCHOPENHAUER, A. (2009). Parerga y palipomena, Vol. 2. Madrid: Editorial Trotta.
URIBE CORTEZ, J. (2010). Voluntad y representación en Arthur Schopenhauer y su influencia sobre la obra de Sigmund Freud. Revista del Centro de Investigación. Universidad La Salle, 9(34), 95-106.
VOLPI, F. (2005). El nihilismo. Traducción de Cristina del Rosso y A. Vigo. Buenos Aires: Editorial Biblos.